Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

Moda y vestido en el siglo xx. Factor y reflejo del género socialmente construido (Parte 2)

Las huellas del cambio

 Diferentes personajes a lo largo del siglo XX, como Gabrielle Chanel y Marc Jacobs, han dado muestra de este rompimiento con los modelos de conducta y vestimenta establecidos para su sexo y han propuesto nuevas formas de percepción sobre estos papeles que cada individuo, hombre o mujer, puede interpretar. Uno de los agentes que contribuyeron al  cambio de pensamiento respecto al género de una persona es la teoría sociocultural de Lev Vigotsky, quien propone a la cultura, la interacción social y el contexto histórico como factores que contribuyen al desarrollo del aprendizaje del niño o la niña en todos los aspectos, entre ellos cómo comportarse y vestir de acuerdo a los cánones establecidos por su sociedad. 

 

De la misma forma, el pensamiento feminista ha tenido una estrecha relación en la evolución del concepto de género. Si se toma como inicio de este movimiento la promulgación de los derechos del hombre y del ciudadano de la revolución francesa, se observa la inconformidad con el desplazamiento implícito que conlleva ser mujer reflejada en diversas formas de protesta, ejemplo de ello fue Olympe de Gouges quien hizo una replica a la exclusión de sus congéneres escribiendo la  “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana”. 

olympe

A partir de hechos así puede percibirse la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres desde finales del siglo XIX. Sin embargo, en términos de género, la década de los 70’s fue una etapa de avances principalmente a través del feminismo académico anglosajón, el cual perseguía “…diferenciar las construcciones sociales y culturales de la biología [sexo]” (Lamas en Lamas, 1999: 147), pero además, buscaba 

…distinguir que las características humanas consideradas ‘femeninas’ eran adquiridas por las mujeres mediante un complejo proceso individual y social, en vez de derivarse ‘naturalmente’ de su sexo. Suponían que con la diferenciación entre sexo y género se podía enfrentar mejor el determinismo biológico y se ampliaba la base teórica argumentativa a favor de la igualdad de las mujeres. (Lamas, 1997: 147)

Lo anterior ofrece una perspectiva general sobre la gestación que el concepto de género ha venido sufriendo, donde puede observarse un cambio lento y sin un origen único como tal, sino que ha derivado de la conjunción de diversos factores, los cuales facilitan posturas como la  que Buttler sostiene al afirmar que: 

 …el género es un atributo de un ser humano caracterizado esencialmente como una sustancia o ‘núcleo’ anterior al género, denominada ‘persona’, que designa una capacidad universal para el razonamiento, la deliberación moral o el lenguaje. No obstante, la concepción universal de la persona ha sido sustituida como punto de partida para una teoría social del género por las posturas históricas y antropológicas que consideran al género como una ‘relación’ entre sujetos socialmente construidos en contextos concretos…[señalando] que lo que ‘es’ la persona y […] lo que ‘es’ el género siempre es relativo a las relaciones construidas en las que se establece. (2007: 31)

A través de afirmaciones como la anterior puede percibirse la transformación en los modelos impuestos desde siglos atrás, ya que con la transformación del pensamiento respecto a los conceptos masculino y femenino, el trasfondo que provocaba la clasificación de un ser humano cambió de una expresión individual libre dentro de los límites establecidos para cada sexo, a una expresión libre con menos límites.

Estas mutaciones en el pensamiento han impactado en la sociedad de diversas formas y se han manifestado de acuerdo a los hechos que se han presentado a lo largo de la historia. Aunado a ello, el empoderamiento adquirido por los grupos minoritarios ha sido un factor contribuyente a este fenómeno, entre ellos quizá los que más se relacionan con el tema serían las mujeres, los homosexuales y las personas de color. Estos tres grupos han buscado la igualdad de derechos y han encontrado medios para manifestarse y ser agentes transformadores. Han dejado de “cumplir” con el contrato social impuesto y han buscado la libertad prometida a la humanidad. 

Marcas sociales en el vestido

El mundo de la moda, o el Imperio de lo efímero como lo ha llamado Lypovetsky, ha transformado su papel (asignación de género) en la sociedad, no siendo únicamente un factor favorecedor de la distinción entre hombres y mujeres cuya función es asignar a cada persona su género, sino también promoviendo una forma de manifestación del pensamiento en el cual se sostiene que la indumentaria no va a determinar el sexo de la persona, sino que va a ser un reflejo de su pensamiento y cómo él o ella se percibe a sí mismo, independientemente del uso de prendas, colores o accesorios antes atribuibles solo a un sexo determinado.

