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LO QUE HE APRENDIDO DE EMPRENDER (PARTE I)

Hoy es día del emprendedor y el próximo primero de mayo cumplo tres años trabajando full time en Leonora, wow, así de rápido pasa el tiempo.

Cuando decidí apostar todas mis cartas a mi proyecto, la pregunta que me hice para decidir si hacerlo fue, “¿Qué es lo peor que puede pasar?”, después de pensar en los múltiples terroríficos supuestos, me di cuenta que ninguno era taaaan grave, así que con matemáticas sencillas, hice cuentas y embarque en confiar en mi.

Tres años más tarde y después de múltiples ataques de pánico superados durante esta pandemia, te comparto algunos de los aprendizajes que he obtenido de emprender.

  1. No tenemos el control de nada, lo único seguro es el cambio. Esto me lo dejo más que claro la pandemia, para 2020 el plan de crecimiento para Leonora era súper agresivo, ya tenia la receta de lo que había funcionado y sólo era cuestión de trabajar un poquito aquí, un poquito por allá y listo. Ajá, bienvenido COVID-19!
  2. Te adaptas o mueres (claramente, no en el sentido literal). Mi más grande miedo al decidir emprender era que pasaría si un mes (o meses) no vendía y mi respuesta a ese supuesto era: “fácil, busco trabajo”, vale, pues al iniciar la pandemia eso traía mi cabeza frita, llegó el momento del ajuste presupuestal y de crear nuevos escenarios y en esos estaba aquel al que tanto había temido, “considera el supuesto de que Leonora no venda durante tres meses”, sólo de recordarlo se me pone la piel chinita junto con un tremendo nudo en la garganta. Spoiler alert, thanks God, eso no ha pasado. Tuve mi “crisis” y un día dije, wake up, sigue remando, re ajusta lo que tengas que ajustar y trabaja con lo que tienes y heme aquí un año después.
  3. Si crece uno, crecemos todos. Otro aprendizaje de emprendimiento en pandemia. Cuando inicio el lockdown, mi primera idea fue, ahorro MODE ON, en mi vida personal y en Leonora; pasaron algunas semanas y un poco de claridad fue llegando a mi mente, un día me di cuenta que de nada serviría que Leonora frenara producción por meses con el objetivo de “ahorrar”, si el taller con el que trabaja cerraba porque no tenia pedidos.

Habían pasado dos años para que al fin encontrara los acabados perfectos y una pandemia no me los iba a quitar, así que de nuevo, re ajuste y negociación con el taller, yo les daba trabajo y ellos me daban facilidades de producción, por ejemplo, reducir el numero de piezas a producir por diseño.

  • Ser constante es clave. Leonora es mi trabajo y como todo trabajo, hay días en lo que no todo es rosa, hay días en lo que estoy cansada, desmotivada e incluso dudosa de si voy en el camino correcto, porque si, lo he pensado, pero incluso en esos días, trabajo, sigo el plan, me pongo a remar y mi actitud cambia, al menos en la mayoría de los casos y en los que no, hago poco pero continúo, me doy un break y regreso al día siguiente con la mejor intención.
  • La importancia de mantener cerca a tu red de apoyo. Este punto debería de ser el primero, sin mi red de apoyo no sé donde estaría ahora, en gran parte gracias a ellxs me mantengo mentalmente saludable en medio de una pandemia y siendo emprendedora, porque en esos días donde el síndrome del impostor te ataca o donde la ansiedad y la inseguridad te asechan, siempre están para apoyarte, darte ánimos o lo mejor, sólo para escucharte, porque muchas veces es sólo eso lo que necesitas, un desahogo.
  • Confianza en mí y en lo que estoy creando. En enero 2021 mientras estaba en una reunión para organizar la planeación de producción 2021, me cayó el “veinte” del crecimiento de Leonora, Eileen, quien es la responsable del taller, me dijo: “Si, tú ya eres uno de los clientes grandes, ya eres uno de esos clientes a los que se les da prioridad al momento de producir” y de manera inmediata tuve un flashback al momento cuando inicié Leonora en 2016 y en uno de los talleres donde me acerqué, no querían trabajar mi proyecto, porque las piezas eran pocas y tenían que darle prioridad a clientes que ya tenían pedidos más grandes y programados. Fue ahí donde casi cinco años después de crear Leonora, en tres de emprendedora full time y uno en medio de una pandemia, reconocí mi crecimiento y perdí el miedo a reconocer que soy una chingona.

Los aprendizajes siguen pero te los escribo en la siguiente carta, Anahí!

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