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Recuerdos del Museo Balenciaga

Un viaje al pasado.

Hace unos años, visité el museo de Balenciaga se encuentra en una colina que domina la villa de Getaria y es fácilmente accesible desde varios puntos del territorio. Fue divertido y recuerdo que tenía muchos nervios.

En esta entrada quiero contaros un poco que este Museo va dedicado al maestro de la alta costura. Muestra sus mejores creaciones en la villa de Getaria, famosa por su paisaje y gastronomía.

Se localiza a tan solo 29 kilómetros de la capital del territorio, Donostia-San Sebastián, en la comarca guipuzcoana de Urola Kosta.

Getaria ha sido, tradicionalmente, un pueblo de pescadores, de marinos y de grandes navegantes como Juan Sebastián Elcano, primer hombre que dio la vuelta al mundo. El patrimonio histórico de la localidad es importante, también resulta altamente atractivo el entorno natural, conformado por barrios rurales que constituyen un idílico balcón sobre el Cantábrico.

Cuenta con un fondo de más de 1200 prendas y complementos diseñados por el artista. Se exhiben de manera rotatoria, tanto por razones de espacio como porque los materiales son frágiles y se deteriorarían en una exhibición continuada.

Gran parte de la colección se ha reunido gracias a donaciones y préstamos. Unas 600 piezas fueron donadas por Rachel L. Mellon, esposa del magnate bancario estadounidense Paul Mellon y que fue una clienta destacada de Balenciaga. En 2017 el museo dedica una exhibición temporal a esta donante. Otras prendas han sido cedidas en depósito por Hubert de Givenchy, discípulo del maestro de Guetaria, y por herederos de antiguas clientas como Sonsoles de Icaza o Grace Kelly.

En 1994 se creó la Fundación Balenciaga, cuyo principal proyecto era abrir un museo en la localidad natal del famoso diseñador. Para ello se eligió el Palacio Aldamar, un edificio del siglo XIX cuyos propietarios habían apoyado al joven Balenciaga. Anexo al caserón se erigiría un edificio de línea moderna, con el vidrio como principal material.

Un modisto debe ser arquitecto de la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida

Cristóbal Balenciaga.

El museo iba a abrir en un principio en 2003, pero su preparación se vio envuelta por varias irregularidades. Según varias fuentes, el nuevo edificio había sido proyectado por un arquitecto cubano que carecía de homologación para trabajar en España; además, las salas de exhibición eran inadecuadas para las prendas, ya que la intensa luz que entraba por los ventanales amenazaba con deteriorar los tejidos. Por otro lado, una revisión de los fondos desveló la desaparición de algunas prendas de Balenciaga, como pañuelos de seda, que al parecer habían sido entregadas como obsequio a personas ajenas al museo.

El Ministerio de Cultura decidió retirar las subvenciones en 2005. Dos años más tarde se decidió desbloquear esta situación al ver que se iban esclareciendo los hechos. El nuevo edificio fue adaptado museológicamente para garantizar la preservación de las prendas expuestas. En cualquier caso, la cantidad del repertorio expuesto se reduce a 90 piezas, que irán rotándose para evitar una prolongada incidencia de la luz.

El 7 de junio de 2011 numerosas personalidades se acercaron a la villa guipuzcoana, entre ellas su majestad la Reina Sofía, el veterano diseñador Givenchy, diseñadores españoles de varias generaciones, y damas que lucieron diseños de Balenciaga, como Carmen Martínez-Bordiú.1​

El primer director del museo fue Javier González de Durana, relevado en 2014 por Miren Vives Almandoz, y la vicepresidenta es Sonsoles Diez de Rivera (hija de Sonsoles de Icaza).

Fue una experiencia que jamás olvidaré.

No sólo la emoción de ver todo el trabajo que se ha realizado, el trabajo que hizo… La emoción de estar en un lugar increible, lleno de magia, lleno de aguja e hijo.

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