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No todos somos Balenciaga

Euskadi vio nacer a Balenciaga y a Paco Rabanne, dos grandes nombres de la historia de la moda que aprendieron el oficio a través de sus madres que eran costureras. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, y hoy en día, son las escuelas de moda las que forman a la mayoría de los profesionales que quieren dedicarse a esta industria. 

En el País Vasco, existen diversas posibilidades para quien quiera estudiar moda. Aquellos que no quieran optar por una formación reglada, pueden acudir a las escuelas de moda dirigidas por diseñadores reconocidos, como por ejemplo la de Javier Barroeta, donde, aunque solo se obtiene un título de aprovechamiento, se consigue una amplia experiencia profesional. También tienen a su disposición diversas academias que imparten cursos presenciales para iniciados en la moda y que, en algunos casos, ofrecen certificados privados, aunque con escasa validez en el mundo laboral. Quien por el contrario opta por la formación reglada tiene a su disposición el ciclo formativo de grado medio de “Confección y Moda” y los ciclos formativos de grado superior de “Patronaje y Moda” y “Vestuario a Medida y de Espectáculos”, impartidos en diversos centros de la comunidad autónoma. Lamentablemente ninguna universidad del País Vasco ofrece un grado universitario en moda, como por ejemplo el Grado Oficial de Diseño de Moda de Creanavarra o el Grado en Diseño de Moda en la Universidad de Nebrija en Madrid.

Elaboración propia: Principales centros de moda del País Vasco y Navarra
Cuadro de texto: Tabla 1 Elaboración propia: Principales centros de moda del País Vasco y Navarra

En cualquier caso, la formación ofrecida es integral. Técnicas en confección, moda y tendencias, patronaje industrial, sentido estético, creatividad, elaboración de prototipos, planificación, producción o sastrería, son algunas de las materias que ofrecen la mayoría de las escuelas. Inés Sáiz, jefa del departamento de textil, confección y piel del Instituto Nicolás Larburu en Barakaldo, explica: “Al final no se trata sólo de saber hacer patrones o de saber coser, sino de conocer el mundo de la moda de forma global”.

La industria textil, de confección de prendas de vestir, del cuero y del calzado ocupó a 1.551 personas en la Comunidad Autónoma del País Vasco en 2019 según el Instituto Vasco de Estadística (Eustat). Sin embargo, también según este organismo, sólo 17 alumnos se matricularon el curso 2018/2019 en el ciclo formativo de grado medio y 106 lo hicieron en los dos ciclos de grado superior. La escuela de Javier Barroeta ha formado a 60 alumnos desde su apertura en el 2015, una media de 12 al año, y Creanavarra ofrece 20 plazas al año.   Curiosamente, a pesar del interés que despierta el mundo de la moda entre los jóvenes, son pocos los que deciden dedicarse profesionalmente a ella y menos aún los que deciden formarse en este campo. 

No es el caso del joven diseñador bilbaíno Eder Aurre. Las revistas de moda de su madre le llevaron al Instituto Nicolás Larburu en Barakaldo, donde cursó el ciclo de grado superior de Patronaje y Moda. Ganador de varios premios nacionales e internacionales, como el de “Mejor Joven Diseñador Nacional” y “Premio a la Mejor Colección en Assembly Graz en Austria”, defiende la importancia de una buena formación. “Sí, sin duda. Creo que es imprescindible, casi obligatorio acudir a una escuela de moda. Hay mucha gente que se considera diseñadora y realmente solo sabe hacer un dibujo, que puede estar bien, pero que para un modisto profesional no es más que un diseño muy básico. Creo que es muy importante que cada alumno sepa todo el proceso de la prenda”, indica.

Por el contrario, Selene Serralvo, que terminó sus estudios en Moda en la Escuela de Diseño IADE en Madrid hace dos años, no lo considera imprescindible: “Yo creo que hay gente que ha demostrado que se pueden lograr grandes cosas sin estudiar. Sin embargo, también creo que si hubiesen estudiado habrían llegado a ser mucho mejores”. O Maite Grande, diseñadora y creadora de la marca Ifeelnut, quien afirma: “Depende, yo creo que puedes ir a una escuela de moda y no aprender nada. De hecho, hay gente que es muy autodidacta. Ahora bien, en algunas asignaturas como patronaje es necesario recibir una buena formación”.

Lo cierto es que, aunque la formación profesional actual es muy completa, también tiene sus inconvenientes. “Hay que dar 2.000 horas y tenemos que ceñirnos a la programación que se nos exige. Por ello, hay muchas más horas de parte teórica que práctica y esta es una de las principales quejas que tienen los alumnos”, señala Inés Sáiz. Eder, añade además que él aprendió mucho sobre la industria textil en general y que adquirió conocimientos muy útiles para trabajar en grandes empresas como Inditex, Mango, etc, pero apunta que echó de menos toda la parte más creativa y artesanal del oficio, y por ello decidió continuar sus estudios en el prestigioso Central St. Martins de la University of the Arts London.  

El mundo de la moda no escapa a la tendencia actual. Muchos jóvenes tienen asumido que completar sus estudios en el extranjero les garantizará una formación más completa y mayores oportunidades profesionales. Y realmente en este caso es así, porque numerosos rankings elaborados por Business Of Fashion, World Scholarship Forum o Fashionista coinciden en señalar que las mejores escuelas de moda del mundo se encuentran en Londres, Nueva York, París o Milán.  

Elaboración propia: Principales escuelas de moda en el mundo

En una entrevista concedida al periódico “El País” por Elena Martín, diseñadora de Martin Lamoth, ex asistente de Vivienne Westwood y Alexander McQueen y alumna de Central Saint Martins, ésta señaló la competitividad como uno de los principales factores de éxito de la formación en estos centros y no es la única en hacerlo. Asimismo, el éxito de estas instituciones se ha demostrado con la graduación de diversas personalidades de la moda como Stella McCartney, Paul Smith o Alexander McQueen. Resulta evidente que el nivel de los cursos impartidos en los centros de moda del País Vasco y el de los centros mencionados no es ni de lejos parecido y ni tan siquiera comparable. Sin embargo, Eder Aurre es un claro ejemplo de que un joven vasco puede lanzarse a una nueva experiencia y dar ese salto cualitativo en su formación.

Dedicarse a la moda no es fácil. Algunas personas como Eder Aurre o Maite Grande han tenido éxito llegando a tener reconocimiento y a crear sus propias marcas. Otras, como Selene, aún están buscando su camino, dentro o fuera de España. Pero todos ellos tienen una cosa en común; una buena formación que los ha ayudado a progresar en eso que tanto les ha gustado desde pequeños y que de algún modo refleja quiénes son; la moda. Películas como “El diablo se viste de Prada”, obras como “Bajo Costura” o libros como “The end of Fashion” ayudan a impulsar esa ilusión en jóvenes y mayores en el cambiante mundo de esta industria. Sin embargo, Coco Chanel decía que Balenciaga era un verdadero modisto, porque dominaba todas las fases del proceso creativo. Sólo él era capaz de cortar los tejidos, montarlos y coserlos a mano. Los demás sólo son simples diseñadores de moda. Por eso es necesario una buena formación donde te enseñen todo ese proceso, ya que, al fin y al cabo, no todos somos Balenciaga.

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