Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

La esclavitud detrás del vestido de María Antonieta

Por Sofía Martínez

María Antonieta retratada por Louise Élisabeth Vigée Le Brun es la memoria del declive de la corona francesa, de la rebelión a las reglas y de la esclavitud negra. Para el séquito de la reina, el cuadro de La Reine en Gaulle es el recuerdo de libertad y democracia.

Su vestido, capas de muselina ligeramente sostenidas al cuerpo con una faja de tela era también la vestimenta de las mujeres esclavas de la época. Salvo por la dorada faja, comparten la tela barata, ligera y cómoda para las tardes calurosas de Versalles requerida para hacer el quehacer en 1783.

Recordamos la corte de María Antonieta por sus trajes estrafalarios y costosos. Varios historiadores de la moda hablan sobre quienes hacen tendencia por su influencia y poder.  Pero, ¿cómo llegaron a eso?  Si nos preguntamos sobre qué vestían los esclavos, encontramos una respuesta más completa que porque la gente hace lo que el rico dice. 

Entonces, en 1685 Francia emitió el Código Negro: un reglamento sobre la tenencia de esclavos. Ahí se dictó que no podían estar desnudos. Los amos debían darles 8 metros de tela barata para hacer 2 vestimentas al año. Pero, los cargamentos de “tela de esclavo” tardaban en llegar. Así que en 1730, los sirvientes “de casa” podían heredar la ropa vieja de sus amos. Para muchos creó “un desorden de apariencias”.

El Código Negro

Los amos no compraban tela nueva para sus esclavos, pero hicieron ropas cada vez más estrafalarias para diferenciarse de su servidumbre. La locura aumentó hasta que hicieron una prisión de oro que explotó con la Reina vistiendo lo más cómodo que pudo encontrar. 

Aunque muchos no notaron la similitud con la ropa de trabajo, le llovieron críticas porque pensaron que enseñaba su ropa interior. La tela además era fabricada con algodón de los ingleses, cultivada por esclavos negros en las plantaciones americanas. En la memoria colectiva de unos quedó la aversión a María Antonieta por gastar su dinero en extranjeros, por desproteger a sus súbditos y no ser lo suficientemente francesa. 

Esta historia, sin embargo, le pertenece a muchas personas. Durante la guerra de las colonias americanas contra los ingleses, se dio libertad a esclavos que lucharon por la independencia. Las islas alejadas de las coronas también comenzaron su revolución y no parecía tener tanto sentido mantener la esclavitud. Entonces el look del Chemise a la reine se volvió extremadamente popular y la demanda de algodón se disparó. Gracias a la tecnología de la Revolución Industrial y el trabajo de esclavos fue costeable desear el vestir ligero. Creando aún más demanda, bajando aún más los precios, requiriendo aún más esclavitud. Lo que pasó después de eso lo tenemos más fresco en nuestra memoria. 

Un simple vestido, una simple pintura y mucha envidia hizo un efecto mariposa que escaló con consecuencias que la joven reina no podría haber predecido nunca cuando se separó de su lujoso guardarropa real. Mientras que las ideas de la Revolución Industrial mantienen ese modelo para surtir la demanda del “fast-fashion”.

Relacionado

La esclavitud detrás del vestido de María Antonieta

Por Sofía Martínez

María Antonieta retratada por Louise Élisabeth Vigée Le Brun es la memoria del declive de la corona francesa, de la rebelión a las reglas y de la esclavitud negra. Para el séquito de la reina, el cuadro de La Reine en Gaulle es el recuerdo de libertad y democracia.

Su vestido, capas de muselina ligeramente sostenidas al cuerpo con una faja de tela era también la vestimenta de las mujeres esclavas de la época. Salvo por la dorada faja, comparten la tela barata, ligera y cómoda para las tardes calurosas de Versalles requerida para hacer el quehacer en 1783.

Recordamos la corte de María Antonieta por sus trajes estrafalarios y costosos. Varios historiadores de la moda hablan sobre quienes hacen tendencia por su influencia y poder.  Pero, ¿cómo llegaron a eso?  Si nos preguntamos sobre qué vestían los esclavos, encontramos una respuesta más completa que porque la gente hace lo que el rico dice. 

Entonces, en 1685 Francia emitió el Código Negro: un reglamento sobre la tenencia de esclavos. Ahí se dictó que no podían estar desnudos. Los amos debían darles 8 metros de tela barata para hacer 2 vestimentas al año. Pero, los cargamentos de “tela de esclavo” tardaban en llegar. Así que en 1730, los sirvientes “de casa” podían heredar la ropa vieja de sus amos. Para muchos creó “un desorden de apariencias”.

El Código Negro

Los amos no compraban tela nueva para sus esclavos, pero hicieron ropas cada vez más estrafalarias para diferenciarse de su servidumbre. La locura aumentó hasta que hicieron una prisión de oro que explotó con la Reina vistiendo lo más cómodo que pudo encontrar. 

Aunque muchos no notaron la similitud con la ropa de trabajo, le llovieron críticas porque pensaron que enseñaba su ropa interior. La tela además era fabricada con algodón de los ingleses, cultivada por esclavos negros en las plantaciones americanas. En la memoria colectiva de unos quedó la aversión a María Antonieta por gastar su dinero en extranjeros, por desproteger a sus súbditos y no ser lo suficientemente francesa. 

Esta historia, sin embargo, le pertenece a muchas personas. Durante la guerra de las colonias americanas contra los ingleses, se dio libertad a esclavos que lucharon por la independencia. Las islas alejadas de las coronas también comenzaron su revolución y no parecía tener tanto sentido mantener la esclavitud. Entonces el look del Chemise a la reine se volvió extremadamente popular y la demanda de algodón se disparó. Gracias a la tecnología de la Revolución Industrial y el trabajo de esclavos fue costeable desear el vestir ligero. Creando aún más demanda, bajando aún más los precios, requiriendo aún más esclavitud. Lo que pasó después de eso lo tenemos más fresco en nuestra memoria. 

Un simple vestido, una simple pintura y mucha envidia hizo un efecto mariposa que escaló con consecuencias que la joven reina no podría haber predecido nunca cuando se separó de su lujoso guardarropa real. Mientras que las ideas de la Revolución Industrial mantienen ese modelo para surtir la demanda del “fast-fashion”.

Relacionado