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Los ‘manteros’ de Barcelona trabajan en su línea de moda

Los vendedores ambulantes buscan regularizar su situación administrativa

La tienda de Top Manta/Lucía Abadías

LUCÍA ABADÍAS LÓPEZ. El Sindicato de Vendedores Ambulantes de Barcelona se creó en 2015 a causa de las dificultades económicas y sociales que sufrían los “manteros”, pero también por los problemas que la propia policía les genera cuando están trabajando en la calle. Dos años después, en 2017, a partir de este Sindicato se decidió crear una marca de ropa ética, Top Manta, con el objetivo de instituir una empresa y poder contratar a los trabajadores de la calle. Tal y como cuentan en un vídeo publicado en su página web, quieren sacar a estas personas de la calle para que puedan conseguir así los papeles, puesto que no serían contratados en ningún otro lado.

La tienda de ropa existe tanto de forma física como online, y también ofrecen servicio de diseño o impresión en camisetas gracias a toda la maquinaria de la que disponen. En el sindicato son más de 400 personas, pero en la marca trabajan unas 55, siendo la mayoría de ellos africanos. Uno de los dependientes de la tienda física afirma que: “Los mensajes de las camisetas van por todo el mundo, nosotros no podemos viajar, pero las camisetas sí”. Estos mensajes son de denuncia y visibilización de la situación en la que se encuentran, de mejorar las condiciones de vida de los “manteros” y de seguir con la lucha contra el racismo y la persecución.

La idea también procura darle un valor al nombre que se les ha otorgado, “manteros”. Además, el dependiente sostiene que “la gente ilegal no existe en el mundo en el que estamos. Nosotros hemos hecho todo esto, ha sido idea nuestra, no somos gente que no sabe hacer nada”. Al principio contaron con el apoyo de un exitoso crowfounding, la iniciativa estuvo apoyada también por el medio digital PlayGround y consiguen dinero gracias a invitaciones a eventos o desfiles, donde también se promocionan.

“No nos sirve un ‘welcome refugees’ y que en las calles sigan persiguiendo a los manteros” denuncia Aziz Faye, portavoz del Sindicato Popular De Vendedores Ambulantes de Barcelona. Hablan de que están totalmente discriminados porque no se les deja ocupar el espacio público, cuando a cualquier otra persona sí. Las Administraciones Públicas no les han generado ningún apoyo, de hecho tienen derecho a subvenciones como otras empresas, porque está todo en regla y son ciudadanos legales de aquí, pero aseguran que “nada viene de allí, todo viene de la lucha de la calle”. A esto se suma toda la ayuda que ellos dieron durante la lucha frente a la pandemia, a partir del reparto de alimentos a familias necesitadas o la fabricación de más de 15.000 mascarillas y batas para el personal sanitario.

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