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Mi perro tiene Leishmania

Todos los que tenemos perro hemos oído hablar de la Leishmaniosis, sabemos que la transmite un mosquito y que debemos detectarla de forma precoz, pero cuántos de nosotros conocemos realmente la enfermedad?

La Leishmaniosis canina es una grave enfermedad parasitaria producida por protozoos parásitos del género Leishmania, que se transmite a los perros a través de picaduras.

Llegados aquí nos surge la pregunta: por qué unos mosquitos infectan y otros no? Cuando un mosquito, llamado flebotomo, pica a un perro infectado toma parásitos junto a la sangre de su piel. Dentro del estómago del mosquito las células infectadas se rompen y los parásitos, que se liberan, cambian su forma y se vuelven alargados. Estas formas alargadas flotan en el contenido estomacal y se adhieren a la pared intestinal. Se reproducen y, en unos pocos días, el estómago del mosquito está repleto de parásitos. Cuando la hembra vuelve a picar, los parásitos se depositan en la sangre de la piel del perro. Aparece una minúscula lesión dérmica en el punto de picadura, que suele ser en la nariz o la oreja. Ahí, el parásito coloniza los macrófagos del perro y sufre un cambio morfológico a su forma original redondeada. A medida que esa lesión desaparece lentamente, los parásitos se dispersan por la sangre a otros órganos internos.

El período de incubación puede variar entre 3 y 18 meses. De forma excepcional, la enfermedad puede permanecer en latencia durante varios años. Algunos perros son resistentes y, aunque reciban picaduras de los flebotomos, nunca mostrarán síntomas de la enfermedad siempre y cuando estén correctamente alimentados y no estén sometidos a estrés. Esta resistencia, probablemente, está determinada genéticamente.

A la hora de diagnosticar la enfermedad se utilizan técnicas que permiten detectar al parásito o la respuesta defensiva del enfermo frente a éste. Cuando se tienen sospechas de que un animal padece leishmaniosis se utilizan varias pruebas al mismo tiempo, entre ellas la toma de muestras de la médula ósea o ganglio linfático a fin de visualizar el parásito, pruebas serológicas para controlar el grado de respuesta inmunitaria que el animal presenta y un proteinograma.

En zonas endémicas de leishmaniosis canina, los perros, de forma rutinaria, se controlan anualmente mediante unos kits rápidos utilizando la sangre para detectar de forma temprana el posible contagio.

Si observamos los siguientes síntomas, debemos llevar a nuestro perro al veterinario para realizar una prueba serológica. El tratamiento tendrá más éxito si se inicia en las primeras fases de la enfermedad: el primer síntoma habitualmente es la pérdida de pelo, sobre todo alrededor de los ojos, orejas y la nariz. Según la enfermedad va avanzando, el perro pierde peso sin perder el apetito. Son habituales las heridas en la piel, especialmente en la cabeza y las patas en las áreas donde el perro está en contacto con el suelo al tumbarse o sentarse. Cuando el cuadro se vuelve crónico, éste se complica observando síntomas relacionados con insuficiencia renal en muchos casos.

La Leishmaniosis no tiene cura, el tratamiento solamente suprime los síntomas, por ello cuanto antes se diagnostique la enfermedad mejor se puede controlar.

Un tratamiento puede durar varias semanas pero el parásito permanecerá en el perro hasta el final de su vida, periódicamente los síntomas pueden volver a aparecer y se tiene que repetir el tratamiento.

La Leishmaniosis puede contagiarse a humanos, pero siempre a través de la picadura de un flebotomo. En España se estima que en los últimos años se registran entre 150 y 200 nuevos casos cada año. La mayor parte de ellos relacionados con pacientes de SIDA, enfermos inmunodeprimidos y pacientes sometidos a trasplante, medicados frente al rechazo. Hay que dejar claro que convivir con un perro enfermo no eleva el riesgo de contraer la enfermedad ya que en zonas endémicas de Leishmania el número de flebotomos que circulan es muy elevado, pudiendo recibir picaduras en cualquier lugar.

Si su perro no recibe protección alguna, el riesgo de contagiarse varia de un 3% a 18%. El riesgo siempre aumenta en zonas rurales y periurbanas, en regiones cálidas del país y si está fuera de casa al anochecer.

Por último, debemos saber en España cuales son las regiones más afectadas: Aragón, Cataluña, Madrid, Baleares, Levante, Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León. Se observa también en otras regiones pero con menos intensidad.

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