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La Biblioteca: una creación incompleta : decálogo sobre la biblioteca del futuro

La Biblioteca: una creación incompleta: consideraciones obre el futro de las bibliotecas Trànsit Projecte 2020

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La Biblioteca: una creación incompleta’ son una serie de consideraciones sobre el futuro de las bibliotecas a partir de la experiencia y las reflexiones del equipo de Trànsit Projecte

Las consignas anteriores aparecían en marzo del año pasado rodeando la Biblioteca de Bellas Artes de la Universidad de Texas A&M. Cánticos y pancartas daban forma a las protestas de centenares de estudiantes que se pronunciaban contra la voluntad del decano de la facultad, Douglas Dempster, de continuar con la reducción del fondo físico de la biblioteca. La iniciativa formaba parte de un plan mayor que buscaba la modernización tecnológica del centro. Una determinación que ya había costado el cierre de dos de las tres plantas del edificio y el traslado de cerca de 75 mil volúmenes a otro campus de la A&M. En el lugar que antes albergaba más de la mitad de los artículos de la colección, (casi todas sus revistas y una parte importante del acervo de sus libros), se colocaría The Foundry.

Un proyecto de la escuela de Diseño y Tecnologías Creativas que planeaba convertir la biblioteca en un makerspace dotado de dispositivos de fabricación para uso de los alumnos: impresoras 3D, software para el diseño asistido, equipos audiovisuales, cortadores láser, maquinaria de costura, etc.

Los argumentos de la directiva aludían a la falta de espacio y de recursos para mantener la biblioteca actual. Así como a los imperativos de reconversión de este tipo de equipamientos de aprendizaje en los laboratorios de trabajo y experimentación que las tendencias actuales exigen desde hace algunos años. Curiosamente, los jóvenes alumnos no estaban dispuestos a aceptar como única una versión que requería de mayores matices y una óptica mucho más integral. A decir, que la transición que apoyaba Dempster y su equipo obedecía al coherente y hasta necesario diálogo de un centro universitario con el presente más rabioso; pero que esa carrera hacia la innovación no significaba una ruptura radical con las formas tradicionales de acceso al conocimiento.

Más allá de las curiosidades pintorescas que dan forma a la escena, es innegable la potencia evocadora de la imagen de un grupo de estudiantes manifestándose en contra del desmantelamiento de una biblioteca; o de los logros obtenidos a raíz de la protesta, frenar el traslado del fondo y conseguir el replanteamiento del proyecto The Foundry, el conflicto entre rectoría y alumnado ilustra de forma muy eficaz una disputa que parece constante en el debate actual sobre el futuro de la biblioteca.

El enfrentamiento entre el entusiasmo tecnológico y la defensa a ultranza de las formas y dinámicas tradicionales del libro. La discrepancia entre los roles y actividades asociadas a la biblioteconomía clásica (analógica, conservadora, didáctica, vertical), y las exigencias de transformación de los perfiles del bibliotecario y la biblioteca de cara a las nuevas demandas del usuario contemporáneo (híbridas, transversales, digitales, horizontales).

Decálogo sobre la biblioteca del futuro

  1. No se trata de la tecnología sino de las personas

El trabajo de la biblioteca debe estar enfocado a las necesidades de la comunidad que la conforma, incluidos en ella tanto los usuarios, como los bibliotecarios, profesionales y expertos externos. Se trata de establecer diálogo con el entorno, de buscar aliados, de establecer vínculos emocionales, económicos y conceptuales para crear redes. Las necesidades del territorio deben determinar las herramientas y metodologías de acción, no al revés.

  1. El objetivo no es la tecnología en sí misma, pero la tecnología es la herramienta que facilitará la ejecución

Esto implica asumir un amplio espectro de tipologías de usuarios. No perder de vista los objetivos de cohesión social que la biblioteca tiene de facto es la base para encontrar un equilibrio entre la comunidad y los objetivos de innovación. A ciertos niveles, la labor pasa por la alfabetización digital más elemental, en otros por la especialización.

  1. Más que ser un ‘prestador de herramientas’ u objetos, la biblioteca es un dinamizador de procesos

El nuevo modelo de biblioteca debe aspirar a hacer permeable la cultura de innovación en el territorio y la ciudadanía. El objetivo no es lo que se consigue empleando determinadas tecnologías, sino el proceso de intercambio e investigación que se genera al darles uso..

