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¿Podría la economía circular salvar al Sistema Moda?

Hemos construido un estilo de vida insostenible basado en un modelo económico lineal (extraer – usar – desechar). El cambio climático, el manejo de los desechos, la limitación de recursos y la pérdida de biodiversidad representan una carrera contra reloj en un mundo desgastado por la crisis sanitaria y económica.  

Para David Peck, profesor en TU Delft, uno de los grandes retos en un mundo de casi 8 mil millones de consumidores, es la necesidad de afrontar el cambio climático de forma simultánea al crecimiento de la población y la demanda. Alcanzar el Acuerdo de París en mantener el calentamiento global por debajo de 1.5 grados centígrados parece cada vez menos realizable, pero no imposible, ¿podría la economía circular ser la respuesta?

Pero ¿qué es la economía circular?

La Ellen MacArthur Foundation habla de tres principios básicos: 1) diseñar para eliminar el desperdicio y la polución 2) mantener los productos y materiales en uso constante y 3) regenerar los sistemas naturales. Inspirada en el principio básico de la naturaleza donde el desperdicio de una especie es alimento para otra, en la economía circular los desechos se convierten en materia prima de un nuevo producto para disminuir la generación de residuos, el uso de energía, agua y la extracción de nuevos recursos naturales.

Ester van der Voet de Leiden University, enfatiza la importancia de las minas urbanas en una economía circular. Aquí, las compañías ven de forma diferente los carros, muebles, electrodomésticos, e incluso el vestuario y accesorios, siendo estos una oportunidad constante en la creación de valor y de materia prima en circulación en los mercados: minas urbanas al alcance de las empresas para crear nuevos productos.

Esta idea cambia el concepto de propiedad para adquirir un nuevo sentido. En el modelo de negocio de Mud Jeans, el cliente paga un leasing mensual por usar la prenda, al año, decide si se queda con ella o si la devuelve. Cuando la empresa recibe la prenda usada, es enviada a Italia para ser reciclada en un nuevo textil (alimento), logrando el cierre de ciclo (closing the loop). Las nuevas dinámicas de propiedad exigen modelos de negocios innovadores donde se incluyan las cinco Rs – reducir, reusar, reparar, revender y reciclar, un ejemplo de éxito en incorporar las cinco Rs es Patagonia.

Una exitosa circularidad se logra cuando la responsabilidad es compartida entre todos los involucrados de la cadena de suministro y el cliente deja de ser el consumidor final para ser parte esencial de la cadena. El usuario final es responsable de devolver el producto, convirtiéndose en proveedor de fibra e insumos. Esto exige un cambio cultural en la forma de consumo como en el relacionamiento entre marca y cliente.

Para el PhD. Michael Braungart, fundador de Internationale Umweltforschung GmbH, debemos volver a ser nativos de nuestro planeta y recuperar los nutrientes para devolverlos a la tierra bajo el principio de que los desechos son alimento para nuevos productos. Las compañías que operan bajo principios de economía circular tienen mayor crecimiento en el mercado, cambiando la cultura al punto donde empresas como Coolrec se catalogan a sí mismas como proveedores de materia prima, no recicladores.

Gwen Cunningham, coordinadora de sostenibilidad en el Amsterdam Fashion Institute, comenta que la economía global consume alrededor de 1 mil millones de toneladas de recursos cada año. Entre el 2000 y el 2014, acorde a McKinsey, la producción de vestuario se duplicó, mientras el uso de las prendas disminuyó a la mitad. La experta pregunta, ¿cómo asegurar que los productos en el sistema sean usados en su máxima capacidad?

Políticas para una economía circular

El sistema moda debe adoptar un modelo circular donde no exista un fin de vida del producto, sino un final de uso, y para lograrlo, requiere del apoyo del gobierno. La falta de regulaciones nacionales e internacionales crea obstáculos para los esfuerzos emprendidos por las empresas hacia una economía circular.

“Los gobiernos crean las reglas de la economía global, se requieren regulaciones e incentivos para que las empresas operen de forma donde se protejan los trabajadores y el planeta” comenta Sarah Ditty, directora de política global de Fashion Revolution. Las empresas deben invertir en energías renovables y limpias para sus procesos de producción, usar materias primas sostenibles (incluyendo empaques, accesorios e insumos), mejorar las condiciones laborales e invertir en tecnología. Estos factores incrementan los costos de las empresas que buscan un balance entre la sostenibilidad ambiental, social y económica, dejándolas por fuera del mercado al competir con marcas de fast fashion. Ayudas como reducción en los impuestos podrían aliviar los costos para ser más competitivos.

Holanda propuso una política donde las prendas deben ser confeccionadas con mínimo 30% de fibras recicladas y un 50% para el 2030. Suecia está considerando un impuesto a los químicos con el fin de reducir el uso de sustancias peligrosas usadas en vestuario. Ambos países piensan gravar a las empresas por los productos que circulen en el mercado, con el objetivo de incrementar su responsabilidad en el ciclo de vida de las prendas, este impuesto podría disminuir a medida que los productos sean más sostenibles.

La realidad es que la industria a nivel internacional va más rápido que las políticas, pero esto no debería significar un pare parar el sector privado en su motivación en ser sostenible. Pacto Global Colombia ha identificado la urgencia de trabajar por políticas para promover la economía circular en la industria de la moda. Ellos han tomado la iniciativa de elaborar una propuesta para promover un sistema moda circular, esto requerirá del apoyo de la industria quien debe tomar medidas de mayor impacto y a gran escala para participar en la carrera contra reloj y afrontar los problemas climáticos y sociales que vivimos.

Este artículo fue publicado el 12 de febrero de 2021 en El Espectador con el título ¿Puede la economía circular ser una respuesta ante la crisis climática?

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