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VESTIR CON ESTILO (PROPIO)

Vestirse ¡Qué fácil parece! Es una rutina que tenemos tan interiorizada como levantarnos y lavarnos los dientes. Es parte fundamental de nuestro día a día. Nadie sale de casa desnudo. Nuestra ropa es la bandera que ondeamos al poner un pie en la calle, el código que cada uno decidimos comunicar, cómo queremos que nos vean los demás y cómo ello nos ayuda a vernos a nosotros mismos ¡Qué importante! ¿Verdad?

Analizamos al milímetro nuestros looks para todo: una primera cita, una escapada con amigas a la nieve, un evento especial, una boda… la presión viene dictada por nosotros mismos, cierto es, pero también por los demás ¿Cuántas veces no hemos pensado, y si alguien lleva el mismo vestido que yo a la boda? ¿Y si no voy acorde al dresscode marcado? ¿Y si desentono con el resto? ¿Y si a mis amigas no les gusta lo que llevo puesto? ¿Y si se ríen de mí por llevar tal? ¿Me atrevería a vestir cuál?

Ilustración. Carmen Sánchez

¡STOP! ¡Párate a pensar en todas las preguntas que formulas en torno a una prenda! ¿Qué es una prenda? Un objeto sin vida, que cobra sentido una vez puesto en ti, que lo luces diferente al resto, aunque muchas lo tengan igual, que te aporta sensaciones, emociones… pero al que tú, solamente tú, le das la personalidad al vestirlo. Hay mil maneras de interpretar una misma prenda. Cómo tú la llevarías no es como la llevaría otra persona. Lo que a ti puede resultarte ridículo a otra persona puede quedarle glamuroso y viceversa.

La moda es bastante subjetiva y depende enormemente de nuestro rango de apertura mental y social.

Cuanta más moda ves, más criterio tienes y, te lo aseguro, mejor sabes lo que quieres. No obstante, siempre viene bien una pequeña ayuda. Aquí tienes unos pequeños tips para sentirte a gusto con lo que llevas puesto y, lo más importante, aprender a encontrar y definir tu estilo. Tarea que parece fácil, pero que nos puede llevar toda la vida descubrir ¿Te atreves a empezar?

1.CONÓCETE A TI MISMA/O

Lo primero que tienes que hacer para desarrollar un estilo propio es: conocerte a ti mismo. Parece fácil, a menudo pensamos que sabemos lo que queremos pero ¿Cuánto tiempo pasamos delante de nuestro armario viendo qué queremos vestir por la mañana, o en una cita? ¿Cuántas vueltas le damos para comprar algo en la tienda? Somos indecisos, es normal, el tiempo y la madurez también ayudan a serlo menos, pero poco a poco vamos acotando las posibilidades, viendo qué sí y qué no nos sienta bien al cuerpo, conociendo sus formas, sus necesidades…

Es importante tener un dominio de nuestro propio cuerpo, es decir, conocer sus puntos fuertes, nuestros complejos, la parte que más nos gusta, la menos favorecedora… ¡Y ACEPTARNOS!

Una vez hayamos cumplido este paso, todo será mucho más fácil. Nos armaremos de una personalidad propia que nos ayudará a decidir mejor, a tener más claras las cosas en la vida, a enfrentarnos mejor al mundo y, sobre todo, a olvidarnos de los prejuicios sociales que, muchas veces, son una barrera que nosotros mismos nos marcamos. El miedo es más nuestro que de los demás.

¿Una prenda que te gusta? ¿Crees que te queda bien? ¿Qué más da lo que piense el resto? ¡PÓNTELA!

2. CONOCE TU CUERPO.

Todos y todas tenemos algo que nos gusta mucho de nuestro cuerpo, otras partes nos gustan menos… algún que otro complejo siempre hay.

Tienes que saber que hay truquitos que nos ayudan con esto. La ropa es un aliado maravilloso, tanto para resaltar lo mejor de nuestra anatomía, como para ayudarnos a disimular aquellos aspectos que nos llenan de inseguridades.

Recuerda que buscamos sentirnos bien con nosotros mismos y proyectar esa imagen a los demás, la moda debe ayudar a eso y no crear un disfraz o una armadura que, más que servir de apoyo a nuestra autoestima, nos crea una barrera con el mundo.

