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Patricia Franco Casas: “El maquillaje es un elemento potenciador, no camuflador”

Patricia Franco Casas es un ejemplo de que nunca es tarde para cumplir los sueños y hacer de tu trabajo tu vida. Ella tenía una profesión que nada tenía que ver con lo ahora hace, maquillar. Esta mujer sevillana se inició de la mano del maestro Juan Pedro Hernández al que admite admirar profesional y personalmente. Se ha seguido formando en Madrid y Barcelona, aunque ella se denomina autodidacta en algunas técnicas. Su carrera ha ido en ascenso y cada vez más es requerida en Sevilla y fuera de ella viéndose su trabajo en publicaciones y nacionales. Tiene un potencial enorme y sobre todo es una todoterreno que valora toda propuesta profesional de la misma manera independientemente de la dimensión que ésta tenga. Persona generosa, sencilla y humilde, realiza su trabajo de una manera muy discreta pero con unos resultados que hablan por sí solos. Compañera de sus compañeros, destaca la importancia del maquillaje social y resalta su interés de adentrarse este año en realizar más beauties y en seguir formando a nuevos talentos. De todo esto y mucho ha hablado para La Cultura está de Moda. Pasen, lean y si quieren que les maquille una buena profesional, pónganse en sus manos .

Foto: @photoforwalls

L.C.E.D.M.: Tenemos entendido que sus comienzos en su actual profesión fue de la mano de Juan Pedro Hernández…

P.F.C.: Yo me inicié en el mundo del maquillaje siendo ya mayorcita, es algo que siempre me llamó la atención, pero la vida me llevó por otros derroteros y, en una época de mi vida, pude decidir qué hacer, y elegí la profesión que tanto me había gustado y bendita la hora en la que lo hice, porque he encontrado el trabajo de mi vida. Estoy feliz aunque llegue a casa reventada después de catorce horas en una editorial, que es cuando realmente me doy cuenta, porque mientras estoy trabajando no lo noto. Cuando me inicié empecé a buscar una escuela que me pudiera enseñar y precisamente comenzaba Juan Pedro Hernández en Sevilla en el Teatro Quintero las formaciones. Entonces lo hice con él porque para mí era un auténtico referente, ya que aparte de ser ganador de Goyas y haber trabajado tanto en teatro, cine y televisión, también me parecía muy interesante aprender de la vieja escuela, porque es la que te da la pureza del maquillaje. Actualmente hay muchos avances que permiten eliminar defectos que puedes tener como maquillador de manera digital como los filtros o el Photoshop. Entonces, aprender de una persona que desde el minuto uno lo tiene que hacer bien, porque lo que él está haciendo es lo que realmente se va a ver en la fotografía ya que en ese tiempo no existían tantas tecnologías como ahora, realmente me parecía maravilloso y verlo trabajar era una escuela total. Aparte, es una persona súper divertida, que te cuenta millones de anécdotas y sus clases muchas veces eran una experiencia  de vida . Además él seguía utilizando los mismos productos, los mismos lápices, las mismas sombras y los mismos correctore. Aunque actualmente existan productos que te ayuden a mejorar el resultado final, debes saber hacerlo con lo más rudimentario. En definitiva, aprendí al estilo más purista. Lo que más me gustó fue su absoluta sencillez y humildad a la hora de transmitir todo. Siendo un grande se alegra de los logros y avances de las personas y te felicita por ello y me encantó aprender con él porque ha trabajado con los mejores profesionales de este país. Aparte de aprender las técnicas la mayor enseñanza que me llevé fue la de querer al maquillaje, aprendí a que se convirtiera en una pasión y en un medio de vida para mí. Él me enseñó a aprender a querer esta profesión y que hay una continua evolución y aprendizaje en ella. Esa fue mi primera incursión y después seguí de manera autodidacta en muchos casos y luego haciendo pequeñas formaciones en Bogart en Madrid. De lo que más se aprende es de chocazos que te pegas y me parece que es muy buena forma de aprender.

L.C.E.D.M.: ¿Entonces a pesar de haberse formado con Juan Pedro Hernández y haber hecho cursos en Bogart se autodefine como autodidacta?

