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Más allá de Glovo

Urvan, el paraíso de la belleza a domicilio

Peluquería, Tijeras, Corte De Pelo


Siete de la mañana de un sábado de octubre. Celia revisa su agenda y comprueba las citas que tiene para el día de hoy. Una jornada laboral que durará más de ocho horas. Prepara los productos en un maletín negro en el que se puede leer “URVAN”, el nombre de su empresa. Coge tintes, tijeras, secador, pintauñas… “Todas las profesionales tenemos que comprar los productos de la misma gama porque la empresa colabora con algunas marcas de cosméticos y tenemos que promocionarlas entre las clientas”, dice la estilista.


Mete el maletín en el coche -un Peugeot 108 negro- y configura su GPS que le llevará a la Calle Andalucía de Torrejón de Ardoz. Un trayecto de menos de quince minutos, ya que ella vive en Alcalá de Henares. “Nos reparten, según la zona en la que vivimos, yo no puedo atender a clientas de la zona centro, por ejemplo. Cada una tiene su área.”. A las ocho de la mañana, tiene su primera cita. Un lavado, corte y peinado. Tardará aproximadamente cuarenta y cinco minutos, según indica la aplicación. “La app es muy fácil de usar, con un par de ‘clics’, reservas tu cita. Puedes reservar con tres horas de antelación desde las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche”, cuenta Ana, una clienta de la empresa. Ella dice que utiliza la aplicación, sobre todo, cuando tiene citas laborales temprano, ya que, aunque los precios sean “ligeramente” superiores, las peluquerías no suelen atender antes de las 10 de la mañana. “El horario que ofrece URVAN es muy competitivo”, añade.


Este servicio será el primero de los diez servicios que realizará Celia a lo largo del día. “El coronavirus ha reducido el número de celebraciones, eventos y reuniones entre amigas y los servicios suelen ser más cortos. Cuando me toca una boda o una ‘beauty party’ suelo estar toda la mañana con la misma clienta”. Algo de lo que se alegra porque su sueldo depende del número del número de encargos. “La empresa gana un 20% del total y yo, al cotizar como falsa autónoma, me llevo el resto”, dice. Una práctica que critica el presidente de Peluqueros Unidos de Madrid, José Pérez: “Este tipo de contratación conlleva aparte de una economía sumergida un intrusismo profesional”.


Una vez que Celia finaliza con su primera clienta, ella le recuerda que valore el servicio, ya que, al igual que en otras aplicaciones como Glovo o Uber, sus próximas prestaciones dependerán de las valoraciones. “Cinco estrellas harán que mi posición con respecto a mis compañeras, que operan en la misma zona que yo, sea superior”, comenta. Esta dinámica provoca que los propios profesionales de URVAN compitan entre ellos y no solo con los salones de belleza que se enfrentan a una grave crisis después del Covid-19. “El 20% de las peluquerías de la capital se ha visto obligada a cerrar”, especifica el presidente de Peluqueros Unidos de Madrid. “No sabemos si a finales de año será incluso el 40%”.


En la otra cara de la moneda se encuentra URVAN que ha experimentado un crecimiento “considerable” después de la pandemia. “Un 1,8% más de clientes con respecto al mismo trimestre del año pasado”, apunta la responsable de Marketing y Comunicación de Marketing, María Valdés. “Los clientes prefieren no salir de sus casas para evitar desplazamientos y que los profesionales vayan directamente a sus viviendas”, completa. “Teníamos miedo de ampliar la oferta a otras regiones, como Bilbao, pero con la subida de clientes en Madrid pensamos que era el momento oportuno”. Actualmente, la empresa opera en Madrid, Córdoba, Sevilla, Málaga, Valladolid y Bilbao.


Celia, quien procede de Venezuela, conoció la empresa a través de Instagram hace tres años. “Tenía bastante experiencia en el campo de la belleza en mi país y aquí no conseguía ningún tipo de trabajo. Así que decidí presentarme”. URVAN contactó con ella y, en menos de una semana, ya estaba en el equipo, que actualmente cuenta con una treintena profesionales en todo el país. “Al principio fue complicado porque no tenía carné de conducir y tenía que desplazarme en transporte público. Solo realizaba manicuras y pedicuras, ya que no podía cargar con toda la instrumentaría. Esto no es como Uber y Glovo necesitas dinero para empezar”. Todas las profesionales tienen que comprar los productos que la empresa les indica y además tener coche para poder ofrecer todos los servicios.


Todos los días sigue la misma rutina y no libra ninguno. “Solo los sábados intento salir antes de comer para estar más tiempo con los niños”. Celia tiene dos hijos de siete y nueve años y, en ocasiones, conciliar su vida laboral con la familiar es un trabajo arduo. “Antes de la cuarentena, mi marido trabajaba en un bar cerca de casa y él se encargaba de recoger a los niños. Ahora, después de su ERTE, estamos menos agobiados con los críos, pero llegan menos ingresos a casa”. Celia cuenta que, desde que su marido no trabaja, realiza jornadas largas jornadas de trabajo, de hasta 12 horas, para poder llegar a fin de mes.


Los sábados la familia de Celia suele cenar algo diferente para celebrar el fin de semana. Hoy, admite que se le ha hecho tarde y tendrá que recurrir a Glovo, que comenzó a operar desde hace poco tiempo en su ciudad. “Al fin y al cabo, estas plataformas permiten ahorrarnos tiempo. Y, aunque resulte hipócrita sabiendo que sus condiciones laborales son peor que las mías, tengo una vida muy acelerada”, añade.


El lema de URVAN termina con: “Si tú también sueñas, únete a nosotros”. “Depende de qué sueños”, dice Celia.

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