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La psicología del cambio de cabello

Hasta ahora, después de dar luz o casi inmediatamente después de haber cortado con nuestra pareja, las mujeres apostamos a un cambio drástico en el cabello: corte o color, generalmente pasa por ahí. Sin embargo, con la salida del confinamiento algunas llegaron corriendo a la peluquería buscando recuperar su color, otras querían darle forma al corte, pero lo que más me llamó la atención fue que, la gran mayoría, buscaba un cambio de look.

Erika Boldrin se cortó su melena XL justo después del confinamiento.

Esa excusa ideal que pretendía recuperar algo de estabilidad emocional y nos devolviera las ganas de vernos y sentirnos mejor. Por supuesto que los cambios que experimenta el pelo se gestan en el interior y las herramientas de estilismo simplemente ayudan a materializar esos deseos de transformación: en forma rápida, simple y accesible al bolsillo.

“Lo bueno que tiene el pelo es que con pequeñas acciones se consigue el bienestar. Además, luego vuelve a crecer. Los cortes de pelo pueden ser el reflejo de procesos de cambio interiores, pero de la misma manera que para hacerse un tatuaje es recomendable que haya acabado ese proceso de cambio interior para no hacerse lo que llamo ‘un tatuaje de la emoción’, con el pelo no es necesario esperar a que el proceso de cambio haya terminado. Basta con pararse y contar hasta 10 antes de hacerlo”, explica la psicóloga, experta en imagen, Elena Dapra, en una entrevista digital para Vogue España.

La forma de caminar, hablar, vestirnos y peinarnos no es casual, sin duda responde a un trabajo emocional de autoconocimiento y confianza personal.

“Dar en el clavo de cómo queremos vernos por fuera, actúa como un ‘parche rápido de autoestima’, que sin duda, puede hacernos sentir mejor a corto plazo, pero sus efectos no perduran en el tiempo. De ahí que en ocasiones nos ‘enganchemos’ a los cambios estéticos precisamente por esa falsa sensación de seguridad. Lo que sí impacta, a nivel más profundo, es comprender qué nos lleva a buscar un cambio de imagen y saber si el aspecto físico es la clave para satisfacer necesidades psicológicas o no: diversión, autoafirmación, afecto, seguridad, confianza, ser visto, éxito, influir en los demás, trascendencia… Todo cuenta y es importante saber dónde necesitamos intervenir, ¿por dentro? ¿por fuera? ¿ambos? Y satisfacer estas carencias de la mejor forma posible. La ventaja es que el aspecto físico siempre nos va avisar cómo estamos por dentro”, explicó, en la misma entrevista, el psicólogo Domingo Delgado.

Esta pandemia modificó nuestras rutinas. Era de esperarse que, tarde o temprano, nuestra cabeza reaccionara al impacto y creo que, a esta altura, un cambio de look es lo más natural y light que podía pasarnos.  Cambiar de look implica aprender a mirarnos con otros ojos. Sin juzgarnos, si ese cambio no salió como esperábamos, porque vamos a tener tiempo para que solo, se acomode.

Imagen Erika Boldrin.

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Erika Boldrin se cortó su melena XL justo después del confinamiento.
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