P.F.C.: Sí, sobre todo a nivel piel, porque he hecho cursos intensivos, pero en este aspecto yo creo que tengo una intuición, conecto muy bien con los colores, doy muy rápidamente con el color de base. Y desde hace un par de años estoy estudiando el funcionamiento de la piel en sí. Es un órgano importantísimo y para poderlo maquillar bien hay que saber tratarlo bien. Me parece fundamental saber con qué piel te enfrentas: si se puede enrojecer porque es muy sensible o si es una piel deshidratada y no le va a ir cualquier base, o es muy grasosa. Me parece fundamental tener un conocimiento previo de la piel, algo a lo que antes no se le daba importancia, porque el maquillaje era cubrir, cubrir y cubrir. Ahora existe la teoría del make up no make up, que fue lo que me llevó a formarme en este terreno,y admito que a veces se me escapa, porque a nivel farmacéutico y biológico hay tantas fórmulas que me pierdo y tendría que hacer un master, pero bueno, es esencial estar a la última para trabajar y formar a mis alumnos a nivel piel y así obtener mejores resultados.

LCEDM: Sabemos que se formó con alguien muy importante en Barcelona…

P.F.C.: Sí. Hubo un antes y un después. Fue con la maquilladora De María, que me parece una absoluta inspiración. Es la primera vez que he llorado viendo a alguien maquillar, me parece que en su cabeza debe de haber fuegos artificiales por la creatividad que tiene. Es brutal cómo esa mujer transmite, ejecuta, porque tú puedes tener muchas ideas en la cabeza pero no saber ejecutarlas, pero ella no solo tiene ideas sino que las ejecuta con una perfección y una maestría impresionante. Ojalá algún día pudiera hacer la mínima parte de lo que ella hace. De María me abrió un mundo completamente diferente al que yo tenía en Sevilla, y al igual que me pasó con Juan Pedro me sorprendió su sencillez y cercanía porque ha trabajado también con los más grandes y en editoriales maravillosas. Me cautivó la manera en la que ella se emocionaba cuando yo había creado algo muy llamativo en un ojo, por ejemplo. Tuve la suerte de conocer en este estudio a Lolita Make up, que ha hecho Pieles, La Catedral del Mar

Estas personas me abrieron la mente a un nivel muy grande ya que, a partir de formarme con De María, me atreví a hacer un proyecto sola, donde yo era la parte creativa y ejecutora y donde dirigía a un equipo. Fue en El color del café. Ella me dio la fuerza y la seguridad para poder hacerlo, porque me explicó que todos, ella la primera, había días que sus trabajos no tenían el nivel que ella pretendía, todos fallamos como los grandes artistas como seguramente lo hizo Velázquez y de eso se aprende. A nivel personal me ayudó muchísimo a quitarme miedos, probar cosas y equivocarme sin que me crease inseguridad, y eso a nivel profesional se nota.

L.C.E.D.M.: ¿Qué diferencias hay entre el maquillaje social, de editorial y de la televisión?

P.F.C.: Se maquilla de muy diferente forma, te tienes que dar la vuelta, a mí por ejemplo me cuesta más maquillar en televisión, porque hay que maquillar más e importa más el resultado y no tanto el proceso y yo soy más de esto último. Me cuesta, pero es muy agradable, porque te vas transformando según el medio en el que estés y eso me parece riqueza dentro del maquillaje.

L.C.E.D.M.: Usted entonces se tiene que adaptar al lugar y a la persona a la que esté maquillando, como por ejemplo a su tipo de piel…

P.F.C.: Por supuesto, pero yo distingo el tipo de maquillaje que realizo. Cuando trabajas para un cliente eres mero transmisor de lo que éste quiere conseguir, evidentemente si tienes una modelo, te tienes que adaptar a ella, realzando sus rasgos. Pero te tienes que ir amoldando. En definitiva, a veces eres un mero transmisor o ejecutor y otras veces eres un creador, que es la parte divertida del maquillaje. Cuando eres un ejecutor, debes ser un buen profesional y trasladar lo que el cliente te está pidiendo, ya sea en maquillaje social, en moda o en cualquier otro ámbito.

