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Mercado Central de Valencia, a bocados

Epicentro del producto, del buen comer y del ocio gastronómico, el Mercat Central de València configura, hoy por hoy, la más completa oferta turística ligada a la gastronomía de toda Europa. Y no, no es pasión de valenciana. Lo avalan los datos: es el mayor centro de venta de producto fresco ¿Lo/as artífices? Personas que levantan la persiana cada día para seguir haciendo de este mercado un emblema.

Del mercado al plato

Tan íntima es la vinculación entre la gastronomía y el producto fresco, que algunos de los chefs de referencia de la ciudad, han apostado por locales dentro o en las inmediaciones del edificio. Algunos ejemplos que atraen la atención de público local, pero también de personas que viajan hasta Valencia para degustar algunas de sus propuestas, son el Central Bar -de Ricard Camarena-; Nómada -de Begoña Rodrigo-; o el novísimo Vaqueta Gastro Mercat -de Pablo Margós (Pelayo Gastro Trinquet)-.

El Central es, sin duda, uno de los mercados más apreciados de Europa, tanto por su oferta de producto como por su calidad arquitectónica, ubicación, programación… Tanto es así que ha sido necesario abordar la cuestión del turismo desde la perspectiva de la necesidad: el mercado, bonito, sí, no deja de ser un espacio dedicado a la venta. No perdamos de vista este principio.

Tal y como asegura el Concejal de Comercio y Mercados de la ciudad de Valencia, Carlos Galiana, “es muy complicado poder combinar los intereses de los turistas con los de vendedores y usuarios. El Mercado Central es un edificio con gran atractivo artístico-histórico… es lógico que forme parte del itinerario de muchos grupos de turistas. Era necesario poner un poco de orden, de ahí que firmásemos un protocolo que permita conciliar y respetar al mismo tiempo las necesidades de todos”. No obstante, restringir el acceso sigue siendo un imposible. El año pasado, sin ir más lejos, 5 millones de personas visitaron el edificio. Algunas, incuso, repetimos con reiteración, premeditación y alevosía.

Historia a bocados

Para hablar de la historia del Mercado Central de Valencia, tenemos que remontarnos a la época de la musulmana, época de gran peso en la concepción gastronómica de nuestra ciudad. En sus orígenes, este espacio estaba formado por tenderetes en los que se compraba productos de alimentación. Sin embargo, era necesario, por cuestiones de salubridad e higiene, crear un edificio bien diseñado. Así nació esta insignia, una de los más visitadas y valoradas de la ciudad.

Productos de la huerta; carnes; productos del mar… Si algo debemos a este centro neurálgico de la alimentación es su impulso del Km0. No como lema impostado o estrategia de Marketing, sino con conciencia absoluta, como responsable autoerigido en la promoción del consumo responsable y del conocimiento del producto de proximidad. La II Entrada de la Clòtxina, este mismo fin de semana (sábado 18) es sólo un ejemplo de la multitud de actividades que se programan a lo largo del año para dar voz al territorio desde el lenguaje gastronómico.

Temporada, cercanía y tradición son parte de la esencia de este templo de la alimentación que ha sabido ponerse al día, no sólo en su oferta, sino también a través de servicios como el de la venta a domicilio que, además de descongestionar el espacio central, facilitan la compra a muchas personas. Modernista moderno con cerca de 300 puestos destinados a poner en valor la fantástica oferta valenciana. No faltan motivos para visitarlo: pasen y vean. Y, por favor, no se olviden de comprar. Ése, al fin y al cabo, es el cometido de este eje del buen comer. Punto en boca.

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