Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

Trucos para la Colada. Parte III

Buenos días humanitos. Espero que estéis aprovechando el verano, no durante todo el año se puede freir un huevo en la acera, de modo que, como he dicho… ¡aprovechad!

Por mi parte, hoy por fin os traigo la última parte de esta triología sobre el lavado y cuidado de la ropa, en la que hablaremos de los últimos procesos, como son el tendido, secado y planchado, para ver cómo podemos alargar al máximo la vida útil de nuestras prendas. ¿Empezamos?

El Tendido y Secado

Para tender la colada vamos a dar por sentado que primero la sacamos de la lavadora. Sobre este punto, os recomiendo no esperar demasiado para sacarla. Procurad hacer la colada cuando sepáis que estaréis en casa en cuanto haya terminado. Si la ropa se queda dentro demasiado tiempo, aunque haya habido un buen centrifugado, va absorviendo la humedad, que corroe los tejidos y los ensucia, además de dejarles muy mal olor.

Comenzaremos por las camisas y chaquetas. Este tipo de ropa se seca mucho mejor si, en vez de colocarlas sobre la cuerda o la bara con unas pinzas, la colgamos de una percha. Esto tiene una triple función:

1- Con el peso y la humedad, las arrugas se irán cayendo de forma natural, sin dañar o estirar demasiado el tejido, dejándonos un poco menos de trabajo para cuando vayamos a planchar.

2- Mantiene la estructura de la prenda, ya que no hay que deformarla ni adaptarla según el espacio o la forma del tendedero.

3- Ocupan mucho menos espacio. Piensa en una cuerda de un metro de largo, en ella podrías extender 2 camisas o camisetas, como mucho (dependiendo del tamaño, claro. No hablamos de ropa de bebé, no hagáis trampas). En esa misma cuerda, ¿cuántas perchas caben? Bastantes más, incluso dejando espacio entre ellas para que se aireen correctamente. Eso sí, acordaos de abrocharlas el primer botón, para que no se caigan de la percha si hace algo de viento.

Esto también lo podéis hacer con algunas camisetas si tenéis perchas suficientes, además de que después es mucho más fácil pasarlas al armario.

Las prendas delicadas, que pueden ser las de tejidos finos como las sedas o los rasos, es preferible extenderlas sobre una superficie horizontal, ya que al ser tan ligeros, el más mínimo peso extra que les pueda dar la humedad puede hacer que se deformen. Al estar tumbadas, nos ahorramos esta sorpresa. Si además queremos ayudar a blanquear la prenda, la podemos dejar bajo el sol directo, pero esto es mejor hacerlo solo de vez en cuando y con cuidado, ya que puede cruzar el límite y empezar a amarillear el tejido.

Imagen de Alexas_Fotos en Pixabay

Esto también lo podemos hacer con las toallas. Dado que estan preparadas para eso, habrán absorvido toda el agua posible y algo más durante el lavado, por lo que, aunque haga un sol de mil demonios, es probable que tarde bastante en secarse, además de que lo más seguro es que mientras tanto, vaya gotenado y dejándonos un reguero de agua en el suelo. Si teneis la suerte de poder tender en el jardín, por ejemplo, eso no debería ser un problema: riego extra para el cesped y así lo aprovechamos. Pero si no es el caso, intentad escurrirlas un poco y después extendedlas también sobre una superficie horizontal. Así no habrá goterones, incluso podéis inclinar adrede la superficie para que si cae algo de agua controléis donde sea y no os deje un charco en el tendedero.

Para los que hayáis pensado en solucionar todo este paso con la secadora: Entiendo que puede ser mucho más cómoda y hasta rápida, pero es mejor que solo la utilicemos si realmente tenemos prisa. Como dijimos en las entradas anteriores, las revoluciones de las lavadoras y secadoras no le van nada bien a la ropa, y por eso hay que procurar disminuirlas en lo posible. Además de que un secado demasiado rápido y/o intenso puede ir resquebrajando las fibras y volviendolas más sensibles, como el cabello en verano, que a la más mínima se parte.

Si realmente tenéis prisa y estáis en verano, tendedlo, con el calor que hace no puede tardar más de media hora en secarse. Y si ya estáis leyendo esto en invierno, poned la prenda sobre un radiador para que se seque más rápido. Y si aún queréis correr más, sacad el secador y disparad.

