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¿Qué hago con la ropa que ya no quiero?

Los últimos meses han sido un momento de cambio debido a la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. En esta época hemos podido reevaluar muchos aspectos de nuestra vida, cambiando algunos de ellos, y puede que uno de los aspectos haya sido la relación que tenemos con nuestra ropa. Durante el confinamiento la mayoría hemos estado en casa y muchas hemos hecho limpieza de armario aprovechando el tiempo libre, la nueva visión que tenemos de las cosas y también la subida de las temperaturas debido a la llegada de la primavera.

Si eres una de las personas que ha hecho limpieza de armario y se ha encontrado con prendas que le sobran, es posible que te preguntes: “¿qué hago con la ropa que ya no quiero?”. Aunque hay varias opciones, vivimos en un sistema diseñado no solo para el consumo rápido sino para el desecho rápido también, y quizás nunca nos hemos parado a pensar en todas las posibilidades que tiene la ropa que ya no queremos en nuestra vida.

El principal criterio a la hora de desechar la ropa de forma sostenible es pensar si queremos ganar dinero o no con ello, y a partir de ahí evaluar lo que más se adapta a nuestra situación actual. ¿Tenemos tiempo para organizar quedadas de intercambio? ¿Hay contenedores de reciclaje textil a mano? ¿Las tiendas de mi localidad compran ropa? Algunas de las posibilidades son las siguientes:

Qué hago con la ropa que ya no quiero

Las opciones más accesibles para la mayoría de la población son las de depositar en contenedores de reciclaje y donar a organizaciones solidarias. Aunque son buenas ideas puesto que son una solución rápida, siguen sin ser las mejores ya que no se puede garantizar que la ropa que se dona acabe siendo usada.

Regalar entre personas conocidas es una de mis opciones favoritas porque, aunque nos deshagamos de menor cantidad de ropa, es más probable que se use y no acabe en la basura.

Los mercadillos de trueque o tiendas gratis son una idea genial para animar la vida social del barrio sin necesidad de gastar dinero, además de una oportunidad única para darle una segunda oportunidad a lo que ya no nos sirve. Muchos comercios, centros sociales y asociaciones están encantadas de acoger este tipo de iniciativas. Anímate a organizar uno y hazle un favor a la persona que quería ese top que tú ya no te pones.

Otra alternativa para darle uso a la ropa que ya no te pones es transformarla: ¿y si haces trapos con una camiseta y los usas para limpiar la cocina? ¿Tienes una almohada poco mullida? En vez de comprar relleno puedes hacer retazos de tela con las prendas que ya no quieres y rellenar la almohada con ellos. Reutilizar la ropa como tela puede resultarnos muy útil (y gratis) para proyectos caseros.

Si queremos limpiar nuestro armario y ganar algo de dinero con ello, podemos vender la ropa en aplicaciones específicas o páginas web de compra-venta. Este proceso puede ser más largo puesto que las imágenes deben resultar atractivas y las descripciones de cada prenda deben ser completas para aumentar las posibilidades de venta. Aunque quizás no podamos vender todo, obtenemos la recompensa de haber recuperado parte del dinero y la tranquilidad de saber que esa ropa probablemente vaya a tener una nueva vida.

A veces también se puede vender la ropa a tiendas de segunda mano locales, ya sea al peso o por prendas. Para esto necesitamos informarnos un poco, pero es un esfuerzo que merece la pena porque así sabremos cómo deshacernos de ropa en el futuro a cambio de dinero y también dónde comprar de forma más sostenible.

¿Qué otras soluciones hay para deshacernos de ropa de forma responsable? Me encantaría conocerlas y añadirlas a la lista. Deja un comentario en Facebook o Instagram con tus ideas.

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