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Sobre la moda de lujo masivo

Lo admito, el lujo masivo me fascina. En mis horas invertidas en investigar moda de lujo actual, viendo incontables chicas en YouTube emocionarse por comprar un bolso de 2.000 €… Sin juzgarlas ni criticarlas, sentía verdadera curiosidad por qué las llevaba a ahorrar su propio dinero (de manera inteligente, claro) para comprarse estos artículos.

Recordé rápidamente lo que aprendí en Historia del Traje: la moda está hecha para consumir. Concretamente, en sus orígenes estaba hecha para consumir lujo. Las familias aristócratas adineradas de la Edad Media y del Renacimiento se querían posicionar y distinguir de los demás, siguiendo las tendencias que imponían inconscientemente los reyes del momento.

Con la Revolución Francesa y la Industrial, verdaderamente sufrimos un cambio de paradigma. Mientras que la moda masculina sufrió un cambio a la sobriedad y mesura, completamente opuesto al Antiguo Régimen, las señoras de la alta burguesía eran las encargadas de dar buena imagen y decorar el hogar en el estilo más acorde para enaltecer a su familia. Estaban en el estrato más alto de la sociedad, por lo que querían distinguirse, pero no conocían la tradición del buen gusto como los aristócratas, así que hicieron uso de revistas de moda y de couturiers como Charles Worth para conocer estos códigos de la propiedad, aunque se seguían basando en tendencias que empezaban las princesas y emperatrices del momento, en especial de París.

1846, Retrato de Eugenia de Montijo, Edouard Dubufe. Desde su llegada a la corte francesa en 1853, se encargó de marcar las últimas tendencias en moda hasta el final del II Imperio en 1871.

Lo que era innegable era que la calidad y la preciosidad de los materiales utilizados, así como una exquisita producción personalizada para el cliente, eran una característica indispensable para que estos artículos fueran de lujo.

Hagamos un salto a los años 70 del siglo XX, cuando comenzó el prêt-à-porter… Aquí el lujo empezó a hacerse más accesible, donde en lugar de trajes a medida se estandarizaron los patrones, entre otros cambios. La accesibilidad, el lujo masivo… me fascina porque ¿qué sentido tiene el lujo sin la exclusividad? Si está masificado, ¿qué lo distingue?

Pues bien, la única manera en que se hacen exclusivos los bolsos de Louise Vuitton, por ejemplo, es en un precio exagerado por un artículo que ni siquiera tiene un estándar de calidad adecuado, según muchas chicas que consumen estos productos. Pero se han convertido en un símbolo de estatus para aquellos que quieren posicionarse en la sociedad. Basta con que tenga el logo.

De ahí se explica que marcas como Dior, caracterizado por la exquisitez y refinamiento en sus diseños, ahora diseñe zapatos que tienen el nombre de su marca BIEN GRANDE para que todo el mundo sepa que la persona que lleva esos zapatos tiene 600 € de sobra para gastar en unas bailarinas, cuando la realidad es que la elegancia y el refinamiento no se determina por la marca que lleves puesta. No es de extrañar que las falsificaciones se hayan extendido tanto.

Yo me cuestiono la validez de las firmas de alta gama con nombre propio, cuyos creadores originales fallecieron hace décadas. Representan de alguna manera las ruinas de una sociedad que ya no existe. Ahora se centran en vender por vender, sin un alma que las sustente.

Miro a nuevos diseñadores como Juan Avellaneda, que contrata a costureras de Zaragoza para realizar sus trajes, que tiene clientes habituales como Boris Izaguirre que confía en este diseñador para vestirle en esos colores originales y llamativos que tanto caracterizan a esta marca; Zimmermann es un diseñador australiano que también tiene una identidad muy reconocible, delicada y femenina, pero en ambos casos su lujo no está basado en su logotipo.

Las chicas de YouTube que me entretienen con sus hauls de 83 bolsos de Chanel, Louise Vuitton, Hermès, Prada, Dior, etc. etc. sus razones tendrán para consumir estos productos, pero yo defiendo un consumo responsable que no esté incentivado solo por el estatus de un logo.

Y tú, ¿qué piensas? ¿Están obsoletas las antiguas firmas de moda o tienen una función relevante que desempeñar todavía? Deja en los comentarios tus propias reflexiones para debatir sobre este tema tan polémico que, sin duda, despertará muchas opiniones diversas.

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