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Moda: el cambio del feminismo

La evolucion de la mujer de la mano del feminismo a traves de la historia .

La moda no era lo que se conoce actualmente, acorde con la evolución de las sociedades, fue transitando etapas de cambios. Así es que hasta el siglo XIX las costureras, únicamente mujeres, ocupaban un status moderado, solo realizaban ropa y accesorios para la casa en tela blanca; mientras que los hombres, se dedicaban a la sastrería, y podían vestir hombres y mujeres.

Sin embargo, luego de la Revolución Francesa se suscitan cambios y comienzan a aparecer diferencias en la vestimenta de ambos sexos.

El siglo XIX se caracterizó por un vestir austero para los hombres, mientras que en las mujeres abundaba el lujo en sus vestimentas, ya que estas eran consideradas las representantes de las familias.

Personajes emblemáticos

En el siglo XX emergen algunos cuestionamientos a esta distinción. En este período es donde adquiere un papel muy importante la Alta Costura, con el diseñador inglés: Charles Frederick Worth. Con él irrumpieron las estrategias de moda utilizadas hasta la actualidad, como la realización de desfiles, los catálogos, entre otras.

Otro personaje que irrumpe en la escena de la moda fue Paul Poiret. Un diseñador de origen Francés, quien cuestionó la vestimenta de las mujeres y quitó todo aquello que dificultara el movimiento, como la “crinolina” (armador/corse) , entre otros.

Sin embargo, la industria de la moda internacional, tiene como ícono a la figura de Coco Chanel. Gracias a su rol en el alcance de una mayor liberación de la mujer, con el inicio de la revolución del Pret a Porter (Listo para llevar ) en la segunda década del siglo veinte.

La diseñadora, dio la opción de abrir el campo de visión, nuevas prendas, tejidos y la idea del armario masculino a disposición de las mujeres y se diseminó en la sociedad.

Las mujeres lograron liberarse de ataduras en el cuerpo, significando la búsqueda de una posición de respeto e igualdad en la sociedad.

Evolución de la moda

1950

La Alta Costura ya había perdido importancia y el Pret a Porter reinaba en las calles. Con este nuevo rubro surgieron muchos diseñadores importantes, los cuales conocemos hoy en día, como: Dior, Balenciaga, Givenchy, entre otros.

Luego surgio Vionnet con los fantásticos vestidos sin absurdos cierres, perfectamente cortados, todo para resaltar el cuerpo de la mujer real. Por primera vez aparece el término mujer real, siendo una liberación que actualmente se nos vende como gran avance y es de principios de siglo pasado.

1960

Saint-Laurent subió a la pasarela el traje pantalón y mientras él hacía todo esto en París además de subir a la primera maniquí negra a una pasarela de alta costura, triunfó la minifalda, la moda que expresaba la revolución de los jóvenes contra la sociedad establecida.

Este movimiento va a incluir a los jóvenes, quienes habían estado excluidos de la moda y así comenzarían a crearse diversos estilos entre las tribus urbanas: como los hippies y los teddy boys que se enamoraron de las chaquetas “deconstruidas” de Armani .

1970

Se comenzaba a hablar de la ropa deportiva, se instalaba el uso de pantalones sin distinción de sexo, y poco a poco la sociedad iría evolucionando hacia una mayor igualdad en la vestimenta.

Por otro lado, en este período, comenzó a vislumbrarse la moda unisex, aunque no logró consolidarse. Hoy en día, podemos ver que las mujeres utilizan tipologías y accesorios, que anteriormente eran impensados en la sociedad.

1980

Recién, con los cambios tecnológicos ocurridos a mediados del siglo XIX, como la invención de la máquina de coser en 1840, ponen a disposición de los diseñadores tecnologías y materiales novedosos que renovarían la vestimenta.

1990

Las tendencias sufrieron un periodo de transición y a medida que disminuían las hombreras, aumentaba el poder real de las mujeres, al usar vestidos debajo de las chaquetas e incluso se instauró el “casual day” en algunas oficinas.

Influencia en Argentina

Esta revolución fue a nivel mundial, pero la argentina se maximizo por los iconos sociales que se involucraban en la moda. Después de la guerra de 1914, nada fue igual. La sociedad cambió.

Un nuevo estilo de vida fue adoptado sobre todo por las mujeres que empezaron a realizar actividades fuera del hogar. Los grandes referentes de la alta costura lograron atuendos funcionales que cambiaban, según las circunstancias, telas, avíos y adornos. El vestido cae recto desde los hombros, la cintura se traslada a la cadera y las faldas se acortan.

En 1930 la figura femenina continuó siendo delgada como en los años 20, pero se cambió la línea recta y sin marcar la silueta por otra más delineada y femenina. El talle, estrecho, se realzó, sobre todo en el caso de la moda cotidiana, con cinturones angostos de cuero o de la misma tela que el vestido.

En 1934, surgieron las primeras telas elastizadas o de látex que abrieron nuevas posibilidades en la confección. Y junto al vestido, se impusieron los trajecitos y la combinación de pollera y blusa porque resultaba muy práctico durante el día, sobre todo en el caso de las mujeres que trabajaban en una oficina.

