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¿Qué tanto ha cambiado el código de vestuario para ir a trabajar?

Si bien los nuevos escenarios laborales le han dado cabida a prendas más cómodas y versátiles, la especialista en etiqueta y protocolo Pilar Guzmán Lizarazo asegura que hay pautas que no varían.

Más allá de permitirle a los empleados llevar un look informal los viernes –o friday look–, las empresas han ido flexibilizando sus rígidos códigos de vestuario para  asegurar, de alguna manera, la autoexpresión de sus colaboradores y, en cierto grado, una mayor sensación de confort durante su jornada laboral.

Eso no significa, sin embargo, que hayamos llegado al punto de trabajar en sudadera o que llevar leggings deportivos y camiseta de algodón a la oficina esté bien, pero sí que el traje de dos piezas ya no sea la única alternativa “formal” para estar adecuadamente vestida.

Colección Primitiva de MAZ (Manuela Alvarez)

En pantalones hay muchas opciones que pueden verse modernas y a la vez “serias” en cualquier entorno de trabajo. Me refiero, por ejemplo, a los palazzo, de talle alto y bota ancha; el paper bag, que va arriba del ombligo y se amarra con un lazo o cinturón, y la falda pantalón, de silueta ancha y bota corta. Si se complementan con una blusa sencilla y un blazer, el look resultante será apropiado, versátil y contemporáneo.

Lo que no cambia

No obstante, hay pautas del código de vestuario que no han cambiado en la mayoría de las empresas. Según Pilar Guzmán Lizarazo, especialista en etiqueta y protocolo y fundadora de la plataforma de capacitación Irpelab.com, estas son:

Para mujeres:

  • La altura de la falda o el vestido debe estar sobre la rodilla. Más abajo también, pero no más arriba.
  • Los escotes deben ser prudentes o ligeros.
  • Accesorios discretos y bufandas de colores pastel o en tonos suaves.
  • Uñas de color natural o en tonos claros.
  • Maquillaje suave.

Para hombres:

  • Correas con herrajes discretos.
  • Uñas sin esmalte transparente.
  • Corbatas discretas.
  • Pantalón bota recta.

Por supuesto, cuanto más formal sea el trabajo, más difícil será transgredir este código. En cambio, si es más informal e incluso creativo, algunas de ellas pueden variar, aunque eso depende de la empresa.

Lo cierto es que hay numerosas alternativas vestimentarias para quienes no se sienten cómodas con el clásico look de oficina, pero ¿cómo evitar transgredir la etiqueta laboral sin sacrificar la auto expresión? “Las dinámicas de la economía van involucrando las narrativas del vestuario en la imagen personal, siendo esta coherente con sus responsabilidades. Esto quiere decir que la misma dinámica empresarial va alineando la prioridad del lenguaje corporativo sobre el personal, lo demás serán tendencias que tienden a pasar rápidamente”, explica la experta.

Juan Pablo Socarrás

¿Qué sí se puede usar?

  • En ciudades de clima frío, todo tipo de chaquetas, capas, abrigos, gabanes, blazer, chalecos, mucho mejor si son de un solo fondo o con estampados discretos.
  • Faldas campana, lápiz, midi, largas, plisadas. Lo importante es que no sean cortas.
Tommy Hilfiger X Zendaya
  • Blusas de lazo al cuello, con mangas de volantes, camisera, básica o larga. Si la vas a combinar con una chaqueta neutra, puedes apostarle a un estampado en tonos suaves, pero si la chaqueta lleva algún print, opta mejor por un color sólido.
  • Ya mencioné los pantalones. En este caso shorts y bermudas no son bien vistos en el ámbito laboral, así se esté en una ciudad de clima cálido.
  • Vestidos a la rodilla y más abajo, bienvenidos, en tanto no tengan escote muy profundo.
  • Enterizos holgados de un solo fondo o con un estampado discreto.

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