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Salvando el negocio en la pandemia

La pandemia producto del Covid-19 ha paralizado y cambiado el trabajo de muchos chilenos, en el caso del mundo de la estética ha sido un cambio fuerte, ya que estas labores significan un contacto directo con los clientes, práctica que va en contra de la medida de prevención principal que es evitar el contacto social.

Según la Confederación Nacional Gremial de Peluqueros Estilistas de Chile (Congrepech) hay unas 5.000 peluquerías en Chile, sin contar a los independientes, quienes han tomado diferentes medidas -dependiendo del contexto y su situación- para poder seguir obteniendo ingresos y continuar siendo una fuente de conocimiento respecto al bienestar y salud.

Desde la Congrepech -que reúne a trabajadores del área de la belleza como: manicuristas, barberos, depilación corporal, entre otros- han enviado un petitorio al gobierno para solicitar ayuda y asegurar el bienestar económico de los trabajadores de este rubro. 

Desde la fecha del envío del petitorio, el 6 de abril del presente años, el gobierno solo ha acusado recibimiento de este.

Lo que se puede hacer

Yudith Campos es estilista desde junio del año pasado, hasta el momento seguía atendiendo solo a domicilio aunque las solicitudes de horas ya habían caído, reflexiona que: “Aunque uno tome precauciones siempre va estar ese temor igual quizás que un mínimo descuido puede ser fuente de infección”. Según un estudio del Instituto Nacional para la Seguridad en el Trabajo de Italia la peluquería está entre las profesiones con más riesgo de contagio.

Pero desde este viernes todo Santiago entra en cuarentena lo que la dejaría sin poder optar a esta vía.

En la casa hay un ingreso fijo lo que ha permitido que puedan sobrellevar los gastos aunque “igual es una entrada de ingreso que se pierde”, señala. No ha recibido ayuda económica y tampoco se ha contactado con organizaciones de su rubro para organizarse y analizar la situación, pero ha encontrado apoyo y difusión entre Pymes. 

Por el momento se ha enfocado en mantener activas sus redes y difundir su trabajo, Judith comenta que: “Igual es importante que si uno no atiende que no te olviden, el mantener como ese entusiasmo en las personas en atenderse, en el que anhelen igual que cuando se pueda soliciten una hora”. Por el momento se está enfocando en esto a través de consejos, asesorías y un próximo concurso para en un futuro, cuando se pueda, volver a atender y obtener ingresos.

El permitirse trabajar

El rubro de los tatuadores es otro sector afectado por esta pandemia, pues a pesar de estar acostumbrados y acostumbradas a un lugar limpio y medidas sanitarias básicas, lo que dificulta el trabajo es el constante contacto, los implementos y desechos.

Camila tatúa hace un año en su casa en Santiago Centro y desde el 16 de marzo no ha podido trabajar. “No he visto tatuadora o tatuador que no se haya visto afectado, muchos están sin poder trabajar como yo, otros han podido seguir trabajando por un tiempo, tomando todas las medidas pertinentes”, comenta Camila.

“Tengo la suerte de que estaba ahorrando para viajar y ahora tengo esa poca plata para sobrevivir estos meses”.

@astroblu_tattoo

Por el momento ha estado reservando diseños que ha hecho, “a pesar de no saber cuando podré volver a tatuar”, indica. Y se ha intentado mantener activa realizando ilustraciones para no perder la práctica. 

Por ahora se mantiene ya que vive con una persona con ingreso, a esto se le suma pequeños ingresos y sus ahorros.

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