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Sustentable y sostenible, el último grito de la moda.

¡Hola!

Para nadie es un secreto que la industria de la moda es una de las más contaminantes del planeta, una realidad que por décadas pareció no importarnos como sociedad, pero por fortuna, ha ocurrido un progreso colectivo con respecto a temas ambientalistas, generación de consciencia, y se ha vuelto tendencia el cambio que esto genera. Por supuesto que es algo positivo, tal vez progresivo y a largo plazo, pero ha significado un nuevo modelo de consumo y producción de moda.

Sustentabilidad es según el Informe Brundtland  realizado en 1987 dentro de la acción de las Naciones Unidas, la capacidad de satisfacer necesidades de la generación humana actual sin que esto suponga la anulación de que las generaciones futuras satisfagan las suyas, y es aquí donde también se une otro concepto muy de moda: sostenibilidad. Entonces nos preguntamos ¿cuál es la diferencia entre ambos?, y bien, la sustentabilidad tiene un enfoque más ambiental y humanista, pues es claro que se busca conservar y cuidar los recursos naturales, mientras que, la sostenibilidad involucra condiciones sociales, políticas y económicas que traen consigo la satisfacción de las necesidades que como sociedad tenemos de generación en generación, que por supuesto, varían y que se espera, puedan cumplirse explotando sus propios recursos.

Venta de garaje vintage en Miami en donde conseguí varias cosas espectáculares.

Ambos conceptos van de la mano y juntos han creado un movimiento gigantezco que cada vez hace más ruido y conecta con más empresas, diseñadores, y finalmente, consumidores del sistema moda como nosotros, quienes de una u otra manera, nos sentimos atraídos por lo que representa consumir productos que a su vez, significan un avance positivo en el planeta. No tendría sentido seguir contaminando cuando vemos diariamente noticas terribles acerca de lo que en generaciones anteriores causamos y además, unirnos al proceso nos hace sentir parte de una nueva era, responsables y agentes de cambio. Sumado a esto, hay que destacar el marketing que se ha realizado a favor de este tipo de neo-ambientalismo, pues sin él hubiese sido más difícil y lento el progreso que ha impactado al tradicionalismo que habita en una industria tan compleja y millonaria como lo es la moda.

En la moderna Medellín utilizando una camisa de la marca GooKarma.co, que utiliza como materia prima desperdicios textiles.

Personalmente, el cambio que esto ha traído a mi vida es inmenso; como una entusiasta de la moda que ha crecido en un mundo de digitalización, millennial e impaciente, me hice adicta a las compras, no exagero, hubo un tiempo en el que EVITABA ir a un centro comercial porque salía con bolsas de lo que fuese, incluso recuerdo que tenía un hobby: comprar algo para que simplemente nadie más lo comprara. Lo sé, no tiene sentido, es absurdo y me hizo tener un montón de cosas que jamás usaba y que permanecían con la etiqueta colgadas en mi closet por años. Todo mi dinero se gastaba en ropa, zapatos, carteras, accesorios, lentes y cuanta cosa se me cruzara por el camino, compraba sin parar, y considero que eso también tiene un fondo psicológico o de patrones de comportamiento que serían motivo de otro artículo, pero que también sé  -porque lo he investigado- que a muchos de nosotros, sobre todo de ésta generación, nos ha pasado o sigue pasando.

Crecimos en un mundo en el que nos han dado opciones de todo tipo y en todos los ámbitos, y esto trae consigo indesición e incorformismo,  además,  también vivimos en una era en la que no hemos terminado de disfrutar el nuevo Iphone y ya ha salido el próximo. Acelerada, corriendo, a pasos de gigante, así es nuestra evolución en pleno siglo XXI que nos vuelve adictos a competir entre nosotros mismos por ver quién tiene ¨lo último¨siendo ¨lo último¨un concepto errado. Esto se evidencia en movimientos como Fast Fashion, Ready To Wear, Prêt-à-porte, que no es que sean definiciones precisamente nuevas, solo que han encontrado cabida en este mundo digitalizado, millennial e impaciente del que hacemos parte y que NECESITA desesperadamente de ellos.

Las tiendas de diseño local son un boom y siempre encontrarás prendas únicas.

Afortunadamente, este ¨mundo que habitamos¨ tiene otra caracterización/necesidad post moderna que da una vuelta al sistema de moda actual: la exclusividad. Nos gusta sentirnos privilegiados, que nos alaben el ego, que se nos reconozca como originales, y esto por supuesto, dio la bienvenida formal al neo-ambientalismo del que hablamos, pues es diferente tener una pieza de un diseñador emergente que ha elaborado con materias primas naturales, únicas, y que por lo general, no produce masivamente como las grandes y establecidas marcas. Además, se suma otro concepto altamente impactante de la era millennial: los Story-Tellerque son, palabras más, palabras menos, contadores de historias. Estos dos conceptos juntos crean una bomba, pues se obtiene una prenda o producto EXCLUSIVO, ORIGINAL Y ARTESANAL, y a su vez, se CUENTA UNA HISTORIA DE ELABORACIÓN Y ADQUISICIÓN DEL MISMO. Una verdadera joya para Instagram, para comentarlo en el cóctel de la oficina, o para establecer una conversación con personas que conoces en algún viaje o evento, para CONECTAR.

Utilizando un turbante (muy de moda) no sólo por utilizarlo, sino conociendo su historia por Lady Garcia, creadora de “Historias de un turbante”, quién también une a mujeres alrededor de la moda. El storytelling es el nuevo negro.

No sé si para este momento entiendan mi punto, pero considero, sinceramente, que no es que nos hayamos hecho menos egoístas o mejores seres humanos, es que aprendimos a satisfacer nuestras necesidades y egos de otra manera, y esta nueva forma AFORTUNADAMENTE involucra un cambio positivo para la humanidad, el medio ambiente, y por supuesto, para la economía global, pues se han desarrollado nuevos modelos de negocio a raíz de ello, se le ha dado participación en el sistema de la moda a minorías, artesanos, talentos locales que antes ignorábamos, a lo autóctono, a la valoración cultural de diversas partes del mundo, y obviamente, esto es MAGNÍFICO. Se trata de un cambio colectivo que ha combinado correctamente con las necesidades humanas actuales y que está refrescando a una industria circular, lo cual permite que sustentabilidad y sostenibilidad sean el match perfecto para un desarrollo y evolución pertinente tanto de productores, como de consumidores.

La invitación de este artículo es clara, es un llamado al consumo responsable, a la generación de consciencia, a no comprar por comprar como yo hacía antes, a apoyar a diseñadores emergentes, a enamorarse de prendas vintage que están en furor y vienen siendo el equivalente al reciclaje en cuestión de moda; a apoyar al amigo que hace zapatos, a la tienda de ropa que acaba de abrir en el barrio, a reutilizar prendas o re venderlas a las amigas, a la tía, o hacer un lindo cojín con ellas; cualquiera que sea el motivo del cambio (por moda, por satisfacción post moderna de egos o porque sinceramente eres un ambientalista), HAZLO,  es un win-win. 

Hace poco leí una frase que me marcó: ¨la prenda más sostenible, YA LA TENGO en mi closet¨… Piensa al respecto, a veces utilizamos ropa para una ocasión y se queda ahí, reutilizar también incluye nuestro propio armario. 

Majo, creadora de la marca “Ay María” , quien me contó que crea sus prendas bellísimas con camisas tallas grandes que una gran fábrica textil iba a desechar.

Enjoy!

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