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¿Porqué la androginia se ha vuelto un mercado?

Por: Diana Soto

Los conceptos acerca de la apariencia de hombres y mujeres han estado marcados en distintas épocas por los valores que permeaban a la sociedad, en los últimos años la moda andrógina que difumina los límites entre prendas femeninas y masculinas ha tomado mucha fuerza.

Más allá de lo socialmente aceptado, las significaciones de las prendas se han comenzado a volver volubles por la fuerza de los movimientos sociales que, en la búsqueda de la reivindicación de sus derechos, comenzaron a generar estéticas autónomas para vestir.

Con el objetivo de mantenerse contextualizada y visibles para el público, los grandes consorcios comenzaron a utilizar estas nuevas estéticas y las rupturas de los estereotipos textiles de género para mantenerse latentes entre los consumidores.

El mercado de la moda se encuentra entre los más redituables en la actualidad, de acuerdo con datos de Bussines of Fashion y Mckinsey difundidos por Statista en América Latina se espera un porcentaje de crecimiento durante el 2019 de máximo 5%. Este porcentaje no aparece de la nada, viene ligado al crecimiento emergente de la industria de la moda en Asia Pacífico que fue de 3% superior al general así como el incremento de ventas por internet que facilita a los consumidores a comprar y experimentar distintos tipos de estilos.

Cerca del 8% de los gastos de las familias mexicanas son para ropa y calzado, de acuerdo con un estudio realizado por Kantar Worldpanel en 2018, del total de sus gastos el 4.6% es exclusivo para ropa. La industria textil es una de las más grandes y productivas que junto a la moda y las elecciones de vestimenta han formado parte importante de la construcción de la identidad social. Las empresas se apropian de temas y movimientos que resuenan en la agenda pública, es decir, toma las necesidades humanas y sociales para mercantilizarlas.

¿De dónde salen los andróginos?

El concepto de lo andrógino ha existido por mucho tiempo. La primera vez que se utilizó fue en “El Banquete” de Platón, específicamente en el mito narrado por Aristófanes “Los andróginos”. En ese momento existían tres sexos: Los hombres que eran hijos del sol y ambos aparatos sexuales eran masculinos, las mujeres que eran hijas de la tierra y sus dos genitales eran femeninos y los andróginos que tenían un órgano de cada femenino y masculino. Eran seres muy poderosos que trataron de enfrentarse a Zeus, el dios padre, quien los partió en dos para luego decirle a Apolo que los curara. El castigo fue estar separados de su parte complementaria por lo que cuando lograban unirse con su otra parte se volvían seres completos.

El camino hacia una moda sin género tiene sus raíces después de la Segunda Guerra Mundial cuando diversos diseñadores como Pierre Cardin, Yves Saint Laurent, Paco Rabanne y André Courrèges, comenzaron a crear prendas minimalistas con cortes simples que cualquier persona podía utilizar. Este tipo de manifestaciones se juntaron con otras formar de revelación ante una sociedad conservadora como que los hombres llevaran el pelo largo o que las mujeres usaran pantalones.

Más adelante, el estilo sobrio de Coco Chanel y la marca Calvin Klein comenzaron este proceso cuando se incluyeron en la tendencia de que hombres y mujeres pudieran usar la misma prenda, misma tendencia a la que se irían uniendo después otros íconos de la moda.

También aparecieron otros estilos como el tomboy que hablaba de que una mujer tomara prendas de hombre para usarla en un look diario, que también difuminó las reglas de vestimenta.

Figuras andróginas

La influencia del feminismo y la lucha de la comunidad LGBTTT+ han apoyado la ruptura de los roles y estereotipos que volvían a los significantes de género casi una regla rigurosa de que las mujeres usaran ropa y maquillaje y los hombres usaran pantalón y corbata.

No solo la androginia permeó como una tendencia textil, también cobraron popularidad las personas cuya apariencia fuera tan ambigua que no encaja en los rasgos femeninos o masculinos. Los artistas han impulsado también esta tendencia desde hace años como fue el caso de David Bowie y Prince.

Muchos artistas han comenzado a dejar de lado la idea de que existen prendas y accesorios para hombres y para mujeres, una práctica que ya existía en distintos sectores de la sociedad pero que causó revuelo en la esfera pública en caso de distintas artistas como Tilda Swinton, L.P., Pink, las modelos Andreja Pejic o la artista Grace Jones quienes destacaron por la androginia que las caracteriza.

En cuanto a las prácticas masculinas el uso de prendas y accesorios antes concebidos “para mujeres” se pueden ratrear los casos de las uñas pintadas de Bad Bunny, las fotos de Ezra Miller para PlayBoy, el estilo de Jaden Smith o la apariencia del vocalista de Tokio Hotel, Bill Kaulitz.

El uso de faldas, croptops, maquillaje, aretes, pantalones y corbatas se ha comenzado a volver indistinto de manera que el estilo andrógino es muy adorado en nuestros días. El andrógino, dentro y fuera del discurso de Aristófanes, es un ser original que uno dos concepciones de género que socialmente han sido tratadas como contrarias pero que en realidad son dos partes de una totalidad.

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