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¿Puedes llevar una camiseta y seguir viéndote formal en la oficina?

La camiseta es una de las prendas superiores que asociamos, inmediatamente, con los looks más casuales y de descanso. Y es que los materiales, principalmente de algodón y elastano, hacen de esta pieza todo un estandarte de comodidad. Todo lo anterior ha hecho que la camisetasea quien nos saque de apuros cuando queremos salir a la calle: una buena playera, unos jeans, unos tenis y asunto resuelto. Pero su función original dista mucho de lo que es hoy en día. Para principios del siglo XX la camiseta era el equivalente de un bóxer, pues formaba parte de la ropa interior. De hecho, la clase trabajadora estadounidense, utilizaba camisetas en su jornada laboral pero, al finalizar las actividades y regresar a casa, no podían volver a casa sin alguna prenda superior. Es a principios de la década de los años 10s cuando la marina norteamericana adoptó la camiseta como parte del uniforme para los marinos.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la camiseta ya había ganado terreno en los armarios de los universitarios y colegiales. Al ritmo que los militares volvían a Estados Unidos, la camiseta usada en las actividades cotidianas fue haciéndose más popular. Para lograr esta democratización de estilo, es necesario el impulso de una corriente que reafirme la popularidad de la prenda. Esta premisa fue la que siguieron no solo las tropas estadounidenses, sino también los iconos y galanes de la Edad de Oro de Hollywood: Marlon Brando y James Dean. El primero, con el clásico “Un tranvía llamado deseo”, además de cautivar a toda la audiencia gracias a su atractivo físico, sentó las bases del uso de la camiseta. Sin pretensiones, fácil de llevar y, al mismo tiempo, con dosis de elegancia. James Dean, por otro lado, demostró que la playera podría convertirte es una prenda sin inhibiciones y demasiado fresca -en el sentido estético- en su film “Rebelde sin causa”.

Hoy por hoy, la playera ya es todo un básico y una insignia atemporal, casi comparada con los jeans. Adornado los looks más simples, compuestos de shorts y tenis, o refrescando un traje -al llevar playera bajo el suit- Sin importar cuál sea la función de la prenda, nosotros podemos darle ese aire distinguido para poder llevar las camisas como si fueran sacos: con elegancia, empoderamiento y sofisticación.

CON PANTALONES TRADICIONALES

La intención de utilizar pantalones de corte clásico, con playeras de estructura o diseño sencillo, es lograr un balance entre lo formal con lo informal. Para salir victoriosos en este ejercicio, es importante que la camisa posea la cantidad menor posible en estampados y gráficos, para darle protagonismo a los pantalones. Los accesorios también juegan un rol principal: unos zapatos de impacto, un clutch o portafolios y un par de lentes de sol serán suficientes para hacer un outfit mucho más completo.

MISMA GAMA CROMÁTICA

Las camisetas tipo polo, por supuesto, añaden una ligera dosis de elegancia. No obstante, no se compara con la distinción de una camisa de vestir. Pero para poder crear un look digno de oficina es fundamental crear combinaciones bajo la misma la regla del monocromático. Experimentando con las diferentes tonalilidades, pero conversando los colores de base. Recuerda siempre cuidar la calidez cromática es la clave para refinar cualquier look.

LOGOMANÍA CLÁSICA

Las firmas de lujo cada vez más ofrecen versiones sencillas de camisetas de alta calidad en materiales. Y aunque la moda actual esté imperada por el streetwear -la causa de que veamos camisetas de lujo con pantalones cargo y ugly sneakers– podemos darle un giro tradicional a esta pieza, sustituyendo cualquier pantalón de aire “callejero” por uno de pinzas y en colores neutros. Remata con unos zapatos en formato retro, para reforzar la tendencia “old school”.

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