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Prioridades

Hoy tengo en mente este tema y lo quiero desarrollar aquí. Creo ser una persona que nunca ha tenido las prioridades muy claras. Sin embargo, cuando miro hacia atrás, sí he sabido siempre qué era primordial para mí. Los estudios eran prioridad sobre otras cosas, por ejemplo. Pero ahora, muchas veces tengo dos opciones y dudo mucho. La indecisión me ha invadido. Y después de tomar la decisión, creo que me he equivocado.

Me gustaría saber si a alguien más le pasa.

Imagino que, cuando somos pequeños, tampoco tenemos tantas opciones entre las que elegir y si sabes si quieres estudiar o no, esa decisión se sobrepone al resto. Tanto si estás en mi caso, como en el contrario. Ya que si estás en este último, dejas los estudios y la prioridad son los amigos, sobre todo.

En la actualidad, con cierta edad, las cosas que hacer y las obligaciones crecen y el tiempo disminuye, por lo que, las opciones entre las que elegir aumentan. Por ello, quizá cueste tanto tomar decisiones y nos pensemos que no es la correcta.

Yo estudié ADE y en economía nos enseñaron el coste de oportunidad: todo tiene un coste. Si eliges A, disfrutarás de A y eso está bien; pero si hubieras tenido también la opción de B, hubieras perdido esa opción y eso también tiene un coste. Pondré un ejemplo: Es martes y te llaman tus padres para que el sábado quedéis a comer y hacer una barbacoa; el miércoles, en el grupo de Whatsapp dicen que quedáis el sábado a pasar el día en el campo, unas cerves y comilona. Pongamos que la primera opción es A y la segunda B. Si eliges A, te pierdes B. Y si eliges B, te pierdes A. Ambas opciones tienen un coste. Tanto si las eliges como si no. Por eso, hay que estudiar bien todas las opciones, y ver cuál es mejor oportunidad.

En mi caso, creo que tengo tan interiorizado este concepto, que le doy mil vueltas a mis decisiones. Y siempre pienso en el coste de haber elegido una cosa u otra. Porque quizá, como bien digo, no tengo claras mis prioridades. Puede que ambas cosas me apetecen por igual, o no veo que una se sobreponga a la otra. Es decir, no pesa más una opción que otra para mí en la balanza.

Tras esta reflexión, diré que, aun así, trato de disfrutar al máximo de la opción elegida. Y desde que practico yoga más. Es algo más fácil controlar la mente.

Gracias por leerme y disculpad por soltar mis rollos aquí.

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