Mujeres_que_hicieron_historia-Historia-Historia_213739266_33798495_854x640

Marelene Dietrich

El uso de pantalones por parte de las mujeres es quizá el cambio de más notoriedad en el código de vestimenta, principalmente occidental; este fenómeno se dio a finales del siglo XIX cuando la mujeres comenzaron a trabajar en las fábricas y minas. Posteriormente en la década de los 30’s se dio la popularización de esta prenda impulsada por personajes del mundo de Hollywood como la actriz Marlene Dietrich quien fue al mismo tiempo ícono para algunos y motivo de escándalo para otros por portar esta prenda. Pero fue hasta la década de los 60’s cuando comenzaron a utilizarse más comúnmente por parte de la sociedad, a partir de entonces, el uso de esta prenda por parte de hombres y mujeres se ha dado indistintamente y para cada anatomía se han desarrollado modelos que cubran sus necesidades y promuevan la estética de su aspecto físico. 

De la misma forma, el movimiento hippie de los años 60’s tuvo un impacto en el cambio de pensamiento, al ser de diversas maneras un rompimiento y una forma de protesta contra los estándares establecidos los cuales buscó cambiar. Una de las maneras de impacto de este movimiento en la sociedad, fue a través de su influencia hasta el presente en la vestimenta y la apertura otorgada para crear nuevos estilos que fueran la manifestación tangible del cambio perseguido. 

Otras manifestaciones de esta transformación se dieron en el ámbito musical de la década de los 70’s y 80’s con cantantes que transgredieron y ofrecieron una nueva imagen, la cual no necesariamente reflejaba la masculinidad “característica” de los hombres. Ejemplo de ello es David Bowie quien apareció en 1972 con su andrógino alter ego (Ziggy Sartdust) convirtiéndose en un símbolo de la década y del glam rock. Otro ejemplo es Boy George quien adoptó un estilo marcado por su característico arreglo personal enfatizado por su sexualidad abiertamente declarada, provocando ser reconocido hasta el presente como un concepto que contribuye a la definición de la década de los 80’s. Estos personajes fueron y son motivo de opiniones divididas pudiendo llegar al extremo, ya que mientras para algunos fueron y son ejemplo a seguir e ícono de identidad, para otros es una completa transgresión y una laceración no solo al contrato social sino a la moral de la sociedad. 

   david-bowie-ziggy-stardust

Ziggy Stardust – David Bowie

Otro factor perceptible es el uso de colores, prendas y accesorios que han propuesto algunos diseñadores y firmas como Thomas Pink, Marc Jacobs y Louis Vuitton, para hombres antes atribuibles a mujeres exclusivamente. El color rosa ha tenido presencia en el guardarropa masculino desde la década de los 50’s y se acrecentó con el uso de los tonos pastel en los 60’s, este fenómeno ha cobrado fuerza pero sigue siendo criticado, ejemplo de ello se dio en territorio mexicano en 2009 cuando el jugador de soccer Luis Daniel Cano utilizó calzado rosa en un encuentro deportivo y el comentarista Roberto García Aspe destacó que ese color era más para mujeres (Vanguardia.com, 2009). Sin embargo, no ha sido impedimento para el incremento del rosa en los guardarropas de la población masculina . 

El uso de faldas, bolsas de mano y clutches por parte de algunos hombres ha sido propuesta, aunque no ha sido tan popular como los pantalones en la mujeres. El uso de esta prenda es fuertemente respaldada el diseñador de modas Marc Jacobs que con el paso de los años ha procurado mantener su propuesta ; sin embargo, este cambio no ha sido acogido por muchos. Por otra parte, el uso de bolsas de mano en diferentes presentaciones para hombres han ido cobrando fuerza en la población masculina. Puede hacerse la afirmación, si se observa las tendencias que se mostraron en las calles por parte de los asistentes a las semanas de la moda en Nueva York y Paris por ejemplo, en donde se apreció el uso del color rosa en las prendas de los caballeros en combinación con bolsos de mano en piel. 

