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Oh La La París

Emily in Paris, el más reciente estreno de Netflix, se ha convertido en una fiesta para los ojos: los colores, los paisajes, la ropa, Gabriel, etc. Todo un festín en 10 capítulos que sabe como atrapar a un público que sigue huérfano desde Gossip Girl o Sex and the City. De la mano de Darren Star, creador de Sex and The City, tenemos una versión 3.0 de Carrie Bradshaw.

Emily es una joven ambiciosa, muy inteligente, y con un carisma único. Amante de la moda, atrapada en una ciudad que al principio se muestra hostil, y que con el transcurrir de los capítulos nos demuestra cómo logra salir bien librada de cualquier reto que le presenta. Además, es una chica muy consciente de su empoderamiento (aunque para muchos esta sea una palabra sucia) y del lugar por el que muchas mujeres luchan por mantener.  Quizás aún la serie no nos aporta ningún tema que nos lleve a una conversación relevante, pero no todas las series tienen porque hacerlo. 

Al principio la inclusión de las redes sociales del personaje principal pareciera forzada, pero realmente asi como Emily maneja su cuenta en instagram, lo hacemos muchos; aunque la mayoría de nosotros no estamos fotografiando Paris con un outfit formidable, pero ¿quien se fija en eso? A veces está bien solo entretenerse con la recreación visual. Porque, al igual que Carrie, Emily tiene un estilo único que solo su personaje podría llevar. Todo su look nos trae a una Audrey Hepburn del siglo 21, enamorándose (y enamorándonos) de París.

El  mejor aporte es la interpretación de Lily Collins, quien de hecho es productora de la serie. Pero en general, el cast de Emily in Paris no tiene desperdicio. En personajes como Mindy, Sylvie, Camille o Gabriel, existe un potencial latente para convertir a esta serie en una de culto, tal como Gossip Girl o la misma Sex and the City. Para mi sobresalen tres protagonistas: Emily por supuesto, la moda y la ciudad de París. 

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