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La moda también es tomar conciencia

Según cifras del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, hacer un jean requiere 7.500 litros de agua, lo que saciaría la sed de una persona durante siete años.

Cada prenda de ropa no cuesta solo lo que uno paga en el local sino que hay un costo mayor que pasa desapercibido, el que paga el medio ambiente.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) Medio Ambiente y la Fundación Ellen MacArthur (cuyo objetivo es construir una economía circular, que sea regenerativa y reparadora desde el diseño) publicaron datos sobre cómo afecta la producción de la industria textil al medioambiente. 

  • Un 20% de las aguas residuales del mundo provienen del teñido y el tratamiento de textiles.
  • El 87% de las fibras que se usan para confeccionar la ropa se incinera o va directo a un vertedero. Y el 60% se desecha antes de que se cumpla un año desde su fabricación.
  •  El rubro de los textiles es responsable del 10% de las emisiones globales de carbono, mucho más que los sectores de transporte marítimo y aéreo juntos.
  • Cada año se vierten en el mar medio millón de toneladas de microfibra. Y estas no se pueden extraer del agua, además, pueden permear las cadenas alimenticias.

Fundaciones como la de Ellen MacArthur e iniciativas como la Alianza de la ONU para una moda sostenible incentivan a que se cree una nueva economía textil que cambie esta problemática. El objetivo es que se utilicen nuevos materiales para fabricar una ropa que sea más duradera, que se pueda reciclar para elaborar otros productos y que disminuya la contaminación.

Algunos ejemplos  de  marcas argentinas que ya comenzaron con esta metodología, descubriendo nuevas posibilidades con los materiales y desarrollando procesos más comprometidos con el medio ambiente son :

Luma baez, hace la confección de sus prendas a partir de trozos de poliéster convertidos en nuevas prendas, y de fibras naturales y materiales nobles, como algodón crudo elaborado por una cooperativa de Chaco, que se tiñe luego con óxido y té.

Isla de Lobos, es una marca de mallas hechas con telas de origen italiano y francés, que están elaboradas a partir de fibra reciclada.

Karu Biodiseño, sus prendas están diseñadas con un biomaterial de origen microbiano, creado a partir de la yerba mate. Este material fue creado y descubierto por la fundadora de la firma, Verónica Bergottini, licenciada en Genética de la Universidad Nacional de Misiones y doctora en Biología de la Universidad de Neuchatel, Suiza.

Fuentes: Ar. Fashion Network

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