La plancha

La plancha es una herramienta muy útil, pero hay que manejarla con cuidado, ya que es fácil que nos deje alguna quemadura en la ropa o en nuestra propia piel (No lo digo por experiencia propia, ejem, para nada… )

Todas las prendas de ropa tienen, o deberían tener en la etiqueta una señal con el símbolo de una plancha y, dentro de éste, uno, dos o tres puntitos. Estos nos indican la temperatura máxima que puede sorportar el tejido, y conviene que lo tengamos en cuenta. La mayoría están en los dos puntos, pero hay tejidos más resistentes, como los de los vaqueros, que aguantan hasta tres (Irónicamente, con los vaqueros siempre me han recomendado que nos los planche nunca, o casi nunca. Para empezar no suele ser necesario, pero aunque sean resistentes, les va quitando la forma). Hay otros tejidos más finos que con uno solo tienen suficiente. Las planchas tienen una ruleta con la que podemos controlar la intensidad y el calor que desprenden, normalmente con el mismo sistema de indicación de uno a tres puntos, de modo que no cuesta nada mirar la etiqueta y adaptar la plancha antes de proceder.

Hay tejidos especialmente delicados (¿adivináis qué ejemplos os puedo poner? Algunos como… la seda o el raso, por ejemplo, esos son nuevos). Estos tejidos suelen estar más presentes en blusas o vestidos y trajes de ceremonia, como los que podamos tener para eventos formales, bodas, comuniones, etc. Si tenéis dudas de que pueda ser tan delicado, podéis buscarlo por internet, o directamente, tomar estas precauciones por si acaso. Sencillamente tenemos que poner un paño sobre la zona que vayamos a planchar para que el tejido delicado no entre en contacto directo con la plancha. Este paño puede ser uno en concreto que tengamos para estas ocasiones o podemos aprovechar algún otro de la colada, como un pañuelo o una servilleta de tela, o una camiseta.

Como consejo extra… Aquí todos somos muy trabajadores y nada procrastinadores, ¿verdad? Claro que sí, sé que no sois nada vagos, yo tampoco. Pero por si acaso un día os apetece trabajar menos…:

Si colgamos nuestras prendas de perchas y las colocamos en el baño mientras nos duchamos, el vapor y la gravedad te irán quitando las arrugas de las prendas, igual que las camisas cuando las tendiamos para secarlas. Aprovechad las duchas más largas, como en las que os tengáis que lavar el pelo para meter una o dos prendas que tengáis pendientes de planchar y veréis cómo el trabajo se divide a la mitad.

Hay que tener varios puntos en cuenta:

El tejido. Las prendas de fibras más naturales, como el algodón o el lino, guardan mucho las arrugas, por lo que estas duchas, aunque nos ayudarán, no nos quitarán todo el trabajo. No le pidáis milagros. Sin embargo, los que tinen alguna mezcla de sintéticos y los tejidos más resbaladizos, es probable que en dos duchas ya no tengan casi ninguna arruga.

El tamaño del baño. Aunque supongo que aquí pocos tendréis un baño gigantesco donde caben dos bañeras y tres camas, los habrá más grandes y más pequeños. Cuanto más pequeño, más se concentra la humedad y más fácil es que el baño completo se convierta en una sauna. Esto nos viene de perlas para colgar ahí la ropa, puesto que tendrá un efecto concentrado. Ocurrirá al revés cuanto más grande sea el baño. Eso sí, tampoco esteis una hora duchandoos para intentar tener la mayor cantidad de vapor posible, esto es solo para aprovechar las duchas, no para depender de ellas.

El tiempo. Acordaos de, nada más terminar de ducharos, abrir la ventana o la puerta del baño para que el vapor y la humedad salgan del cuarto. La ropa, con lo que haya obtenido de la ducha le vale. Pero si al terminar no ventiláis el baño, la humedad permanecerá alí y, como hemos dicho varias veces, no le viene bien a la ropa. La cantidad justa nos ayuda con las arrugas, pero si lo dejáis cerrado durante demasiado tiempo, empezará a emohecerse por dentro, sin que nos demos cuenta. Aunque no tengáis ropa colgada, sí que tendréis toallas, a las que tampoco les viene bien que lo dejéis cerrado. Recordad, ¡abrid el baño!

Y esto es todo por hoy, humanitos. Espero veros en la próxima entrada y que esta triología os haya sido útil y que la pongais en práctica.

Acordaos de seguir al blog para no perderos las próximas publicaciones y a disfrutar del calorcito.

Imagen de congerdesign en Pixabay

Mi instagram: La gata en el tejado

Mi correo: soniadur1999@hotmail.com

¿Dónde podeis encontrar de nuevo esta Entrada?

-En las Categorías de: Blog, Moda y Consejos para la ropa

-Con las etiquetas: Lavar la ropa, Colada, Tendido, Secado y Plancha

Relacionado