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¿Qué sientes cada vez que te paras frente a tu closet cada mañana?

Vía Pinterest.

Unas sentirán mariposas en el estómago, otras en cambio dolor. Y es que a pesar de ser un acto mecánico y obligado esta tarea puede convertirse en una auténtica pesadilla. Literal.

Lo que sí estoy segura  es que para muchas es una labor  frustrante  cada mañana. Porque nos enfrentamos en la mayoría de los casos  a un sinfín de opciones que no son opciones ya, ¿y esto por qué? O nos vieron la semana pasada con esa misma propuesta de look,  se nos acabaron las ideas para combinarla, o peor… le vimos nuestra última adquisición que creíamos tan original a una compañera del trabajo y pues ni de riesgos no? , y es que una de las sensaciones más frecuentes y auténticas  que nos dice nuestro corazón es que ya no nos identificamos con esa prenda, que nuestro estilo evoluciono y junto con el nuestras preferencias  y que a pesar de haber vivido junto a ella tantas historias es hora de heredarla o donarla.

Los ritmos y las exigencias de la vida actual y la sobreinformación a la que estamos expuestas cada vez que le hacemos scroll a nuestras pantallas influyen más de lo que podríamos llegar a querer que nuestras decisiones estéticas.  Y es que esto a la final a juega nuestro favor si así lo decidimos  alimentándonos de nuevas ideas creativas y referentes de estilo que  redefinan lo que queremos proyectar. No está mal querer renovarse, a todas nos pasa y en algún momento los hemos pedido a gritos, ya sea por un ascenso en nuestro trabajo, por ideologías personales, por un  cambio de ciudad o tan simple como que buscamos un cambio 360 en nuestra vida.  Que aburrida seria la vida si fuera lineal, el vestuario a tono con nuestra esencia es un aliado para lograr nuestros objetivos y reflejar nuestra personalidad, porque a la final lo que vestimos comunica y hace eco en los demás.

Reconciliémonos con nuestro armario, disfrutemos más del ejercicio de vestirnos cada día porque esto nos permite ser quien queramos, consintamos nuestras prendas con mejores cuidados y liberémonos de los prejuicios de que únicamente podemos vestirnos según nuestro tipo de cuerpo y  de vernos como una copia exacta de los demás para ser ` reconocidos ´ , volvamos este acto en un deleite del alma que se vea reflejado en una actitud segura y satisfecha, independiente de los gustos o exigencias que nos planteen el mundo exterior. 

Espero les sirva mucho.

Con amor,

Valentina.

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