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¿Puede ser la moda sostenible?

En la entrada anterior os hablé sobre la historia de la moda y el lujo masivo, enfatizando el origen consumista de la moda. Esto me hizo plantearme otra cuestión, si la moda está basada en el consumo indiscriminado, ¿cómo se podría hacer ese modelo sostenible?

Estoy planteando la eterna cuestión sobre si de verdad es necesario producir ocho colecciones al año de media, o en los casos de la moda rápida sacar una tendencia nueva cada semana. La moda se compone de tres partes, es cierto: comercio, cultura y belleza. La parte comercial no debe ignorarse, pero quizás estemos llegando a un punto un pelín exagerado, ¿no?

Este tipo de comercio sin ética, es como una relación de tóxica: eres libre de irte cuando quieras, pero te has creído lo contrario. Hazte caso, no le necesitas, igual que no necesitas ese último par de zapatillas que acaban de salir o ese bolso de precio exacerbado. Solo intentan hacerte creer que sin ellos vas a estar “fuera de moda”, y te quedarás SOLO.

Sin querer estoy destapando la genialidad del Marketing, que es la principal responsable de crearnos la ilusión de que tenemos más necesidades aparte de comer, beber, respirar, relacionarnos e ir al baño regularmente.

Sí, tenemos la necesidad de expresarnos, ¡pero no debería de utilizarse en nuestra contra! La indumentaria no nació por necesidad de cubrirnos, sino por la necesidad de identificarnos, de formar parte de una tribu y a la vez diferenciarnos con nuestros colores característicos, crear cuchillos con unas marcas singulares para nosotros… De ahí que se puedan lucrar tanto las marcas de moda.

Supongo que una parte de mí siempre pensará que una industria basada en el consumo nunca podrá ser realmente sostenible, aunque sea por razones de no tener suficiente materiales para abastecerla, pero sí que creo que hay una forma de crear empresas con causas justas y éticas, que son a las que debemos de apoyar invirtiendo nuestro dinero en ellas. Tenemos mucho más poder como consumidores de lo que creemos.

Espero que estas palabras os inspiren a buscar formas sostenibles de expresarnos, sin miedos ni preocupaciones, pero sin perder nunca el respeto por los demás y por nosotros mismos. ¿Os ha parecido un tema interesante? ¿Queréis que reflexionemos más sobre este tema del consumo y sostenibilidad? Abajo podéis dejar un comentario con vuestras propias reflexiones. ¡Hasta la próxima!

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