Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

Lo que debes saber sobre la contaminación en espacios interiores

 

Es muy probable que sientas una necesidad imperial de volver a casa después del trabajo en invierno más que en cualquier otra época del año. Tras pasar días seguidos con mal temporal y frío en la calle, no puedes dejar de pensar en tu cálido hogar. Y lo cierto es que este es el mejor momento del año para disfrutar de tu casa. ¿Pero si te preguntáramos cuánto tiempo dedicas a cocinar, seguir tus series y películas favoritas o remoloneando en el sofá en todo el año, serías capaz de adivinar el porcentaje? ¿Dirías que es tan solo un 30% o quizás llegarías al 50% en caso de que te defines como una persona muy casera?  

Según un estudio publicado por la Universidad de Harvard,  gastamos el 65% de nuestra vida encerrados en casa. Este porcentaje alcanza el 90% si calculamos el tiempo que pasamos en espacios interiores en general, como la oficina, los restaurantes o las tiendas. Este dato suena muy acogedor hasta que te lances la pregunta: ¿cuál es la calidad del aire que estoy respirando en la mayor parte de mi vida?

Por más elaborada que sea la decoración de tu espacio privado y por más placer que te de, no deja de ser un sitio interior que necesita una serie de cuidados adicionales con el fin de hacerte sentir realmente bien, no solo visualmente sino también por dentro. La Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que el aire que respiramos en nuestra casa puede ser peligroso, mientras que el mismo estudio de la Universidad de Harvard indica que llega a ser hasta 10 veces peor que el aire al que nos exponemos cuando estamos en espacios exteriores. Como consecuencia de esto se apunta a dos principales causantes: las partículas del aire y una combinación de gases invisibles, como el plomo y el monóxido de carbono.

Como contaminantes del aire interior más comunes encontramos los producidos por los propios ocupantes en su actividad diaria, los materiales utilizados en la construcción, el uso excesivo o inadecuado de productos de limpieza y de belleza; el humo del tabaco y los gases procedentes de la combustión de equipos de gas y de climatización… Y si a todos estos contaminantes añadimos una inadecuada ventilación y un grado de humedad superior a lo aconsejable, los problemas ocasionados por la contaminación del aire se agravan.

Antes de que te asustes con los datos, te contamos unos sencillos trucos que hay que aplicar para purificar tu ambiente más cercano y vivir en este de una manera más segura. ¿Quién dijo que los famosos détox vienen solo en forma de zumitos verdes y por vía oral?

Usa purificador de aire

La manera más tradicional de hacerlo sería ventilando la casa. La desventaja de esta solución es que la polución que existe fuera acaba infiltrándose en tu espacio interior. Una alternativa que funciona bastante bien son los purificadores, aparatos exclusivamente diseñados para detectar y eliminar los elementos más contaminantes. Existen varios tipos de purificadores según las necesidades de tu hogar. Los del filtro de carbono son capaces de eliminar polvo y humos condensados; papel, madera y otras partículas diminutas; fibras vegetales como el polen y el algodón; el pelo humano y las pieles de animales. Pueden extinguir las partículas más pequeñas, la caspa de las mascotas, las bacterias y los patógenos; y el de carbón activo filtra el formaldehído, las sustancias peligrosas del cuarto de baño, los residuos domésticos y renueva la atmósfera de la casa sin amoníaco ni radón. Incluso eliminan los olores y el humo. Por otra parte, están los iónicos que están hecho para atraer las partículas más finas y así desinfectar a fondo, por lo que se recomienda sobre todo para espacios pequeñas que es donde mejores resultados dan. Por último, está la opción de purificadores de luz ultravioleta UV. Se consideran la mejor arma contra el moho, especialmente si la luz natural no llega a todos los rincones de la casa.

No te cortes con las plantas 

Son alegres, dan un toque de color y de textura pero además cumplen una función que solemos pasar por alto: son ideales para purificar el aire. Eso sí, no todas lo hacen con la misma eficacia. En 1989, la NASA llevó a cabo un estudio para determinar cuáles son las más idóneas para cumplir con esta misión en un espacio cerrado. El informe tomó en cuenta los diversos contaminantes presentes en el aire, las características de las plantas, y la facilidad para encontrarlass en el mercado. Según el estudio, los contaminantes más comunes y que las plantas se encargan de filtrar son benceno, xileno, amoníaco, tricloroetileno y formaldehído. Y las que mejor lo consiguen son el poto, el espatifilo, la lengua de tigre, el árbol caucho y la palmera de bambú o también conocida como palmera china. Todas, en general, son plantas longevas que no requieren especial cuidado y muy agradecidas, ya que pronto las verás creciendo desplegando sus colores intensos. Atrévete con la pluralidad y la  variedad. 

Reduce la luminosidad artificial

Si las velas y el incienso son tu religión, tenemos malas noticias para ti. Resulta que el humo negro que emite esa mecha ardiente no es nada beneficiosa para tu salud. Aunque se produzca en cantidades muy pequeñas, es bastante similar al humo de un árbol en llamas o al de un vehículo en marcha. Ser selectivo con la calidad de la cera y de los óleos por supuesto ayuda, pero al final es el tiempo de combustión el que contamina el ambiente. Nuestro consejo no es vetar las velas, sino no exagerar su uso y no olvidarte de ventilar la habitación en la que se han usado durante unos diez minutos después de apagarlas.

Renueva tu hogar

¿Cuántas veces te has quedado con las ganas de comprar ese nuevo mueble o decorativo que tanto te gusta porque ya tienes uno parecido en casa? Es un pensamiento muy práctico y que te ahorra mucho al final del mes. Sin embargo, de vez en cuando hay que darnos un capricho y por una buena razón. De sintéticos a madera, no hay material que no acabe desgastándose con el paso del tiempo. Una cosa que no conocen los consumidores es que tras unos meses tras la instalación de sus muebles empieza la producción de partículas contaminantes. Desafortunadamente, da igual lo mucho que limpies tu hogar. Es un mal inevitable. Lo notarás antes con los tejidos cien por cien sintéticos y lo verás a largo plazo con los materiales más naturales, como la lana, la madera y el corcho. Hoy en día, muchas cadenas de decoración informan sobre la fabricación de sus productos, para que sea más fácil elegir entre lo más ético para tu hogar.  

Vela por tu seguridad

Si, después de haberte leído este artículo, has hecho el cálculo de las cosas que ”haces mal” en tu hogar y ves que has dado en la diana con todo, no te espantes. Nada de lo anteriormente mencionado tendrá un desenlace fatal para tu salud. Tómatelo como un recordatorio de prestar más atención a lo que te rodea, ya que a veces nos falta tiempo para pensar en el estado de las cosas que tenemos más cerca. Es muy fácil que algo pasajero se convierta en algo duradero y permanente. Procura evitar los descuidos y mejorar tus relaciones personales; entre ellas tu espacio íntimo. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Relacionado