Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

LOS CALCETINES ESTÁN INFRAVALORADOS

Desde siempre he sido fan de los calcetines, me encantan; son ese elemento básico y simple que suele pasar desapercibido para la mayoría de personas, pero no es mi caso. Los relaciono con felicidad, con calma, pero también con diversión; son la representación perfecta de confort y a su vez el complemento sutil ideal. Además, sin quererlo, dicen mucho de una persona.

Es evidente que la función principal del calcetín fue, es y será proteger el pie del frío y del roce con el zapato. Nacieron en el Neolítico con dicho propósito, aunque el primer prototipo de calcetín fue muy diferente al que conocemos hoy en día, ya que se trataba de una especie de venda hecha con piel de animal con la que se envolvía el pie, sin que se adaptara correctamente a él; aunque el modelo de calcetín más parecido al que conocemos actualmente surgió en el año 256 a.C., en Egipto. Y desde entonces, hasta ahora, este “universo” ha evolucionado enormemente; y aún más en la última década debido al nacimiento de marcas como la sueca Happy Socks o la española Jimmy Lion, además de las clásicas como la italiana Calzedonia.

No es fácil encontrar los calcetines perfectos, tienen que ser cómodos y que no aprieten, que no dejen una marca que parezca una cicatriz de guerra; tampoco deben quedar demasiado anchos, porque entonces se moverán, se bajarán y harán que el talón acabe acribillado por el roce con el zapato. Encontrar unos buenos calcetines es más complicado de lo que parece… es un mundo sorprendentemente amplio y variado, puedes encontrar de todo tipo, lo más raro que se te ocurra, hablamos de una prenda que puede dar mucho juego.

Calcetines sobre butaca. M. Sánchez

Hay personas que visten con colores neutros y sin estampados porque no se sienten cómodos con una camisa de dibujos, pero sí que se atreven con unos calcetines naranjas con coches; o incluso quien lleva un traje de raya diplomática y de repente cuando se sienta y se asoman sus calcetines por debajo del pantalón ves que son verdes con piñas. Te sorprende porque no te lo esperas y descubres rasgos de su personalidad a través de ese trozo de tela que se deja ver a duras penas. Por supuesto, también hay quien prefiere llevar unos calcetines lisos de color negro. Tampoco se trata de que solo puedan existir modelos extravagantes y se destierre a los básicos. En 2014, el estudio de Harvard The Red Sneakers Effect sobre el efecto de vestir a contracorriente de los códigos establecidos para determinadas situaciones, determinaba que “desviarse de la norma indica que uno tiene la autonomía necesaria para actuar de acuerdo con sus propias inclinaciones y para asumir el costo de la no conformidad“.

Son una prenda cuyo nivel de exposición eliges tú; el abrigo que llevas lo ve todo el que pase por tu lado, pero en el caso de los calcetines puedes elegir si quieres que funcionen como ropa interior o que sean un elemento más de tu outfit que luces tanto como una camiseta. Reflejan una parte de ti que no dejas tan a la vista, como si observaras por una mirilla qué hace alguien cuando está solo en casa. Por supuesto, también está quien exhibe sus calcetines abiertamente: en este caso estás viéndole en su balcón desde la calle, sabe que le puedes ver, es lo que pretende y le encanta.

1. & OTHER STORIES, Ribbed Glitter Lurex Thick Socks (9€) 2. HAPPY SOCKS, Leopard Half Crew Sock (8,95€) 3. JIMMY LION, Frida (10€) 4. JIMMY LION, Hedgehog (10€) 5. OYSHO, Calcetín Tobillero Rayas (3,99€) 6. JIMMY LION, Chillies No Show (8€) 7. & OTHER STORIES, Ribbed Varsity Glitter Socks (9€) 8. HAPPY SOCKS, Mathilde Ankle Sock (18€)

Comprar calcetines es toda una experiencia. Te encuentras delante del expositor y no sabes por dónde empezar, primero tienes que elegir la forma (altos, bajos, pinkis,…), después el tejido (algodón, punto, nailon,…) y por supuesto, la estética (estampado, liso, de colores,…). Personalmente podría pasarme, sin mucho esfuerzo, una hora y media en una tienda como Jimmy Lion o delante del expositor de & Other Stories o de H&M. Resulta fascinante, es toda una experiencia ir de compras de calcetines y elegirlos: estos para dormir, aquellos para llevar con Converse, estos otros para combinarlos con esa blusa de rayas que tengo sin estrenar, y así hasta crear el equipo perfecto para ti. 

Hace unas semanas María Pombo contaba a sus seguidores de Instagram que había pasado la tarde comprando calcetines, porque había sido una de esas personas acostumbrada a llevar calcetines “patata” -es decir, aquellos con algún que otro agujero que hasta ese momento habían pasado desapercibidos-, y necesitaba renovar su equipo.
Como apasionada de los calcetines, cuando salí de Instagram fui a mi armario para ver si todos los jugadores de mi equipo estaban en buenas condiciones o si necesitaba recurrir a nuevos fichajes; afortunadamente, estaba todo en orden.

Los calcetines han estado notoriamente presentes en muchas escenas cinematográficas, llegando a convertirse en sellos icónicos de las mismas, como el caso de las calzas de rayas que asoman debajo de la casa en El Mago de Oz; o la tradición navideña de colgar un calcetín en la chimenea, tan representada en películas americanas. También han aparecido como estereotipo de que son el peor regalo que puedes recibir, esa imagen de decepción y desagrado cuando a alguien le regalan calcetines por Navidad. Es verdad que hay modelos muy poco atractivos y, por si fuera poco, incómodos –ya he dicho antes que no es fácil encontrar el equipo perfecto–, pero como todo, también hay jerséis “difíciles”, camisas imposibles y vestidos que no sabes por donde cogerlos; o sea que no es cierto que, por norma general, un par de calcetines siempre será un mal regalo. El problema es que los calcetines están infravalorados.

MARINA SÁNCHEZ

Relacionado