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Princesa enjaulada

A lo largo de la historia, las mujeres se han visto presionadas por las distintas tendencias en cuanto a hablar de moda se refiere. Una de ellas fue el uso de crinolina, este articulo esta asociado a los grandes vestido de princesas, pues sí, esto era lo que hacia ver tan pomposo y grande a un vestido.

En el siglo XIX, las mujeres usaban vestidos con forma de campana, y con el paso del tiempo estos se hacían más y más extensos respecto a el volumen de sus faldas. Para lograr este apariencia abultada en sus faldas, las mujeres hacían uso de la llamadas enaguas, que eran capas y capas de telas rígidas. Pero para lograr que la falda se viera lo suficientemente voluminoso, hacían uso de hasta 10 enaguas causando incomodidad a quien las usase.

En el año de 1856, con el avance de la industria de acero trajo consigo la “solución”, que reemplazaría a el uso de las desagradables y fastidiosas enaguas. Con la invención de unas enaguas construidas a partir de aros livianos de acero unidos con tela de algodón. Dando origen así, a la llamada crinolina.

El armazón que componía la crinolina no era completamente rígido, tenia que estar lo suficientemente tensionado para soportar el peso de las faldas a la vez que debía contar con flexibilidad para que al sentarse o hacer otra actividad no se deformara la estructura.

Aunque el material preferido para la creación de la crinolina fue el acero, también existieron otras variantes hechas con materiales como; hueso de ballena, caña, goma o caucho.

Entre los inconvenientes que venían acompañado el uso de la crinolina estaban; quedar expuesta y mostrar demás si la mujer se inclinaba, por su extensa amplitud era difícil sentarse junto a otras personas y entrar por las puertas demasiado estrechas era casi un martirio. También por las extensión de tela era posible prenderse fuego, quedando atrapada en la crinolina y morir quemada.

Aparte de ser un accesorio lleno de riesgos, suponía incomodidad para quien lo vistiera. Esta era una moda para morirse literalmente, de la cual muchas mujeres pudieron haberse abstenido de vestir para así evitar las consecuencias que las llevaron su fallecimiento.

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