Es una profesión, como ocurre en otras, en la que no se deja de aprender, por uno mismo y de compañeros, porque no hay una técnica que sea la verdadera y la exacta. Un eye liner, por ejemplo, lo hacen distintos profesionales de una forma, cada uno con una herramienta diferente y al final es un eye liner, que es lo que importa. Realmente es un trabajo que está lleno de novedades y que te sorprende siempre. A mí personalmente me han sorprendido alumnos que han venido a aprender conmigo y a mí me han enseñado. Al final es un trabajo creativo y artístico y se supone que es muy subjetivo. Hay poca objetividad dentro del maquillaje. Es un mundo muy abierto donde cada uno tiene su estilo, su forma y hay muchas técnicas. Yo respeto a muchos maquilladores, que admiro por su técnica, pero yo ese maquillaje nunca lo haría, no porque no supiera hacerlo, sino porque no es mi estilo, no va con mi personalidad. Eso no impide que los admire. Lo importante del maquillador es que encuentre su propia identidad, que se reconozca por el maquillaje que hace y que le busquen precisamente por él. Lo esencial es tener un sello propio, eso me parece fundamental.

L.C.E.D.M.: ¿Qué cree que es esencial para afrontar la profesión a la que se dedica?

P.F.C.: En esta profesión es esencial poner el oído y tener empatía con el que tienes enfrente, ya que es un trabajo en el que se invade el terreno personal de cada uno. Tú estás muy encima de la persona, y hay que saber mantener las distancias, siendo cercano, pero sin inmiscuirte en su vida. Es un trabajo que tiene mucho de psicología. Con una modelo no tanto porque en ese momento es una maniquí y tú le puedes poner lo que sea que ella va tan tranquila. Pero en el maquillaje social, donde tengo mucho trabajo, tengo que entender muy bien lo que quiere la persona, sus expectativas y posibilidades que tiene. Tú tienes que aunar ambas aspectos, explicárselo antes de ejecutar un maquillaje, porque a veces se tienen expectativas muy altas y hay que saber las limitaciones y las cualidades que cada uno poseemos, además de que hay que explicárselo algunas veces muy delicadamente. Con todo esto se consigue que la persona se dé ella misma cuenta y sepa las posibilidades que tiene y acabe contenta con el resultado.

En el maquillaje social no puedes ir de artista ni de creador, porque ahí el cliente es el que tiene que salir espectacular y sobre todo satisfecho. Por eso hay que realizar el trabajo poco a poco e ir comprobando si le va gustando y adaptarte a él. Es un mundo que tiene muchas vertientes y yo afortunadamente estoy tocando muchos aspectos, soy muy camaleónica y sé adaptarme a cada sitio en el que esté, porque en cada uno de ellos se trabaja de una manera diferente. Lo que sí tengo claro es que el maquillaje es un elemento potenciador no camuflador. Además, considero importante que cada persona se maquille de una manera diferenciadora, que no todo el mundo se maquille igual, ya que es bonito que cada uno saque su esencia.

Cuando me vienen novias que buscan un maquillaje natural, suelo decir que es el maquillaje que yo hago, es lo que a mí me gusta: trabajar la piel, potenciar un poco el ojo pero sin llegar a ser histriónico. Al final noto que voy atrayendo a la gente que busca lo que yo soy como maquilladora y además en las entrevistas que tengo con las novias dejo muy claro lo que no hago y si insisten en que eso es lo que quieren, les digo: “Yo no soy tu maquilladora “, porque no me siento identificada con ese maquillaje. Estoy por la labor de crear mi sello y tienes que ser lo que tú quieres ser teniendo en cuenta que para algunas personas seré una profesional maravillosa y para otras todo lo contrario.

L.C.E.D.M.: ¿Qué destacaría cuando trabaja en una editorial?

P.F.C.: Yo valoro mucho cuando cada profesional realiza su cometido, por ejemplo, en estas últimas editoriales que he hecho para HOLA durante estos momentos complicados, he comprobado cómo el equipo viene con las ideas muy ideas muy claras de cuál es su trabajo. Está el estilista, el peluquero, el maquillador, el fotógrafo y cada uno tiene su función. Tú vas ejecutando tu trabajo y comprobando cómo va durante la sesión, pero cada uno tiene su papel muy delimitado, lo cual me parece maravilloso, porque todo el mundo respeta tu trabajo y lo valora, y además si tú quieres modificar algo de tu trabajo, nadie te dice nada, todo lo contrario, eres tú como profesional el que decide eso, siguiendo lógicamente la línea editorial marcada.

