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traje gallego

El traje tradicional gallego es la forma genérica de llamar a las vestimentas históricas, características de cada comarca y región de Galicia, que se utilizaban para un uso diario o para eventos públicos y especiales. Así, se podría decir que existen dos grandes grupos de trajes tradicionales: de diario (o “de faena”) y el de gala (o “de guardar”) o gala. Como muchos se imaginarán los trajes de gala de hombres y mujeres son mucho más complicados y ricos en adornos y complementos, y están confeccionados con gran variedad de piezas y tejidos de mayor calidad.

Los trajes regionales se pueden ver en los bailarines y bailarinas de bailes típicos gallegos y en los músicos del folclore de Galicia, que recrean a la perfección todos los aspectos de la vestimenta regional. Pero también en actos populares, eventos de importancia cultural, romerías, museos y exposiciones de toda Galicia. De entre todos ellos destaca el concurso y exhibición de trajes tradicionales que se celebra cada año en las Fiestas de Santiago Apóstol en la capital gallega.

En Galicia se hacen finísimas labores de encaje de palillos, conocido como encaixe de Camariñas, y prendas de lino confeccionadas a mano por las fiadeiras y fiadeiros. Los tejidos artesanales de gran calidad que se producen en Galicia se incorporan de forma natural al traje regional y alcanzan su máxima finura y elegancia en los detalles y adornos de los trajes de gala masculino y femenino. Como es natural, existen pequeñas variaciones en los trajes de Galicia según cada zona y comarca, aunque los aspectos generales del traje son generalmente los mismos.

Traje tradicional gallego femenino

Traje tradicional gallego de mujer

Dependiendo de la ocasión, la zona y las posibilidades, las mujeres gallegas visten camisa, enaguas, refajo, falda (saia o vasquiña), pañuelo, mandil, justillo y dengue o chaquetilla, pañuelo del busto, mantón o pañuelo de ocho puntas, y cubre la cabeza con pañuelo, cofia ou mantón.

La saia (falda) suele ser larga, aunque generalmente sin tocar el suelo, y tiene que dar una vuelta y media a la cintura. Sobre ella se coloca el mantelo o muradana, que cubre casi por completo a la saia y suele decorarse con terciopelo y pedrería. El mandil va atado a la cintura sobre la saia o, en caso de llevarlo, sobre el mantelo.

Las enaguas, el refaixo y los pololos se llevan por debajo de la saia, y también unas calzas o medias de lino, lana, algodón o seda que suelen mostrar bonitos encajes. Los zapatos tradicionales para uso diario son los zocos, zocas o chancas, y los del traje de gala están hechos de piel con suela de madera.

Existen multitud de prendas que se colocan sobre el torso y los hombros, y que pueden estar presentes o no dependiendo de a qué región de Galicia se corresponda el traje. Son la camisa, el mantón o pañuelo de ocho puntas, el mantillo, el xubón, el justillo, el chaleco, la chaquetilla y el dengue (pieza de tela decorada con terciopelo e incrustaciones de pedrería que se coloca a la espalda y cuyos dos extremos se cruzan sobre el pecho para atarlos de nuevo a la espalda), en ocasiones se emplea el corpiño en el lugar de esta pieza. También en algunas zonas de Galicia se utiliza el sapo, una pieza con adornos que cuelgan sobre el pecho.

En cuanto a los adornos de la cabeza, el más popular es el paño o pañoleta, que se coloca sobre la cabeza con forma triangular y se ata en la nuca utilizando los dos extremos para anudarla y ajustarla, aunque existen muchos más. El casquete (pequeño sombrero circular decorado con pedrería que se engancha a la pañoleta), el chapeu (sombrero de paja o tela, en ocasiones decorado con plumas de aves) y la cofia (generalmente de lino blanco).

Traje tradicional gallego masculino

Banda de gaiteiros gallegos

El traje regional de los hombres es por lo general más sencillo que el de las mujeres, sobre todo en cuanto al menor número de prendas, pero también por llevar menos adornos de encajes y pedrería. El hombre lleva camisa, cirolas, calzón, chaleco, chaqueta, faja, y un sombrero, montera o teja.

La monteira puede ser de varias formas y tamaños según la zona. En el interior de Galicia suelen ser grandes, de forma triangular y confeccionadas con lana de colores. Pero éstas apenas se utilizan ya porque han sido poco a poco sustituidas por los chapeus: sombreros de fieltro, lana, terciopelo o paja con múltiples formas y adornos como borlas de lana o plumas.

La chaqueta es siempre corta y entallada, no pasa de la cintura, está confeccionada con tela paño y sus bolsillos son horizontales.

Las polainas son una especie de calzas que van desde las rodillas a los pies. Suelen ser de color negro y con numerosos botones (si son de paño), hebillas (si las polainas son de cuero) o cordones (si son de paja) que las cierran por la parte exterior de la pierna. Muchas veces se las adorna con un pompón a juego con la monteira.

Las cirolas son una especie de calzón de lino blanco, algodón o lana, que se llevan por debajo del pantalón y que generalmente asoman por la pierna, entre el pantalón y las polainas.

La faixa (faja), es una tela rectangular, larga y rematada en flecos que puede ser de colores variados. Se coloca rodeando la cintura, dando dos vueltas por encima del calzón.

Al igual que en el traje femenino, el calzado tradicional son los zocos o chancas hechos de piel y con suela de madera.

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