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Ya no somos cavernícolas: un recorrido por Animalia

Animalia se llama la muestra que se presenta en el Museo de la Historia del Traje en Buenos Aires, y que tuve la oportunidad de visitar.  La exhibición explora los vínculos entre el reino animal y la indumentaria; partió a principios de mayo y estará hasta el 28 de julio, en Chile 832, en el límite de los barrios de Montserrat y San Telmo.

Transitar por las distintas salas que presentan la muestra es experimentar el uso y la inspiración animal que ha estado presente en la moda. Desde prendas que se apropiaron de nombres de las especies tales como: el pied de poule en textiles, la pata de elefante en los pantalones y mangas murciélago en tops, vestidos y abrigos; hasta estampados tan clásicos como el leopardo y el reptil.

Al ir recorriendo la muestra, cuenta con cicno salones que exhiben prendas de todo tipo: accesorios, calzado, vestidos, abrigos y demás, llenos de vida animal, desde estampados hasta animales enteros. A pesar de que todos los utilizados han sido sacrificados por el bien de la moda, se siente la carga de lo que fueron. No es difícil sentir el sufrimiento al ver un zorro en el cuello de un abrigo con pies, cola y cabeza intactas; o mangas tan suaves como el lomo de un conejo blanco. Pero, por otro lado, descansas al ver el animal print en el vestido ajustado de Roberto Cavalli, usado por Susana Giménez; o el vestido de cóctel dramático con cintura de avispa de Santiago Artemis diseñado para Florencia Peña en 2018.

 Susana Giménez en Animalia: el vestido Cavalli que prestó para la muestra.

De hecho, en la muestra se ve claramente que, a lo largo de los años, el vestuario, ha utilizado si no todo, casi todo el animal al cual mata con el fin de alimentar su vanidad. Plumas, pelo, cuero, huesos e incluso el animal completo puesto como accesorio. Claro ejemplo son los que se observan través de las vitrinas de Animalia: un cartera de fiesta cuadrada, de color verde oscuro de iguana que incluye al reptil completo como ornamento para cualquier socialité; o el gorro de una tribu con lo que fue un pequeño pájaro que observa, desde las alturas de la cabeza de quien la usó. 

Según cifras de PETA (People for the Ethical Treatment of Animals), al año la industria del cuero mata a más de 1.000 millones de animales solamente para la utilización de su pelaje y/o piel. El 85% viene de fábricas y granjas especializadas en la producción de pieles, quienes por lo demás, desde abril a noviembre (vida útil de aquellos que tuvieron la mala suerte de estar en un matadero) sufren no solo de hacinamiento sino que también deben soportar climas crudos sin ningún tipo de preocupación de quienes los crían. Las especies más utilizadas son: el visón, conejo, coyote, zorro, chinchilla, cocodrilo, mapache e incluso perros y gatos domésticos. Estos últimos, para forros de chaquetas, guantes y prendas outdoor.

Terminar el recorrido de Animalia puede resultar en una explosión de emociones y cuestionamientos al uso de animales en el vestuario. Muchos pueden decir que es algo que se ha llevado por años, incluso podríamos decir, que desde el inicio de los tiempos. Pero a no ser que pertenezcas a una tribu o sigas viviendo en la época de los cavernícolas, puedes ocupar materiales más amigables como el algodón, bambú, cáñamo o fibra de soja. Estamos en el siglo XXI, donde la tecnología y el producto conocido como faux fur, o piel falsa, cuenta con altos estándares de calidad para reemplazar las pieles y cueros de animales. 

Y ¿Por qué es importante dejar de utilizar pieles y no animales en su totalidad en la producción de vestuario? Existe un juego de palabras que las mismas marcas de moda aprovechan. Al decir que dejarán de utilizar pieles no significa que dejarán de usar cuero o lanas o plumas. Claro está que tanto en inglés como en su traducción al español fur (pelaje), es distinto a leather (cuero o piel).

Mariela Raffaelli, curadora de la muestra y diseñadora de indumentaria de la UBA, propietaria y redactora también del blog Hola Vegan, quizo que al momento de organizar las salas del museo no quiso dejar de lado el mundo sustentable en el último salón de la casa de San Telmo, y como punto final al recorrido se encuentra un pequeño ejemplo de cómo de a poco, y con la ayuda de la tecnología y las ganas de terminar el sufrimiento animal, podemos encontrar soluciones al vestir cruel. 

Podrás encontrar en la sala la colección Eco Warrior de Silvio Tinello, quien utiliza materiales como la yerba mate y hongos para fabricar accesorios de moda. A su vez se suma a las marca argentinas de indumentaria Maydi y Cúbreme, quienes trabajan con textil consciente y donde se respeta a ambos: al medio ambiente y todos quienes son parte del proceso productivo de cada prenda.

Eco Warrior por Silvio Tinello. foto Silvio Tinello para La Nación.

La experiencia de ver Animalia es más que sólo ver la historia del uso de pieles en el vestir, es cuestionarse todo el proceso que pasa para que una prenda termine en las manos de alguien. Es preguntarse por los animales, pero también por las personas que trabajan los materiales que harán un pantalón o una chaqueta ¿Seguirás volviéndote loco por las Birkin Bags, por los abrigos de leopardo o por las botas de cuero después de saber todo lo que implica tener unos?

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