Debo destacar que el fotógrafo agradece y valora mucho el trabajo del buen maquillador, porque sabe que le está quitando trabajo. Cuando trabajas con profesionales importantes es muy chulo, porque te das cuenta de cómo se valora tu trabajo y tú misma te valoras mucho más, te exiges aún más y es una manera de que te requieran para otra editorial. Estoy muy orgullosa de editoriales que como he dicho antes, he hecho con HOLA y trabajar con profesionales de la talla de Eugenia Silva y Jesús Isnard, que es un fotógrafo que desde que lo conocí tuvimos muy buen feeling y conexión y él confía mucho en mi trabajo. Cuando trabajas mano a mano con un fotógrafo al final se crea una química, de hecho se puede comprobar cómo muchos fotógrafos trabajan casi siempre con los mismos maquilladores, porque es un trabajo muy conjunto el de ambos profesionales y se crea tal grado de complicidad que ya mirándonos sabemos lo que él otro quiere. Eso da calidad y rapidez en el resultado, porque en moda vas con el tiempo muy justo en muchas ocasiones, y si ejecutas de una manera rápida y efectiva, eso es lo mejor.

L.C.E.D.M.: Su faceta docente le está dando muchas satisfacciones…

P.F.C.: Efectivamente, actualmente sigo impartiendo formaciones a nivel individual, incluso creo grupos pequeños, porque el maquillaje es muy individualista, a cada persona tienes que dedicarle un tiempo, no todo el mundo avanza de la misma manera y para que evolucione no puede ser una clase general, hay gente que evoluciona muy rápido haciendo difuminados y gente que con el eye liner es maravilloso y al contrario. Por lo tanto a cada uno hay que darle su tiempo para cada cosa, por eso siempre he creído en una enseñanza individual, y yo sigo formando en el automaquillaje, que me divierte mucho aunque sea agotador.

L.C.E.D.M.: Antes mencionó El color del café

P.F.C.: Es una editorial que para mí tiene mucho significado, porque vuelve a ser otro cambio en mi carrera. Yo dejo esa escuela que fundé y con ese curso y esa formación, yo propongo una editorial donde por primera vez soy la directora creativa. Junto con una fotógrafa amiga mía, María Toledo, surgió la idea tomando un café literalmente. Se me ocurrió la idea de relacionar el café con el maquillaje, porque el café puede ser en grano, molido, líquido y de otras maneras, por lo que comencé a imaginar poniendo en práctica lo que aprendí con De María, que me abrió como dije antes, el mundo del arte. Y eso hicimos, que ese maquillaje con el café te transportase a países como Brasil, Perú, o continentes como Africa. Se lo propuse a los alumnos y les encantó la idea de hacer ese viaje, pero he de reconocer que fue un arduo trabajo, porque es muy diferente tener una idea en la cabeza a después ejecutarla. Yo les ayudé a conseguirlo, porque había que hacer muchas pruebas con texturas, mezclando colores hasta que cada uno llevaba su trabajo bien estudiado a través de mis consejos y ayuda e hicimos la sesión fotográfica. Quedó súper bonita, buscamos modelos especiales y yo allí como directora les indicaba lo que les faltaba porque es normal que hubiera falta de seguridad en algunos casos, pero para eso estaba yo, para dar esa potencia e intensidad si era necesario. Se expuso en una cafetería de café artesanal que se llama El Alquimista, que está en Mairena del Aljarafe, y allí contamos la historia. Me siento muy orgullosa y satisfecha de ese trabajo ya que quedó muy digno y en mi historia personal cuenta mucho. A partir de ahí hice muchas editoriales personales. En realidad en la editorial es donde te luces como maquillador, porque realmente creas y expones lo que tú quieres exponer, es un trabajo muy bonito.

L.C.E.D.M.: Ha trabajado también en pasarela tanto en We Love Flamenco como en SIMOF

