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VERSACE O NO VERSACE

Hace algunos meses atrás me tocó participar en una discusión familiar respecto a la importancia de vestir con ropa de marca. En dicho suceso hubo intercambio de opiniones bastante polarizadas; unos a favor de la compra de ropa y accesorios costosos de ciertas marcas, derivado de la libertad de decidir en qué gastaban su dinero, mientras que otros lo definían como un gasto innecesario e inconsciente, ante otras prioridades personales, cómo en materia educativa, de salud e incluso sociales, ponderando la necesidad de apoyar a personas en extrema pobreza.

El tema con el pasar de las horas pasó a segundo plano, ciertamente sin acuerdos conclusivos, algunos comentarios subidos de tonos y finalmente como suele pasar en las cuestiones interpersonales, se da vuelta a la página.

Pero entonces, ¿realmente porqué nace la voluntad de comprar ropa de marca?

Esta preguntará dependerá de las necesidades y posibilidades personales de cada quien; sin embargo, pongo en contexto el siguiente ejemplo:

Uno de mis pasiones favoritas es la música, es así que a muy temprana edad aprendí a tocar guitarra, por lo que en el transcurso de los años he tenido la oportunidad de adquirir diversos instrumentos musicales.

En mi experiencia, puedo decir que en el rubro musical y posiblemente en el mundo de la moda (que aclaro no soy experto), observo dos factores decisivos en la adquisición de un producto de marca: Calidad y Estatus.

El primero desde mi punto de vista deriva en una compra inteligente, pues lo que se busca es adquirir un producto que aunque sea costoso, nos brinde una experiencia satisfactoria, comodidad, visiblemente estético (habrá sus excepciones) y el respaldo de una buena reputación en el medio, etc. Cabe aclarar que habrá sus excepciones; es decir, el hecho de que el producto sea costoso y de marca reconocida, no es garantía de calidad. A contrario sensu, podrá haber productos bastante económicos y de marcas “indie”, que igualan o incluso superan la calidad de algún otro producto que tiene un precio bastante elevado por el hecho de pertenecer a una marca reconocida.

El segundo factor corresponde a la posición social que nos podría brindar el usar un producto de marca. Se trata de la imagen que querremos transmitir a nuestro entorno social por el simple hecho de ser dueños de un producto de cierta marca. Aquí importa poco la calidad del producto (que regularmente suele ser de buena calidad o al menos debería serlo), pero la finalidad máxima es adquirir un producto de una marca que derivado de la mercadotecnia y publicidad, se ha posicionado de tal forma que es exclusivo y representa a un sector social posicionado. Veremos entonces productos con precios altos que prometen buena calidad. El error será que si no llega a cumplir con esta promesa, en mi opinión, será una compra compulsiva.

Cierro con el siguiente comentario: el usar una marca nunca sustituirá la importancia de una persona, pero si dice mucho de ella.

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