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¿Vestir para estar en casa está sacando nuestra verdadera personalidad?

Echo de menos destinar unos minutos de mi tiempo para pensar bien qué me voy a poner al día siguiente para ir a trabajar. De verdad os lo digo, hace días (no digo “semanas”, porque es más deprimente) que no abro el armario. Tan sólo se oye el ruido de uno de mis cajones para coger lo que me pondré cada día: jersey sin ninguna gracia y pantalón de deporte que hacía tiempo que no salía del cajón.

bridget jones ropa para ir por casa latesthunting

Durante estos tiempos de cuarentena, no sólo los animales de compañía están más contentos que nunca, sino también la ropa cómoda que no veía la luz desde hace meses (en mi caso).

Pero estoy segura de que mi ‘yo’ de hace un mes me mataría por estar diciendo que hecho de menos pensar en qué ponerme (algo que me sacaba de quicio por las mañanas) ya que, ¿cuántas veces hemos soñado en quedarnos en casa con el pijama y enviar a la mierda la ropa y el trabajo?

Pues sí, básicamente lo digo ahora porque ya han pasado más de tres semanas desde que empezó la anormalidad y estoy harta de la ropa de ‘ir por casa’. Cuanta razón tiene y que rabia me da la frase de “no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes”.

“Y cuando nos vestimos para estar por casa contamos otra historia completamente distinta a unas personas que ya nos ha visto de mil maneras”

Y todo este rollo de mi vida os lo cuento porque hoy he leído un artículo muy interesante que hablaba de los homefits (outfits de ir por casa) y decía lo siguiente: “Nos vestimos para contar una historia sobre nosotros mismos y cuando no hay nadie para escucharla, nos silencian, nos convertimos en un mero ectoplasma en pijama”.

Y entonces se me ha encendido la neurona filosófica y de ahí el porqué de este artículo: Cuando nos vestimos para salir a la calle contamos una historia sobre nuestra persona (de dónde vienes, eres más o menos extrovertido, te preocupas o no por qué ropa eliges, lo que puede llevarnos a definir si uno es observador, se fija en los detalles, piensa demasiado las cosas…), mensaje que reciben los espectadores de la calle.

Y cuando nos vestimos para estar por casa contamos otra historia completamente distinta a unas personas que ya nos ha visto de mil maneras, y entonces, que más nos da lo que estemos comunicando. Entonces, ¿la cuarentena está sacando nuestra verdadera personalidad?

Todo esto me hace pensar que no sólo nos vestimos para nosotros mismos, sino para el resto. Y creo que más para el resto que para nosotros, ya que nos da absolutamente igual como andar por casa, ¿por qué? Tenemos una necesidad involuntaria de estar emitiendo mensajes constantemente a meros espectadores, pero, ¿qué necesidad hay de contar una historia que los espectadores de casa ya se conocen mejor que nadie?

En resumen, no hay espectáculo sin espectadores. Y en este caso, “the show is not going on”.

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