A finales de la década, la línea de la indumentaria cotidiana se volvió más seria y funcional. Esto estaba condicionado, sin duda, por la escasez de materiales a causa del comienzo de la Segunda Guerra Mundial y también por la influencia de la ropa militar. La moda durante la segunda guerra mundial se simplificaron y se alcanzó el estilo que perduraría durante los años de la guerra.

La pollera volvía a ser más corta cubriendo justo las rodillas. También era más estrecha y daba un aspecto de seriedad. Contribuían a transmitir esta impresión, las chaquetas y tapados con grandes hombreras y cinturones que daban a la figura femenina gran empaque, pero masculinizaban la silueta reflejando el estilo militar de aquellos años.

Hubo una creciente escasez de materiales y muchas mujeres debieron arreglar su propia ropa; la alta costura se estancó. Para la consumidora media lo más importante era saber trucos que le permitieran reformar el vestuario que poseía y alargarle la vida.

Tiempo después, estas habilidades seguían siendo de vital importancia para toda mujer que tuviera presente la moda, pero no dispusiera de medios para comprarla.

Tras su gira por Europa de 1947, Eva Perón —ícono de la moda de la época— volvió con un sentido de la moda exacerbado y se despojó de lo excesivo.Durante el viaje, se contactó con diseñadores como Christian Dior y Jacques Fath, donde crearon un maniquí para realizar sus trajes a medida. Eva introdujo el New Look de Dior a la Argentina, cambiando las faldas tubo por vestidos con volumen inspirados en las formas de las flores.

A causa de la crisis económica de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, la juventud de la época tuvo acceso a trabajos y una relativa independencia y así los adolescentes ingresaron en el mercado de la moda.

A comienzos de 1960, los jeans se volvieron emblema de la contracultura y la adopción de esta prenda por los jóvenes fue arrolladora.​ El Instituto Di Tella, fundado en 1958, fue el epicentro de la vanguardia artística argentina de los años 1960, durante la dictadura autodenominada Revolución Argentina.

Con las creaciones de artistas del instituto como Dalila Puzzovio, Delia Cancela y Pablo Mesejean, entre otros, creció la alianza entre la moda y el arte en la década. En esa época te llevaban presa por ir de minifalda y el cabello largo en los hombres también ponía nerviosa a la policía. Argentina, que siempre había tenido como referente a la moda europea, comenzó a identificarse con los Estados Unidos durante la década de 1960.

Rosa Baylon fue un importante personaje en la moda porteña de aquella época, con su boutique Madame Frou Frou con una éstetica basada en el Swinging London. Sus diseños eran usados por celebridades como Graciela Borges y Marilú Marini—quienes vistieron sus vestidos hechos con voile o chiffon, con volados y escotes bautizados “Súper Bizcocho”— y Litto Nebbia, Alejandro Medina y Pappo —quienes usaron sus camisas con estampas psicodélicas.

En la década de 1970 se usaban los Sweaters de Dalila Puzzovio y los vestidos “retro” de Gatti son furor. Telas pintadas a mano por Rosa Gálvez y Manuel Lamarca reinan hasta 1975.

La moda deco y revival en Buenos Aires se encuentra en la boutique de Diba’s, boutique a la manera de París, como Clocharde, La tartana, entre otras. Hacia el fin de la década se produce una invasión de marcas de Taiwán que compiten con una alicaída industria textil en la época Martínez de Oz.

Entre las líneas de los setenta se puede identificar el folk, look superpuesto de Kenzo, el pret a porter, moda gatsby, moda safari, color beige o tierra, pollera amplia ,el hotpant, la maxifalda, botas altas acordonadas, blusas ajustadas, el unisex y los pantalones “pata de elefante”.

En 1980, la moda trajo consigo cambios muy positivos. El nuevo estilo se caracterizaba por el uso de ropa interior visible, ya sea sobre una remera, debajo de una remera translúcida o tirantes de encaje visibles. Esta nueva moda fue altamente controversial, ya que antiguamente usar la ropa interior así les daba aspecto de una mujer desarreglada.

La década de 1990 se basaba en la variedad y no en una tendencia específica y duradera. La gente trataban de ponerse lo que le hiciera sentirse más cómoda, sin darle mucha importancia a la opinión de los demás o a las tendencias, porque se había llegado a la conclusión de que no había una verdadera libertad. La gran innovación fue la aparición de los piercings, tatuajes y pinturas de pelo.

En el 2000 la moda se ha ido asociando y cambiando según las distintas tribus urbanas,la pertenencia a uno de estos grupos se hace evidente en la ideología, la música, el modo de vida y también en la apariencia, siendo el consumo de determinadas marcas de ropa, el uso de ciertas prendas o colores, distintivos propios de las distintas tribus. Las mujeres usan borcegos, suecos o sandalias.

En la actualidad nace un nuevo movimiento, las tendencias ahora orientan la moda en Argentina a continuar la búsqueda cada vez más intensa de la originalidad. Luego de una fuerte crisis comienza así el diseño independiente, llamando así a pequeñas prendas únicas realizadas por profesionales de la moda o artistas al precio de cualquier marca reconocida.

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