Hay infinidad de prendas e infinidad de personas. Cada uno nos adaptamos mejor a un tipo de corte, de colores, de estilo, de estampado, de forma, de silueta… solo tienes que conocer qué tipo de cuerpo es el tuyo, qué características tiene tu piel, tu pelo, tus ojos… y qué te hace sentir más segura cuando sales a la calle y así, solo así, acertarás a la hora de definir tu estilo propio.

3. NO NECESITAS UN MERCADILLO EN EL ARMARIO

No necesitas tener doscientas mil prendas para vestir con tendencia, estilo, ser chic, ir a la moda o vestir con estilo.

Si eres inteligente y sabes de hacerte con un buen fondo de armario práctico, intemporal, de prendas con calidad y a las que les tengas cariño, puedes tener una fuente de posibilidades inagotable.

Posiblemente a todas nos encante tener alguna que otra prenda con el estampado de moda o el color tendencia para este año ¡Darse un capricho es genial! Pero, si se lleva el animal print, por ejemplo, hazte con un par de prendas monas o accesorios que puedas combinar fácilmente con básicos y colores neutros ¡No conviertas tu armario en la jungla!

Sé práctica. Sabes que la moda es efímera y las tendencias cambian cada pocos meses. Lo que ocurre con la ropa que compramos en exceso de una determinada tendencia es que luego quedan abandonadas en el armario, con una corta vida de uso porque nos hemos cansado de ella y con la que no sabemos qué hacer ocupando un espacio innecesario.

Partir de prendas neutras, unos cortes clásicos, básicos de fondo de armario y colores como el negro, blanco, azul marino… potenciando quizá una buena colección de accesorios que den color y distinción al look te sale mucho más rentable y, además, nos hace responsables con el consumo.

4. NO DECIR SÍ A TODO.

La Moda no se entiende si no se recicla, cambia, regenera, reinventa… cada año se da la vuelta a sí misma en un giro de 180 grados y nos trae tendencias distintas que, si analizamos bien, no son muy distintas a las que vemos en las revistas décadas atrás.

¡Todo vuelve! Hemos tenido de vuelta los cortes asimétricos y los crop tops de los noventa, ahora vuelve el glitter y la manga abullonada ochentera y mañana será el corte recto años 20.

Debemos aprender a cribar la Moda y cómo la entendemos. Obviamente no todo, aunque se lleve, le queda bien a nuestro cuerpo o nos resulta favorecedor.

Podemos siempre reinventar ciertas tendencias y hacerlas nuestras, llevarlas a nuestra propia personalidad, moldearlas a nuestro gusto.

Como decíamos antes, si se lleva el animal print y no te ha gustado nunca ese estampado, no tienes porqué ir de tendencia llevándolo. Si finalmente no te puedes resistir al impacto visual que general (en escaparates, en las influencers, en los desfiles…), puedes hacerle un pequeño guiño con un pañuelo de leopardo en la coleta o el bolso con un total black look.

Las tendencias están para ayudarnos un poquito cuando estamos perdidas con qué llevar, no para imponernos un concepto dado que tenemos que cumplir a rajatabla ¡RECUÉRDALO SIEMPRE!

5. TÚ HACES A LA ROPA, NO LA ROPA A TI.

Llevar tacones o el labio rojo nos empodera, eso es así, sin embargo, una lección clave es no olvidar que la ropa siempre está ahí, es decir, es un elemento de nuestra vida, no vamos sin ella, por tanto, NO DEBE MARCAR NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO NI SUESTRA AUTESTIMA. Debe servir como una muleta de apoyo en tiempos difíciles, pero siempre firmándola con nuestra personalidad.

Vestir de negro no te hace gótica, ni llevar pinchos te hace punky, ni un traje de tweed de Chanel te hace tener más clase o parecer más pija. La entonación a las prendas la das tú, con tu forma de ser, tu estilo de vida y la forma en que la “defiendes” en la calle.

Puedes ser quien seas, tener el estilo que quieras, seguir las tendencias o no, pero que eso nunca te lleve a perderte. La moda te ayuda a encontrarte, pero eres tú quien decide quién quieres ser.

Texto e Ilustración. Carmen Sánchez

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