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¿Teletrabajas? Ahora más que nunca necesitas corregir tu postura corporal

Todos somos culpables de pasar horas y horas sentados y de pensar que nuestra salud depende exclusivamente de la combinación de una dieta equilibrada y de hacer ejercicio. Sin embargo, hay más factores que influyen en nuestro bienestar. Cosas que nos pasan tan desapercibidas, como nuestra actitud postural en cada una de nuestras actividades.

Cada vez son más los países que sugieren el aislamiento social a sus ciudadanos para hacer frente al Covid-19 y les ofrecen trabajar desde casa. Por eso, ahora más que nunca, es necesario cuidar nuestra postura corporal y esta es la razón por la que la higiéne corporal se ha convertido en la mayor tendencia del año.

¿Cuáles son las consecuencias de estar inactivo?

Es fundamental fortalecer la musculatura de nuestra columna, ya que será nuestra mejor aliada a la hora de mantener la mejor postura. Para ello, son muy aconsejables los cambios posturales frecuentes, no solo para evitar la sobrecarga muscular, sino porque se ha comprobado que mantener durante mucho tiempo la misma posición produce cambios anatómicos en la columna pudiendo dar lugar a patologías crónicas, además de aumento de la tensión arterial, incremento de los niveles de colesterol, descompensación del sistema circulatorio (con la consecuente aparición de varices y edemas) e incremento de peso. Como limitamos nuestro movimiento, los miembros inferiores pierden masa muscular. Por tanto, se puede decir que la postura perfecta no existe o que la postura ideal sería cambiarla con frecuencia. 

Al despertar

No solo cuenta cómo te acuestas, sino también cómo te levantas. Existen varios estiramientos que puedes hacer incluso antes de poner un pie fuera de la cama. Túmbate lateralmente con un brazo bajo la cabeza y el otro apoyado delante nuestra. Ambas piernas deben estar dobladas formando 90º con las rodillas. Una rodilla deberá descansar sobre la otra antes de comenzar. Tan sencillo como abrir y cerrar las rodillas, simplemente elevando la superior lentamente. Puedes hacer unas 10 repeticiones con cada pierna. 

Ahora, túmbate boca arriba, eleva una de las piernas hacia el lado contrario por encima de la otra, doblando al mismo tiempo la rodilla y cogiendo la punta de la misma con la mano del lado hacia donde va la rodilla contraria. Mientras tanto, el otro brazo deberá permanecer estirado hacia su propio lado con la palma tocando el suelo. Aguanta así durante 30 segundos y cambia de pierna.

Mientras trabajas

Es importante intentar no escurrirnos en la silla de nuestra mesa de trabajo porque este hábito sobrecarga la zona lumbar. Luego, podemos realizar un gesto sencillo sentados sobre nuestra silla colocando las palmas de las manos sobre la pared a la altura de los hombros. En esta posición realizaremos un movimiento de escápulas hacia delante (protracción escapular) buscando sacar una especie de chepa seguido de un movimiento de retracción escapular o juntar escápulas en la parte posterior, buscando sacar el pecho hacia delante.

Por otra parte, la mayoría de nosotros poseemos unos hombros adelantados y elevados debido a una posición errónea en cuanto a la altura de la silla, lo que provoca que a la hora de trabajar sentado en el ordenador estemos la mayor parte del tiempo con los hombros encogidos. Para poner fin a este hábito, podemos agarrar con la mano el lateral de la misma e inclinar la cabeza hacia el lado opuesto de la mano que está agarrada. Siempre manteniendo la espalda totalmente recta. Podemos ejercer mayor tensión sobre el estiramiento ayudándonos de la mano contraria sobre la cabeza.

El ordenador, y sobre todo el hecho de teclear, también perjudica a las manos. El estiramiento de las mismas es esencial para liberar tensiones. Sentados en nuestra silla podemos realizar tres tipos de movimientos, ambos iniciados con las palmas de las manos y los antebrazos unidos. En dicha posición inicial solo tendremos que llevar nuestras manos manteniéndolas unidas hacia la parte baja de nuestro esternón. El primer movimiento partiría desde nuestra cabeza. El segundo desde la parte inferior de la silla. Y el tercero siendo una prolongación a la perpendicular del mismo esternón.

¡Y, por supuesto, aprovecha las llamadas telefónicas! Cuando tienes que hablar por teléfono es el momento ideal para levantarte y darte un paseo o simplemente para ponerte en pie y estirar la espalda. Cuidado con el lugar donde apoyas el teléfono. Un error muy común es sujetarlo con el hombro, algo que puede dañar seriamente tu cuello.

Al caminar por casa

El descanso del trabajo no debería ser un descanso de nuestros buenos hábitos. Mientras caminamos por casa no se nos debe olvidar mantener una buena postura corporal. En general, las orejas deben permanecer a la altura de los hombros (para evitar el llamado ”tech-neck” que se produce cuando nos agachamos para mirar el móvil) y la tripa nunca debería inclinarse hacia dentro. Si al principio te cuesta moverte así, simula que tienes que meter las manos en los bolsillos traseros de tu pantalón. Autómaticamente comprenderás todo lo que tienes que corregir.

