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MEDIOAMBIENTE


Ser sostenible o no
. No tendría que ser una opción a la hora de abrir un negocio, sino una obligación moral. Sin embargo, fundar una firma responsable continúa dando vértigo y, admitámoslo, es una decisión valiente. Además de que las ayudas específicas para impulsar al tejido emprendedor sostenible no existen, cuando hablamos de hacer las cosas bien los costes se disparan. “Empezar una empresa que quieres que sea cien por cien sostenible es más caro aún porque las materias primas y la forma de producir son más caras… Al final en la producción te cobran más porque cuantas más unidades produces más barato te sale”, explica María Abajo, co-fundadora de The Dualist Agency, una agencia de comunicación de marcas sostenibles, y de la plataforma Less & Conscious.

Este mismo problema lo encontró Cristina Sopo al montar su marca, The Nordic Leaves: “Para producir te piden muchísimas cantidades. El reto importante es ir haciendo marca a la par que eres capaz de encontrar los talleres que se puedan adaptar a tu tamaño. En la primera colección tuve que producir más de lo que debería de haber producidoporque no todos los talleres me pueden ofrecer las garantías y, en ese proceso, descubrí proveedores éticos”. Y al final sacó en claro que lo más importante es ser flexible y no cerrarse a otras alternativas. Ahora Cristina está empezando a utilizar la fórmula made-to-order, que además de ser más sostenible le permite ahorrar en producción. Porque, a pesar de las adversidades del camino, existen muchos otros beneficios y, admitámoslo, no hay lugar en el futuro para otro modelo.

Tras varios años de errores y aciertos, tres expertas nos dan las claves para montar una empresa sostenible desde cero o, al menos, de la mejor forma posible. Ese es precisamente el primer consejo de María: “Hacerlo cada día un poco mejor y con eso ya contribuyes. Si a nosotros como personas nos resulta complicado ser sostenibles, en casa, en la compra… demos también un poco de margen a las marcas que están intentando hacer las cosas bien y que si no las apoyamos, al final, nunca van a llegar a conseguirlo”.

Establece un conjunto de valores que envuelvan a la marca

Y sé fiel a ellos. Todas las entrevistadas coinciden en que antes de crear sus empresas emprendieron un camino personal hacia la sostenibilidad. No puedes vender sostenibilidad si en tu vida personal no comulgas con estos valores. Este fue el caso de Cristina: “Antes de empezar había pasado por un proceso de sostenibilidad mío. Empecé por la alimentación, a comer más sano y ecológico, y dentro del mundo del que yo venía, que era el de ciencia energética, ya conocía que para determinadas cosas había determinados certificados. Me puse a investigar por ahí, qué tipos de certificados de tejidos había que tuvieran garantías”.

Elisenda Monté, fundadora de la firma de cosmética ecológica Mamita Botanical también tuvo muy claro lo que quería conseguir desde el principio: “La base donde tú apoyas tus pies tiene que ser firme, y más cuando empiezas una empresa tú sola. Hay que tener muy claros tus valores y hacia dónde quieres llegar. Que sea sostenible puede ser para ti, por ejemplo, en el caso de la moda usar tintes que no contaminen, en el caso de la cosmética yo creo mucho en la materia prima porque hay mucha estafa respecto a de dónde vienen las materias primas que se usan para la formulación, y después en los envases y en la manera en la que se envían. Nosotras solo utilizamos envases de vidrio y para tener menos residuos anulamos también las etiquetas de papel, las tintas —hacemos serigrafía en los envases—, y todas nuestras cajas, menos una, son en blanco para no usar tintas. Cuanto menos añadamos, mejor. Todo al final es contaminación”.

En Mamita Botanical la formulación de sus cosméticos se encuentra en la parte delantera del packaging para mostrar una total transparencia.
– Cortesía de Mamita Botanical

No pierdas de vista la trazabilidad

“No es solo cuestión de tejidos sostenibles, también de que las manos de esas personas que están trabajando tengan las mismas condiciones que nosotros. Yo no me sentiría bien pagando a las persona que trabajan para The Nordic un precio que no les permitiera vivir. Considero que es tan profesional el que trabaja conmigo como yo”, explica Cristina, que considera fundamental que una firma sostenible lo sea durante todas las etapas del proceso de evolución del producto.

En Mamita Botanical mapean cada uno de los eslabones de la cadena de producción: “Nosotras sabemos de dónde viene la materia prima de todos nuestros proveedores, si tienen certificación ecológica. Todos nuestros proveedores son de España y sabemos de dónde viene cada aceite producido en pequeñas cantidades, es decir, que sabemos que no lo refina para vender más”.

Cuanto más cerca de casa, mejor

La proximidad hace que controlar cada una de las etapas de la producción resulte más sencillo. Así sabremos cuánta energía se emplea en la fabricación, de dónde proviene cada elemento o de quiénes son las manos qué están haciendo nuestros productos. La responsable de la web Less & Conscious explica: “Cuanto más local, mucho más sostenible. Si al final tú eres una marca española y todo tu packaging es de España pues siempre va a ser mucho mejor que si lo traes de fuera.Primero porque no ha tenido que venir en avión y, segundo, porque al final tienes la posibilidad de establecer una relación de cercanía con el proveedor y ver cómo funciona: el trato que dan a sus trabajadores, la forma en la que tienen establecida su fábrica…”.

