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Haute Couture: Una mirada de Christian Lacroix

En mayo del 51 en la región de Alpes Côte d’Azur en Francia nació Christian Lacroix, un joven que se convertiría en uno de los diseñadores de alta costura más importante de las últimas décadas, calificado como “lo mejor de la moda francesa desde Sain Laurent” Lacroix confeccionó colecciones que parecen obras de arte caminando por la pasarela.

Su niñez y juventud estuvo rodeada por la cultura gitana que sirvió como inspiración para muchas de sus prendas, sus estudios en historia del arte sensibilizaron sus sentidos y su sueño de convertirse en curador de arte lo llevó a Paris donde conoció a su futura esposa, Françoise Roesensthiel, quien lo acercaría al conocido publicista Jean Jacques Picart que a su vez lo incorporaría a las filas de Hermès donde inició su vida en la moda.

En 1981 ingresa a trabajar en la firma Jean Patou donde se acercó a la alta costura y comenzó a desarrollar su estilo de siluetas barrocas tan características de sus vestidos. Seis años después abre la casa de moda que lleva su nombre.

Su primera colección nos presenta los calificativos que lo distinguirían durante toda su carrera: flamenco, colorido, extravagante son algunas de las palabras que describen su trabajo, la pieza estrella de su colección fue la flada “Le pouf”. Como amante de la historia, Lacroix encontró su inspiración en ella y tomó como referencia el peinado de la controversial María Antonieta para confeccionar una falda con una estructura que simula el peinado del mismo nombre. Actualmente es una de las prendas más icónicas en la carrera del diseñador.

Su obsesión con la época barroca siempre estuvo plasmada en la silueta de sus vestidos, el estilo neobarroco del francés sobreponía el diseño sobre la comodidad, la figura exageradamente estilizada a los cánones de belleza de esa época incluso hizo molestar a figuras visibles del feminismo de la segunda ola como Gloria Steinem quien declaró que los diseños de Lacroix eran “una reacción al progreso de las mujeres”. Otra prenda que se volvió importante en la historia del diseñador fue el jersey negro con una cruz estilo barroco hecho con joyería que usó Michaela Bercu en la portada de Vogue del 88.

Mucha de su inspiración también fue tomada del majismo, en sus prendas se retrataba algunos elementos del vestuario de las mujeres gitanas: los lunares, faldas largas, tocados, bordados coloridos, elementos que se volvieron los protagonistas de su colección Haute Couture en el 87. Mis piezas favoritas de la colección son una falda azul con bordados floreados y una blusa hecha con dos telas que contrastan, la parte superior simula un pañuelo cruzado en los hombros, algo muy característico de la estética andalusí, cuya estética me recuerda a la obra de Raimundo de Madrazo y Garreta.

Su creatividad fue su impulso y su declive, después de una década de extravagancias, en los noventas la corriente minimalista toma fuerza y deja de lado las creaciones artísticas de Lacroix que ya eran demasiado exuberantes, en 2009 cierra su casa de moda.

En 2011 Thomas Meyer lo invita a colaborar para la marca barcelonesa Desigual y este año en conmemoración de los 10 años de la colección lanzan la colección Desigual x Monsieur Christian Lacroix forever: 10 years together. Una colección llena de estampados provenzales, telas ligeras, sombreros y tocados, el estilismo de la colección parece sacada de la época costumbrista de Goya, para mí la colección es el resumen de la carrera de Lacroix.

Y aunque las tendencias han cambiado a lo largo de las décadas, Lacroix siempre será un referente de la alta costura, si alguien ha llevado la moda al nivel del arte sin duda es él.

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