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La moda no se inspira en la propia moda

Por Javier Hernández

Al adentrarnos en el hermoso mundo del diseño de moda, empezamos a entender que nuestras prendas de vestir hacen parte de un mensaje comunicativo, el cual expresamos al exterior y entendemos que el proceso de creación va más allá de un boceto. Detrás de estos lánguidos figurines contamos historias, la moda al igual que el arte, es sencillamente un reflejo del contexto que vivimos la moda, el grito mudo de la calle.

Un error grande que cometemos como novatos, es en cierta manera inspirarnos de más o copiar ciertos estilos de otros diseñadores que admiramos, ¡Pero tranquilos! Esto no solamente les pasa a los diseñadores; también a los músicos, los pintores, los escritores etc. Antes de crear una identidad primero exploran otras, y a partir de eso crean la propia.

El diseño colombiano aún es muy joven, está en búsqueda de esa identidad, pero es nuestro deber como nuevos talentos en construcción acelerar este proceso, pero ¿cómo podemos hacerlo? Lo primero que tenemos que identificar es que “la moda no se inspira en la propia moda”, y esto interioricémoslo como un mantra personal.

Grandes diseñadores, cómo Alexander McQueen, Oscar de la Renta, los Seis de Amberes, etc. han admitido públicamente que no ven desfiles de moda, ni mucho menos se guían por las tendencias del momento, porque esto contamina su aura creativa. Sus colecciones se relacionan directamente con temas que nada tienen que ver con la moda, como la muerte, la extravagancia, pueblos originarios, o conceptos menos visuales cómo lo sublime, incluso la guerra, desembocando en un éxito rotundo.

La buena noticia de todo esto, es que en esta región del mundo lo que tenemos es historias para contar y lugares en los cuales inspirarnos, o personajes a los que admiramos que pueden ser nuestras musas y mayores referentes, los cuales nos ayudarán a posicionarnos como marca, o bien a tener nuestra propia voz.

La invitación es a mantener los ojos abiertos, a ser curiosos, investigativos y por supuesto a ser creativos. Hoy por hoy estamos expuestos a mucha información, podemos encontrar belleza en las cosas más inusuales y darles valor y un significado, podemos incluso inspirarnos en otras industrias, no solo a nivel conceptual, identificar nuevos modelos de negocio y nuevas maneras de hacer las cosas, siempre imprimiendo nuestro ADN.

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