P.F.C.: Exactamente, he trabajado en los dos. En WLF siempre he ido dirigiendo el backstage, y en SIMOF no, lo dirigía otra compañera. Trabajar en backstage es muy guay porque también creas el maquillaje, ya que hay una reunión previa con los diseñadores, donde cada uno cuenta en qué se inspiran y tú a partir de ahí y del orden que llevan vas creando los maquillajes. Eso es muy bonito. Incluso de esas reuniones salen relaciones muy bonitas. Ellos son artistas y te transmiten aquello en lo que se han basado y debes adaptar el maquillaje a los colores que ellos sacan en la pasarela y lo que quieren que se transmita. Pero tienes que tener en cuenta factores como el tiempo que tienen en la pasarela, las modelos de las que disponen y los compañeros que van antes y después. Cuando todo el trabajo en conjunto da un subidón de adrenalina tremendo. Hay momentos en que se pasa mal porque piensas que no te va a dar tiempo, está sonando la música, tienes dos minutos y a la modelo aún le falta pintarle el labio, pero por arte de birlibirloque sale a la pasarela con su labio perfectamente maquillado. Es un trabaja que me encanta porque a pesar de ir muchas veces a contrarreloj el resultado en la mayoría de los casos es maravilloso. Y además este año tuve la suerte de trabajar de la mano de Roberto Siguero, el director artístico de Lancome en España, que es otro grande que ha trabajado con las mayores celebrities, que ha creado unos looks de ensueño y viene también de la vieja escuela, lo cual se nota. A mí me dio mi sitio en todo momento, respetando mis decisiones, trabajé con él codo con codo y me enseñó muchísimo, siguiendo en la actualidad manteniendo relación con él. Es una persona con la que comparto una filosofía, no solo una profesión, y eso no suele pasar con todos los compañeros aún siendo ellos magníficos y respetándolos por encima de todo. Además, este año Roberto y yo conseguimos darle una vuelta a la moda flamenca, lo cual se demostró en la pasarela, porque tradicionalmente evolucionan los trajes, pero el maquillaje no tiene esa evolución. Yo siempre he sido una luchadora y dfensora de ello y de que no porque te vistas de flamenca tengas que ir con el ojo negro y el labio rojo como si fuera a un tablao a bailar, no es necesario. Si hay una colección innovadora, hagamos un maquillaje innovador, y este año lo hemos conseguido con pieles muy naturales, unos maquillajes muy frescos, donde modelos de otros años parecían más jóvenes, potenciando la belleza de cada una, pero sin hacer el típico maquillaje de Julio Romero de Torres. Por eso tener esa libertad para poderlo trabajar ha sido estupendo, he disfrutado mucho. Yo anteriormente trabajé en We Love durante tres años y he vuelto este año, por lo que el backstage de las pasarelas flamencas de Sevilla que son las más importantes las he trabajado y es una labor bonita que domino o que por lo menos controlo. También es un trabajo muy de equipo, tienes que saber direccionar al equipo de maquilladores que todos vayan a una, porque en este mundo hay muchos egos y muchas historias y por eso hay que saber controlar a ese equipo.

La clave está en que si eres una profesional te tienes que comportar de la misma manera en un backstage, en una editorial, en casa de una novia, o con una invitada. Al final tienes que ser tú misma, valorar tu trabajo y tener respeto y que te respeten. De nuevo juega aquí un papel muy importante la psicología: al que tiene ego dale un poco de jarana para que se sienta más cómodo.

Reconozco que cuando no obtengo el resultado que quiero se me nota en la cara ya que soy muy perfeccionista.

L.C.E.D.M: ¿Cuál ha sido su mayor reto y del que se siente más orgullosa?

P.F.C.: Aunque suene a tópico, como yo he sido autodidacta y empecé tarde sin la efusividad de la juventud o esa valentía o inconsciencia de la misma, mi primera novia fue un reto importantísimo. Yo sudaba a chorros porque quería que fuera perfecto, rezaba para que a esa mujer no se le cayera la pestaña y me sentí muy satisfecha de que saliera todo fenomenal. La editorial del café que ya he mencionado también lo fue, porque es muy importante que algo que tienes en la cabeza se pueda materializar en una foto y de la forma que yo quería. También cuando fui por primera vez responsable de un backstage. No lo había hecho nunca y que todo salga bien es un reto. Pero no hay ninguno así que haya sido la bomba, porque ese reto yo considero que todavía no ha llegado en mi carrera profesional. Sí admito que hay aspectos en mi profesión que consigo dominar a nivel emocional, afronto el reto y me doy cuenta que lo ha sido cuando ha finalizado, como fue el caso de una editorial una tarde del pescaíto de la Feria de Sevilla, en la que yo iba en teoría a maquillar a cinco chicas y al final fueron doce, parecía que se reproducían, fue un maquillaje en tiempo record, y quedó espectacular. Yo no levanté la cara de la brocha y ya había maquillado a Marta Lozano, Teresa Andrés Gonzalvo, Teita Sánchez-Ramade…Jesús Isnard, que era el fotógrafo de esta editorial, me dio las gracias por la rápida ejecución de mi trabajo. Lo curioso fue que no sabía a quiénes había maquillado hasta que llegué a la Feria y las hijas de mis amigas estaban emocionadas al ver que había maquillado a estas influencers.

