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La moda de vestirse usando descartes

En BIÓTICO, se transforman descartes industriales y domésticos en prendas únicas.

Jessica Pullo es una diseñadora de indumentaria slow fashion con conciencia ecologista, una corriente que replantea la producción, el consumo y la acumulación de ropa. Recibida en 2014 de la Universidad de Buenos Aires, comenzó a plantearse desde la moda la posibilidad de abordar cuestiones referidas al reciclaje como generador de cambio de conductas en una sociedad de hiperconsumo de moda rápida.

Su taller se encuentra en el barrio de Congreso y actualmente trabaja con su marca de moda ética y sustentable: BIÓTICO, donde se transforman descartes industriales y domésticos en prendas únicas.

En el mercado global, existe una forma distinta y alternativa de producir indumentaria a la cual muchos diseñadores se están apuntando, gracias a un fenómeno social de concientización y cambio ecológico, a partir de esto la diseñadora reveló: “Cada vez que iba a la facultad me la pasaba viendo materiales textiles tirados, que luego se incineraban y todo ese humo y descartes contaminantes a mí siempre me hacían pensar qué se podía hacer con todo ese desperdicio que, al final, son materiales”.

¿Cómo fue iniciar con Proyecto Biótico?

Al principio me costó, por eso tardé ocho años en terminar la facultad, porque quería que mi tesis sea mi proyecto y después de cuatro meses de tesis hice arte vestible sin fichas técnicas y geometrales.


¿Cuáles son las materias primas que tiene en cuenta BIÓTICO a la hora de crear moda?

La premisa es usar solo descartes. El sachet de leche es reciclable al ser de polietileno, pero al tener materia orgánica, debe pasar por un proceso de lavado. Para eso se necesitan máquinas especiales y realmente no se está viendo el apoyo de los gobiernos e inversiones en estas cooperativas que son los recicladores, además todavía no están las tecnologías para que se recicle masivamente el sachet de leche que se consume masivamente. Hay que pensar cuales son los materiales de consumo masivo y empezar a tener políticas y prácticas para que ciertos materiales se puedan reciclar o sino apuntó a que se prohíba su producción, así no se pueda vender un producto de consumo rápido en un packaging que va a durar mil años o que nunca se va a bio-degradar.

Biótico capacita y emplea poblaciones vulnerables desde 2016, Jessica comentó: “Un poco de lo que hago surgió de ver a las personas que juntaban los descartes, todo eso desarrolló mi empatía hacia las poblaciones vulnerables y el medioambiente”.

El Proyecto Biótico no solo se basa en la venta y creación de moda sustentable, también capacita y emplea poblaciones vulnerables: Trabajo con ALPAD, que es una Asociación Laboral Para Adultos con Discapacidad Intelectual, que queda en Barrio Saavedra. Estuvimos dos años capacitando, yendo todo el tiempo y estando con ellos, actualmente están produciendo los textiles, entre ellos paños con sachet de leche”.

Cada vez más empresas y diseñadores se preocupan por crear prendas que no contaminan el medio ambiente y respetan el trabajo de quien las confecciona: “Me baso en el upcycling, que significa agarrar un descarte que se considere como basura y darle un valor elevado, por esa razón utilizo sachet de leche y lo convierto en un vestido de novia que sería como la pieza más cara en la alta costura. Entonces ahí se da el fenómeno del supra reciclado, todo un trabajo artesanal, todo un trabajo con comunidades vulnerables”, expresó la diseñadora Jessica Pullo.

¿Cómo es la relación calidad-precio en la moda sustentable en contraposición con la moda tradicional?

La calidad en una prenda de la moda rápida, es muy baja, porque tratan de minimizar los costos productivos y tener la mayor ganancia económica; si una remera tiene un precio tan bajo es porque claramente estaba utilizando trabajo esclavo.

Realmente cuando nosotros compramos es un acto político, es votar, estamos financiando ese estilo de producción, en cambio una prenda sostenible es más cara porque realmente es el verdadero precio de hacer una prenda.

Para que este modelo de transformación sea ejecutable en masa, se necesita  un cambio profundo en el modo en que fabricamos y consumimos y un cambio de conciencia como ejecutores y consumidores de moda a diario. “En estos momentos es donde realmente está la diferencia entre un consumidor responsable y un consumidor que solo le interesa acumular prendas que ni siquiera va a usar” enfatizó la creadora de BIOTICO.

¿Sabías que según un estudio de GreenPeace se encontraron en muchas prendas de marcas líderes pigmentos azo con carcinoma en células basales? ¿Qué opinas sobre eso?

Es parte del descontrol de la indumentaria; en la Argentina generalmente se dice que la ropa la puede hacer cualquier persona sin instrucción técnica. Las grandes marcas, saben de negocios y se ponen a hacer ropa, pero en verdad es más complejo de lo que parece, por ejemplo al hablar de los químicos, si en vez de pensar en hacer tintes más baratos o más resistentes, se podría pensar en un tinte sustentable, ecológico donde no se contamine el agua, e incluso no se contamine al comprador.

Para finalizar agrego:“Ya es hora de empezar a tomar conciencia de lo tóxico que es la indumentaria, tanta producción y tanto abaratamiento de las fibras y de la calidad, traen repercusiones que realmente son irreparables para unas personas y también para el medioambiente”.

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