El producto antes que el packaging

Preocuparse por el envoltorio es fundamental, siempre y cuando ya se haya conseguido la sostenibilidad de su interior. María lo tiene muy claro: “Me parecen muy importantes los ingredientes, en alimentación o belleza, o en los materiales en moda. Si tu caja en la que viene tu pedido es de cartón reciclado pero realmente la tela o los materiales con los que estás haciendo la ropa se convierten en microplásticos y van al mar, ya empiezas mal. La casa se empieza por abajo y no por el tejado”.

La fundadora de The Nordic Leaves comenzó centrándose en la calidad de los materiales: “En la primera colección me centré solo en algodón ecológico porque era lo que yo podía asegurar que era cien por cien ecológico. Conforme he ido conociendo otros talleres he introducido otros tejidos porque puedo asegurar que son tintados con un número de químicos muy bajo, o que la lana o el lino proceden de Europa y están tratados con tintas vegetales“.

Cuando fundó la marca The Nordic Leaves, Cristina Sopo solo utilizó algodón orgánico porque, en aquel momento, era lo que podía garantizar como cien por cien ecológico.

Rodéate de profesionales especializados

No siempre toda ayuda es bienvenida y una inadecuada puede hacerte perder tiempo y dinero. De nada te servirá que un amigo de tu prima experto en Marketing digital quiera echar una mano si no sabe nada sobre los principios en los que se cimienta tu empresa. María, experta en comunicación de marcas sostenibles lo sabe muy bien: “Muchas marcas acuden a nosotros porque necesitan que les comunique alguien que entienda sus tiempos, sus procesos de producción; que entienda realmente lo que es la sostenibilidad, que no todo puede ser tan inmediato o que para ellos es mucho más importante comunicar que se gastan un dineral en intentar que sus packaging no contaminen. Quieren transmitir que hacen productos de muy buena calidad para personas a las que les preocupa el medioambiente y los animales”.

Y no solo en la parte de comunicación. También ocurre con los proveedores con los que vamos a trabajar. Elisenda tardó un año aproximadamente en dar con lo que quería: “Me instalé en Barcelona y busqué un laboratorio que fuese acorde con mis ideas, que solo trabajase con productos naturales y plantas medicinales, y de fabricación a pequeña escala. El laboratorio está situado en la montaña de Collserola, que no es como un polígono industrial”.

Cuenta tu historia

Las firmas sostenibles no solo venden un producto sino que también un relato. Hazla visible y deja que tus consumidores formen parte de ella. Para Cristina, aunque lo más visible es la ropa “ para mí lo que es más fuerte es el concepto. Hay muchos tipos de sostenibilidad y muchos tipos de enfoques. En lo que creo profundamente es en volver a lo natural y, al final, que lo que hagamos no tenga químicos ni pesticidas porque tiene un doble beneficio. Por una parte, la sostenibilidad del planeta y también el bienestar de la piel. Hay varios tejidos originales del plástico que perjudican a la salud de la piel”.

Pon en práctica la honestidad

Que una empresa deba ser transparente puede parecer una obviedad —mucho más cuando hablamos de comprometernos con el planeta— y, sin embargo, no siempre se cumple. “Hay un boom en todo lo natural y se tiene que vigilar un montón porque hay muchas marcas que aprovechan este boom para hacer campañas de Marketing. Así puedes tener una venta pero no creas una comunidad de consumidores contentos que quieran seguir comprándote y que te recomienden”, explica Elisenda. Y añade: “En nuestros productos, el listado de ingredientes está delante — que normalmente está detrás del envase—, porque no queremos esconder nada. Para nosotras la materia prima y la formulación son super importantes. Destacamos así la calidad del producto por encima de la marca, nuestro logo está abajo del todo. Lo que te ofrezco es un buen producto y no una marca”.

Pero ¿qué hacer cuando no se puede seguir los principios de sostenibilidad a rajatabla? Seguir diciendo la verdad, por supuesto. “Si hay ciertos aspectos de tu marca que no pueden ser tan sostenibles como a ti te gustaría, lo que les digo a todas las marcas es que lo más importante es ser transparentes. Lo que tienes que ganar es la confianza de tu público diciendo, pues mira, hemos conseguido ser sostenibles en este aspecto y en este otro no. Pero estamos trabajando en ello”.

No te rindas cuando compitas con los precios del mercado

“Nos dicen que las marcas sostenibles son muy caras. No, es que las marcas no sostenibles son muy baratas. Tienes que ver todo lo que hay detrás y qué parte de la sostenibilidad tiene que ver con consumir menos. Más vale tener tres camisetas buenas que no siete. Falta información en ese aspecto porque si supieses lo que hay detrás de una marca no sostenible dirías: ojito a ver dónde estoy invirtiendo mi dinero”, dilucida María que desde su plataforma trata de concienciar a los consumidores. “Desde Less & Conscious intentamos educar a la gente que nos sigue y darles información necesaria para que ellos también sepan reconocer una marca, saber leer una etiqueta de ropa o los ingredientes de un producto de belleza”.

Es la eterna lucha del pequeño comercio. Pero para solucionarlo, cada emprendedor encuentra sus propios trucos. Cristina tiene el suyo: “Los pequeñitos tenemos que reducir en margen. El precio unitario es alto y como no produces mucha cantidad no tienes rebaja”. Mientras que Elisenda lo solventa anulando costes de papelería y de equipo —de momento solo son ella y su socia— y tampoco dispone de tienda física —vende online y en algunos espacios multimarca—. Una realidad que irá cambiando a medida que los consumidores cambiemos nuestra mentalidad y que seguro que así será. No hay otra alternativa.

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