La editorial con Castillo fue impresionante, la modelo estaba espectacular.

Y no puedo negar que un gran reto fue esa primera llamada de HOLA, que están acostumbrados a trabajar con los mejores profesionales.

L.C.E.D.M.: Pero nos consta que antes de esa llamada de HOLA, maquilló a alguien muy importante que trabaja en ella y ahora en este tiempo están trabajando juntas, precisamente..

P.F.C.: Tienen toda la razón. Se están refiriendo a Eugenia Silva, mi primera celebrity y eso sí que fue un reto, maquillar a una celebrity como ella hizo que me temblara hasta el cielo de la boca, me puse muy nerviosa y ¿saben lo que hice? Decirle: “Eugenia, estoy muy nerviosa, porque te has puesto en manos de los mejores maquilladores del mundo”, y eso es una realidad. Eso es lo que a mí me imponía, saber quiénes la habían maquillado, no ella como persona, que es encantadora, es más, me dijo: “Anda ya, que tú lo vas a hacer estupendamente”, y ahí fue cuando respiré tranquila, con el añadido de que cuando terminé de maquillarla me dijo: “Me encanta”. Eso me tranquilizó aún más.

Algo parecido me pasó con Noelia López en SIMOF que me tocó maquillarla a mí, le encantó y encima es de las personas que no deja de recomendarme y me llaman de parte de ella diciéndome que soy una de las mejores de Sevilla y eso te da mucha tranquilidad y mucha responsabilidad.

L.C.E.D.M.: Una de las bases de su trabajo es que el resultado sea creíble…

P.F.C.: Totalmente, uno de los trabajos que me parecen más bonitos y que yo no lo hecho todavía pero sí una compañera, Sonia Gil, es maquillar en una película. Me parece precioso crear un personaje a partir del maquillaje y de la peluquería y que ese personaje sea creíble, me parece uno de los trabajos creativos más alucinantes que hay. El trabajo de caracterización lo valoro muchísimo, aunque no lo haya hecho. No me extraña que se premie, porque hay trabajos que son espectaculares. El otro día vi El escándalo, y aunque la película no me gustó mucho, el maquillaje era brutal, porque Charlize Theron no parece ella, yo llegué a pensar que tenía alguna prótesis o algún retoque digital. Pero con todo y con eso me parece un trabajazo.

L.C.E.D.M.: ¿Cómo repercuten las redes sociales en su trabajo?

P.F.C.: En este trabajo y sobre todo con Instagram, hay gente que juzga sin probar. Como he hecho editoriales para HOLA, creen que solo hago editoriales y me preguntan si hago novias. Pero la gente sí prejuzga lo que tú expones en las redes sociales. Lo que hago es mostrar los trabajos de los que me siento más orgullosa, pero eso no quiere decir que no haga maquillaje social, que por cierto hago mucho. Yo trabajo igual para un proyecto importante que para una novia o una sesión de un diseñador que me encante y me pida ayuda y colaboro encantada de la vida. No hay trabajo grande ni pequeño, porque yo me sigo poniendo nerviosa cuando tengo que maquillar a una novia y reconozco que es un trabajo en donde las emociones personales influyen mucho en el resultado del trabajo.

L.C.E.D.M.: Al ser esta una entrevista de moda, queremos introducir la otra temática del blog, la cultura, para finalizarla.

P.F.C.: A mí me encanta la lectura, el teatro y el cine. Uno de mis primeros libros favoritos fue Malena es un nombre de tango de Almudena Grandes, otro es La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, que me maravilló y como libro de cabecera tengo que decir El principito, lo leo y releo muchas veces porque tiene unas reflexiones brutales. Con respecto al teatro veo mucho teatro independiente como el que hacen en la Sala Cero, La imperdible…Y como películas hay un montón, me encanta la comedia española, soy una gran aficionada al cine español y también me encantan Cadena Perpetua, Mejor imposible, Cinema Paradiso y La vida es bella. Son películas que no me canso de verlas y hay una que me encantó que es Maktub.

Todas las fotos son del Instagram de Patricia Franco Casas.

Todas las fotos de HOLA, Eugenia Silva y de la editorial de influencers son de Jesús Isnard.

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