La propuesta andrógina de años recientes ha sido sujeto de reacciones diversas, en este modelo se promueven en pequeña escala las diferenciaciones anatómicas entre hombres y mujeres ya que para ambos se busca una composición delgada, pudiendo calificarse de exagerada sin caer en los cuerpos anoréxicos. En las tendencias que proponen a estos modelos, hombres y mujeres, hacen uso de patrones geométricos, predominando la caída recta de las telas o una caída amplia que permita disimular la morfología de la persona que las ocupa. 

kDx7BVBDaeQAERcrHvL5k1

Andrej Pejic – Ahora Andreja Pejic- (cabello rubio) y Erika Linder (Cabello castaño)

El caso actual más llamativo es el del modelo bosnio Andrej Pejic, quien desde el 2010 a causado gran revuelo en las pasarelas de Paris, Nueva York, Tokio, entre otras. El modelo, ha sido contratado para desfilar en las pasarelas para moda masculina y femenina debido a sus atributos físicos que lo asemejan a un hombre o una mujer dependiendo de la vestimenta y el maquillaje empleado. El caso particular de este modelo se ha convertido en “…el cartel de la moda andrógina”(Models.com, 2012) gracias a las características tan particulares que le permiten interpretar ambos papeles. 

Aunado a ello, el papel jugado por la publicidad en la moda y la transformación de ella con el paso del tiempo, ha sido un factor favorecedor de la aceptación de las propuestas ideadas en los talleres de alta costura. Con el antecedente de monokini en 1964 por Rudi Gernreich el cual dejaba ver el busto de las mujeres, la tanga en 1974 por el mismo diseñador, la publicidad para el perfume YSL de Yves Saint Laurent, en la que el diseñador posaba desnudo, entre otros (Erner, 2005: 126) el porno chic cobró fuerza del 1998 a 2002.

terrry-01-683x1024

Tom Ford 

Esta tendencia publicitaria consistió en explotar la sexualidad al máximo para vender el producto de cada casa de moda, desde entonces “… para ganar visibilidad, las marcas de moda se han visto incitadas a optar por estrategias de comunicación radicales. En este contexto, la sexualidad constituye para ellas una prolongación casi natural” (Erner, 2005: 128), aunque se considera que en 2002 terminó el fin de esta tendencia radical, aún en la actualidad pueden percibirse que las campañas publicitarias mantienen esta línea en la cual explotan la sexualidad, aunque no forma tan marcada y directa como lo fue en esos años. Con lo anterior puede apreciarse cómo los códigos de conducta cambiaron, y cómo aunque estas manifestaciones fueron aceptadas o rechazadas completamente contribuyeron a un cambio en la percepción social, tanto de hombres y mujeres, como del cuerpo mismo.    

A lo largo del texto se han expuesto formas en las concretas del cambio de pensamiento, principalmente respecto al género se ha visto reflejada en la sociedad, y cómo la relación entre pensamiento-vestimenta es recíproca al ser al mismo tiempo reflejo y factor al contribuir la alteración de uno u otro dependiendo de la concepción que se tenga, en este caso, del género atribuible a una persona por como se comporta y se ve en la sociedad. La hipótesis propuesta se ve complementada con la afirmación en la cual se presenta a la moda como un reflejo de los cambios sociales del siglo pasado, derivados de la evolución en la percepción de este concepto (género) basados en las teorías que proponen al contexto como factor clave para la consolidación de una persona, del empoderamiento de las minorías y de la ruptura con el contrato social establecido para poder decir que la libertad de expresión, aunque sea parcial, existe.

La vestimenta ahora cumple con una función más, no solo protege el cuerpo y externa las relaciones de poder en la sociedad, también es una manifestación artística a través de la cual cada persona puede expresarse y si bien lo hacía antes, ahora este rango en el cual puede moverse es más amplio. Algunas personas afirman que la moda no les interesa en lo absoluto; sin embargo, niegan el hecho de que al usar cualquier prenda de su guardarropa están contribuyendo a ella al exponerse a ellos mismos ante la sociedad a través de su ropa, creando así un estilo. Por otro lado, las firmas de este ramo buscan no solo llegar al mercado, si no permanecer en él cambiando constantemente la tendencia, a pesar de esta situación meramente comercial, puede percibirse que cada individuo mantiene su estilo a través de las novedades de cada temporada, porque a fin de cuentas “la moda pasa, pero el estilo permanece” (Coco Chanel) y es este el  agente que contribuye a la definición de la individualidad de cada persona.

Bibliografía: 

 

Butler, J. (2007). El género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad.  España: Paidós

Erner, G.(2005). Víctimas de la moda. España: Editorial Gustavo Gili, SL

Lamas, M. (1999). Usos, dificultades y posibilidades de la categoría género. Toluca, México: Universidad Autónoma del Estado de México

Watson, L. (2004). Siglo XX Moda. (1ª edición): Edilupa ediciones S.L.

 http://www.vanguardia.com.mx/el_rosa_tambien_es_para_hombres-401902.html

Relacionado