 

 

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Cada vez son más los países que sugieren el aislamiento social a sus ciudadanos para hacer frente al Covid-19 y les ofrecen trabajar desde casa. Por eso, ahora más que nunca, es necesario cuidar nuestra postura corporal y esta es la razón por la que la higiéne corporal se ha convertido en la mayor tendencia del año.

¿Cuáles son las consecuencias de estar inactivo?

Es fundamental fortalecer la musculatura de nuestra columna, ya que será nuestra mejor aliada a la hora de mantener la mejor postura. Para ello, son muy aconsejables los cambios posturales frecuentes, no solo para evitar la sobrecarga muscular, sino porque se ha comprobado que mantener durante mucho tiempo la misma posición produce cambios anatómicos en la columna pudiendo dar lugar a patologías crónicas, además de aumento de la tensión arterial, incremento de los niveles de colesterol, descompensación del sistema circulatorio (con la consecuente aparición de varices y edemas) e incremento de peso. Como limitamos nuestro movimiento, los miembros inferiores pierden masa muscular. Por tanto, se puede decir que la postura perfecta no existe o que la postura ideal sería cambiarla con frecuencia. 

Al despertar

No solo cuenta cómo te acuestas, sino también cómo te levantas. Existen varios estiramientos que puedes hacer incluso antes de poner un pie fuera de la cama. Túmbate lateralmente con un brazo bajo la cabeza y el otro apoyado delante nuestra. Ambas piernas deben estar dobladas formando 90º con las rodillas. Una rodilla deberá descansar sobre la otra antes de comenzar. Tan sencillo como abrir y cerrar las rodillas, simplemente elevando la superior lentamente. Puedes hacer unas 10 repeticiones con cada pierna. 

Ahora, túmbate boca arriba, eleva una de las piernas hacia el lado contrario por encima de la otra, doblando al mismo tiempo la rodilla y cogiendo la punta de la misma con la mano del lado hacia donde va la rodilla contraria. Mientras tanto, el otro brazo deberá permanecer estirado hacia su propio lado con la palma tocando el suelo. Aguanta así durante 30 segundos y cambia de pierna.

Mientras trabajas

Es importante intentar no escurrirnos en la silla de nuestra mesa de trabajo porque este hábito sobrecarga la zona lumbar. Luego, podemos realizar un gesto sencillo sentados sobre nuestra silla colocando las palmas de las manos sobre la pared a la altura de los hombros. En esta posición realizaremos un movimiento de escápulas hacia delante (protracción escapular) buscando sacar una especie de chepa seguido de un movimiento de retracción escapular o juntar escápulas en la parte posterior, buscando sacar el pecho hacia delante.

Por otra parte, la mayoría de nosotros poseemos unos hombros adelantados y elevados debido a una posición errónea en cuanto a la altura de la silla, lo que provoca que a la hora de trabajar sentado en el ordenador estemos la mayor parte del tiempo con los hombros encogidos. Para poner fin a este hábito, podemos agarrar con la mano el lateral de la misma e inclinar la cabeza hacia el lado opuesto de la mano que está agarrada. Siempre manteniendo la espalda totalmente recta. Podemos ejercer mayor tensión sobre el estiramiento ayudándonos de la mano contraria sobre la cabeza.

El ordenador, y sobre todo el hecho de teclear, también perjudica a las manos. El estiramiento de las mismas es esencial para liberar tensiones. Sentados en nuestra silla podemos realizar tres tipos de movimientos, ambos iniciados con las palmas de las manos y los antebrazos unidos. En dicha posición inicial solo tendremos que llevar nuestras manos manteniéndolas unidas hacia la parte baja de nuestro esternón. El primer movimiento partiría desde nuestra cabeza. El segundo desde la parte inferior de la silla. Y el tercero siendo una prolongación a la perpendicular del mismo esternón.

¡Y, por supuesto, aprovecha las llamadas telefónicas! Cuando tienes que hablar por teléfono es el momento ideal para levantarte y darte un paseo o simplemente para ponerte en pie y estirar la espalda. Cuidado con el lugar donde apoyas el teléfono. Un error muy común es sujetarlo con el hombro, algo que puede dañar seriamente tu cuello.

Al caminar por casa

El descanso del trabajo no debería ser un descanso de nuestros buenos hábitos. Mientras caminamos por casa no se nos debe olvidar mantener una buena postura corporal. En general, las orejas deben permanecer a la altura de los hombros (para evitar el llamado ”tech-neck” que se produce cuando nos agachamos para mirar el móvil) y la tripa nunca debería inclinarse hacia dentro. Si al principio te cuesta moverte así, simula que tienes que meter las manos en los bolsillos traseros de tu pantalón. Autómaticamente comprenderás todo lo que tienes que corregir.

 

 

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