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La que no sabía lo que quería.

Resulta que era una amiga, una tía encantadora, con una vida decente, aunque eso depende del punto de vista, objetivamente gozaba de todos los placeres de la vida. Salud, juventud, belleza, ilusión, estabilidad, pareja y a pesar de todo infelicidad o frustración. Un clásico del primer mundo.

Tuve que intervenir porque aquello ya me estaba poniendo malo, y con tanto lloriqueo me estaba arruinando el sábado. El problema que tu tienes, al igual que tantos otros entre los que me tengo que incluir, es que no has tenido un problema serio en tu vida. Has sido una mimada empezando por tu casa y siguiendo por tu novio, con el que te cabreas porque no te quiere regalar un bolso caro por tu cumpleaños. Pasaste la adolescencia y juventud con una Visa-papi que nunca se gasta y ahora trabajando eres incapaz de ganarte el arroz porque te lo fundes en copas. Igualmente eres una inútil que no sabe ni matricular un coche y cuando arañas una columna con tu coche, por burra, vas corriendo a tu novio a que te arregle la papeleta. Y ahora quieres volverte a tu casa, a que tu vieja te mantenga.

Y no lloró, sino que asintió y me dio la razón. Y pensé que no era tan mala forma de reaccionar ante tal crítica, que mucha otra pusilánime se hubiera sentido ofendida y me hubiera odiado de por vida. Es un clásico entre las mujeres de hoy pero no en las de verdad.

Uno es consciente de sus habilidades, de sus virtudes, de sus defectos, y como tal, hemos de saber aceptarlos y afrontarlos. Así como cambiarlos y ser consecuente con la cosa. Con dieciocho añitos no se puede uno marcar un plan de vida y esperar que todo vaya según lo planeado, ya que las personas cambian y las situaciones cambiarán y se darán otras y habrá que actuar al respecto y si eso genera continuidad en el proyecto, bien. Si genera ruptura, pues también. Al final esto dura cuatro días y no está el horno como para andar tirando bollos.

En cualquier caso, me sorprendió muy gratamente el tener una reacción así por parte de una tía que si no es princesa, es una margarita que se cree una rosa en un campo de amapolas.

¡Luego estamos!

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