  1. No se trata solamente de acceder al conocimiento sino de generarlo

Esto implica asumir un amplio espectro de tipologías de usuarios. No perder de vista los objetivos de cohesión social que la biblioteca tiene de facto es la base para encontrar un equilibrio entre la comunidad y los objetivos de innovación. A ciertos niveles, la labor pasa por la alfabetización digital más elemental, en otros por la especialización.

  1. El bibliotecario es la figura central del cambio. Más que hablar de nuevos usuarios hablamos de nuevos perfiles en el servicio

Los actuales gestores de bibliotecas. El perfil del bibliotecario debe evolucionar. ¿Qué nuevas capacidades y formaciones requiere un gestor de innovación, un dinamizador comunitario en el marco del conocimiento? ¿Qué otros entornos ajenos hasta ahora a su disciplina favorecen la evolución del perfil?

  1. El otro pilar del cambio de modelo es la comunidad

Dinamizar un equipamiento pensado para la interacción/experimentación es asumir que se ha de dinamizar una comunidad de usuarios. Cabe preguntarse: ¿Podemos dejar de pensar en lo nuestro y pensar en lo común?; ¿Qué tipo de motivaciones e incentivos son los que animan a participar?; ¿Cómo ajustamos los distintos saberes, intereses y expectativas de las personas que participan?; ¿Cuánto se debe liderar, dirigir y/o mediar un proceso colaborativo de participación; ¿Cuando participar se convierte en un fin en sí mismo?

  1. Pensamiento crítico

La idea de pensamiento crítico es un buen parámetro para medir las intenciones y objetivos de los posibles programas de innovación, sin perder de vista la función clásica de la biblioteca. Se debe trabajar el pensamiento crítico desde la metodología de las propias actividades. Para generar conocimiento e información, es necesario también orientar en el acceso al conocimiento y la información.

  1. La biblioteca es el agente, no es el especialista

Esto implica asumir un amplio espectro de tipologías de usuarios. No perder de vista los objetivos de cohesión social que la biblioteca tiene de facto es la base para encontrar un equilibrio entre la comunidad y los objetivos de innovación. A ciertos niveles, la labor pasa por la alfabetización digital más elemental, en otros por la especialización.

  1. La biblioteca es un eslabón más en la cadena del ecosistema cultural de la comunidad

Vinculado con algunos de los puntos anteriores, este apartado reivindica el papel de la biblioteca como centro de innovación/experimentación en proporción con los otros equipamientos con los que comparte territorio. No tiene ningún sentido que la biblioteca se convierta en una emulación de las opciones que otros centros ofrecen para solucionar/cubrir necesidades en el territorio. La biblioteca no es un FabLab, no es un Makerspace, no es un co-working, no es un centro cultural. Es una biblioteca. No existe un modelo único, hay que saber dar respuesta a los retos en función de la realidad, de las demandas y posibilidades del entorno, pero con vocación global. El especialista en bibliotecas e Internet Philip Bradley (2013) insiste en ello: la decisión de ofrecer este servicio depende, de forma imperativa, del papel que el centro bibliotecario tenga en su comunidad.

  1. Una biblioteca siempre albergará libros

La biblioteca del futuro debe ser un espacio donde los libros sigan manteniendo el protagonismo. El libro entendido más allá de la forma física que nos heredó el paradigma Gutenberg, constituye la base de este proceso: un contenido sometido a un tratamiento especializado que encuentra en sus convenciones (y cualidades técnicas) una forma eficaz de transmitir un conocimiento o experiencia (científica, personal, artística, etc.). Los procesos de innovación vinculados a las bibliotecas deben centrar su atención en el contenido, en el conocimiento. La dimensión material siempre será un gran aliado para la biblioteca del futuro.

10+1 Una biblioteca universal

En la época en que las bibliotecas tienden a ser grandes espacios transversales y multimedia, las preguntas, el trayecto hacia el conocimiento, sigue conduciendo a los textos, independientemente de que su soporte sea o no físico. En las colecciones, la especialización o el diálogo entre los grandes fondos de las grandes bibliotecas de cara a un gran aleph universal del conocimiento, está y estará siempre el futuro de la biblioteca. La biblioteca del futuro debe ser también una biblioteca completa y accesible de forma universal.

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