Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

¡Qué carajo importa Vogue!

Publicado por @CamiloVilloria, artista plástico y estudiante de diseño de modas en LCI.

La presión por destacar en un mundo creativo tan competitivo puede ser mortal a la hora de crear. Como artistas podemos sentir la expectativa de un ojo ajeno que ansía ver nuestra próxima obra maestra. La proyección personal mezclada con las exigencias de nuestra familia, colegas y amigos a veces nos puede llevar a perder la maravillosa oportunidad de encontrar nuestro propio camino por miedo a equivocarnos. Preferimos ir a la fija y a veces ni intentarlo.

Sin embargo, en nuestra carrera (así como en el amor) debemos besar muchos sapos antes de crear una pieza que sea digna de aparecer en la próxima portada de Vogue. Recuerdo las palabras de un profesor mío: “No todo lo que hace un artista es arte” y no todo lo que hace un diseñador es buen diseño. Y es una realidad que debemos aceptar. 

A veces nos enfocamos en “buscar inspiración” antes de empezar a diseñar: abrimos Pinterest, miramos lo que está de moda y unimos todo en un pastiche de elementos ajenos, buscando en últimas destacar con nuestros diseños. Ahí hay una desconexión con la intención que nos mueve a crear la colección en primer lugar.

Ahora bien, ¿qué o quién determina qué es un buen diseño? ¿La portada de Vogue?

La respuesta seguramente va a ser subjetiva y a veces controversial. Personalmente me gusta ver la definición de un buen diseño como aquel objeto o servicio que cumple satisfactoriamente con las intenciones de quién lo diseñó.

Es decir, si mi intención era crear una silla cómoda y estilizada para una persona con problemas articulares, y después de fabricar mi silla las personas que la compraron se sintieron satisfechas, ahí tengo una evidencia de que mi silla estuvo bien diseñada. Quizá no vaya a ser reconocido como el diseñador del año pero con mi trabajo puedo estar mejorando la calidad de vida de cientos de personas. 

Ahora bien, si mi intención era crear una colección de moda súper vanguardista y única que me pusiera en el ojo del jetset, y me basé en copiar el trabajo de colecciones de otras marcas vanguardistas, quizá mi intención no va alineada con mi proceso creativo. 

Determinar mi intención a la hora de crear es la carta de navegación hacia una carrera de satisfacción personal, que puede (o no) venir acompañada de logros y reconocimientos de nuestros colegas, clientes, amigos o familiares. Quizá sea bueno considerar que no es necesario aparecer en la portada de Vogue para ser grandes diseñadores. Y aceptarlo es un primer paso para liberarnos de unas expectativas que muchas veces más que ayudarnos nos limitan, nos frustran y nos estancan. 

La moda tiene la función de suplir necesidades físicas, sociales y psicológicas de quien la usa. Y si estoy aportando a mi cliente final ¡Qué carajo importa Vogue!

Relacionado