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La moda en tiempos de pandemia

La nueva normalidad cambió la forma de vestirse y el “entrecasa” predomina en las calles de la Argentina

Rick Owens Spring/Summer 2021

Las grandes crisis a lo largo de la historia produjeron cambios en la cultura popular, de la cual la moda es parte y protagonista. Eventos como la Primera Guerra Mundial o la Gripe Española introdujeron cambios como velos y los pantalones Oxford. Actualmente el Coronavirus domina la agenda y la rutina diaria, por lo tanto también domina la forma de vestir.

Pareja usando mascarillas faciales durante la gripe española, 1918.

 Durante la gripe española de 1918, las mascarillas quirúrgicas se convirtieron en un elemento básico usado en todo momento tanto en interiores como en exteriores debido a su protección esencial, pero una vez pasada la epidemia la mascarilla perdió valor, luego algo similar ocurrió con la post guerra de la Segunda Guerra Mundial y el regreso del glamour y el lujo a los placards femeninos gracias al New Look, la silueta lanzada por Christian Dior en 1947, caracterizada por las faldas amplias y las cinturas ceñidas.

Hasta hace unos meses el barbijo que era un componente clave para reconocer y caracterizar a los médicos, de la noche a la mañana se convirtieron en una herramienta indispensable para salir a la vía pública. La necesidad de vestir este elemento de protección todos los días lo transformó en un accesorio cambiable y combinable según cada look, así como también en una buena oportunidad para algunas textiles que comenzaron a producirlos

Ahora el tapabocas se concibe como un accesorio tanto en la calle como en las pasarelas pero, según la bloguera de moda Bernardita Davila, una vez encontrada la vacuna el tapabocas perderá su lugar como accesorio en el street fashion debido a que las sociedades occidentales aún no se han acostumbrado y lo consideran incómodo. No obstante, Bernardita imagina en las pasarelas más exclusivas a los barbijos  y su posible presencia  como un complemento para los looks con el objetivo de que las modelos no se lleven tanta atención y los protagonistas sean los diseños.

Melitta Baumeister Spring/Summer 2021

 Es sabido que los consumidores eligieron las prendas “de estar en casa” durante el período de cierre global. En las calles abundaban los joggings, las calzas y buzos grandes, las redes sociales se saturaron de memes sobre estar las 24 horas en pijama y hacer home office usando una camisa y un pantalón deportivo. Las tiendas online de muchísimas marcas, tanto internacionales como emprendimientos locales, se colmaron de jogger sets .

 Esta tendencia en Argentina se instaló durante la cuarentena y llegó en el momento perfecto: “A la sociedad argentina le cuesta más adoptar ciertas tendencias porque le cuesta el cambio en cuanto a moda y su libre expresión. La cuarentena fue una situación favorable para que esta tendencia se instale acá”, asegura la estilista y asesora de moda María Blardone. En Argentina este estilo de entrecasa si está relacionado con la pandemia, pero en el resto del mundo no, ya que la búsqueda de comodidad lleva tiempo instalada debido a una necesidad -por parte de las sociedades- de romper determinadas reglas y estereotipos de la moda que acá cuesta un poco más quebrar.

Dentro de la industria de la moda las tendencias son pronosticadas con gran antelación -cinco años aproximadamente- y es por eso que la pandemia no tendrá un gran impacto en las macrotendencias que definirán el rumbo de la industria masiva. Sin embargo, la predictora de tendencias María Blardone explica: “un hecho particular puede acelerar el ciclo de la tendencia: una novedad se convierte en tendencia y se instala de manera tan popular que se convierte en moda”. María comenta que un ejemplo de esto está relacionado a la androginia, el crear ropa unisex, que se comenzó a reproducir en los nichos en 2013 impactando en los estándares de belleza y que desapareció rápidamente por el lenguaje de Instagram, que busca una comunicación completamente ficticia de una realidad parcial. “Hasta que no nos saturamos de esa forma de comunicar no lograremos retomar la androginia y las nuevas formas de belleza, que están llegando siete años más tarde de lo que se había predicho”, informa la predictora.

Balenciaga Spring/Summer 2021

En este caso la pandemia aceleró esta saturación de las redes sociales junto con la necesidad de reconexión con la naturaleza y de sensaciones alternativas que “ya estaban latentes pero no eran captadas por el ojo popular”.

La moda es un termómetro que refleja el estado de la sociedad y en esta pandemia de coronavirus la moda reflejó el aislamiento y encierro de las personas con sus tendencias de entre casa- la comodidad, sencillez y poco brillo en las prendas.

Por: Candela Klimovsky

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