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Guía para la creación fashion personal: “No tengo nada que ponerme” y otro males.

(la imagen es a modo de ilustración y no es de autoria de éste medio)


Damos vueltas mirando una y otra vez las mismas perchas, las mismas pilas, vestirnos se vuelve un momento de frustración más que de disfrute personal y ni siquiera imaginar que se vuelva una tarea divertida o creativa, terminamos usando más o menos siempre lo mismo. Hoy les cuento de que maneras darle oxígeno al placard y con él a nuestros pensamientos, porque sí, sentirnos meh respécto de lo que nos vamos a poner se asienta en nuestra idea de nosotres mismes y es algo que ni más ni menos perjudica nuestra autopercepción y autoestima. Va a llevar algunas tareas, pero de a poco, con amor, un rato con música, que no sea el momento en que tenemos que vestirnos para salir, sino otro en el que sea posible en nuestra semana hacer éstas tareas va a hacer que nuestro guardarropas se vaya transformando de un montón de prendas a una colección personalizada.

Veamos entonces qué tenemos, y qué podemos hacer con eso. Para que vestirnos sea ni más ni menos que amarnos.

El síndrome de “no tengo nada que ponerme” es resultado de dos grandes factores y un tercero que vale la pena mencionar.


El primero es la cantidad de espacio muerto que se ocupa en el placard con prendas que no se usan por varios motivos (A son incómodas, son de un talle muy grande o muy chico, B las compramos para salir del paso y en realidad no nos gustan tanto, o nos las regalaron pero en verdad no nos gustan tanto o no son de nuestro talle, C son parte de un estilo que teníamos pero no usamos hace mil años porque no cuadra del todo con la persona que somos hoy día o las actividades que tenemos actualmente, D cada vez que la probamos no nos convence como se ven y vuelven a la percha dejadas de lado porque seleccionamos otras que nos gustan más o que siempre preferimos por sobre esas.
Para abordar éste aspecto lo primero es empezar a sacar cada prenda y pensar si podría ir en alguna de éstas categorías, de ser así las vamos a sacar y ponerlas ya sea en una caja o en otro lado, fuera del placard. No necesariamente implica que vamos a deshacernos de todas ellas inmediatamente, pero si en principio es importante sacarlas porque ofician de bloqueos en nuestra atención cada vez que estamos eligiendo que ponernos. Vamos de a poco a sacar éstos bloqueos. Veremos luego si vuelven, cómo las vamos a reincorporar y para qué. (Por ahora el objetivo es ir dejando las prendas de las que pensemos algunas de éstas cosas “me encanta ésto, me resulta super cómodo y amo usarlo, me gusta como me queda, como se siente la tela, me veo al espejo y me gusta, me hace sentir segura, me parece super fashion, tiene que ver con lo que me gusta mostrar, etc… se va entendiendo la idea general)

Cuando terminemos de pasar por los 3 factores de revisión vamos a ver cual es el proceso que podemos tener luego.


El segundo factor es que hay prendas que nos gustan, en calce, en color, pero no quedan del todo bien con las otras prendas que tenemos para usar o que nos gusta usar. Cuando nos encontramos con éstas prendas vamos a seleccionarlas en un lugar a parte, puede ser en otra caja o en otra sección del placard, porque para volver a ponerlas junto con las prendas que usamos más seguido va a ser necesario analizar e incorporar prendas básicas que nos permitan que cuando las miramos sean una opción viable y no pensemos “ay si que linda pero con que la uso?” y terminan siendo un bloqueo más (ver artículo sobre básicos). Incorporar básicos que hagan que tanto esas como las que ya tenemos puedan ser prendas integradas en un atuendo que se vea pulido, fashion, que combine y que por supuesto sea cómodo y tenga que ver con nuestro estilo de vida es algo que al final de ésta edición vamos a poder pensar con más claridad. Los básicos no son los mismos para todo el mundo si bien tienen en común más o menos ciertas características, son de colores neutros o clásicos, tienen cortes que permiten adaptarlos a varios estilos y varias prendas. En una hoja de trabajo vamos a analizar que básicos podrían ser de tu mayor provecho. (hoja de trabajo próximamente)


El camino para encontrar el estilo propio es maravilloso, así que tranquilos, esto va a llevar algunas tareas pero, no es necesario hacerlas todas de una, tiene que ser disfrutado por nosotros, hecho pasito a pasito sobre la marcha de lo que ya estamos acostumbrados a hacer para vestirnos cada día y vamos a ir llegando a distintos puertos hasta encontrar esos paisajes donde nos sentimos en casa, donde las sensaciones del cuerpo y los colores y formas ante nuestros ojos reconocen que estamos manifestando eso que sentimos por dentro. Estilo y marca personal, como cada uno la disfruta y nadie más.


El tercer factor que es necesario mencionar es identificar cuales prendas no estan del todo en condiciones que hacen que alguna que otra vez las tengamos que dejar de lado pero que siguen ocupando lugar en el placard y en el tiempo cuando buscamos que ponernos.

Las prendas blancas que tienen manchas, las que tienen costuras torcidas por el uso o porque no fueron de buena calidad, las telas con bolitas o con aspecto de que sus días de gloria fueron otros, las que tienen más de una costura saltada, los colores que no se ven vivaces y están más para usar para limpiar un mueble que para salir a tomar algo, esas tienen que apartarse y ya sea puestos en un sector exclusivo para usar en casa en las horas de limpieza y o para que nuestra mascota se nos duerma encima sin problemas o porque no, pasar a la categoría de trapito para limpiar o donarse. Su viaje tiene que ser otro.

Luego de apartar las prendas que identificamos que no usamos por distintos motivos, con el pasar de los días probablemente sea más fácil identificar cuales son las necesidades que van surgiendo, que tipo de prendas necesitas, el espacio físico y visual van a abrir espacio mental.

Luego de un mes de no tenerlas a mano se puede repasar lo que fue apartado, éste tiempo va a darte una idea de, si te hicieron falta, si las extrañaste, o si pensando en la sensación de volver a tenerlas puestas no se te mueve un pelo. Entonces podes decidir, si vuelven con qué las usarías, en que momentos, y sino no vuelven si se van a donar, regalar a alguien o llevar a vender a alguna feria o casa de ropa usada. Quizás la idea de que una prenda que quizás esté nueva no pueda recuperarse en valor sea algo que haga que nos apeguemos a ella, pero creeme que es mejor ocupar el espacio de esa prenda con algo que realmente ames y te sientas de verdad a gusto. Si sentís apego al momento de descartar, la idea de incorporar en el futuro algo mucho más halagador para tu cuerpo y tu estilo pueden ayudarte a dejarla ir. Retener algo sólo porque se gastó dinero en eso y que no da real felicidad es quedarse pegado a peso muerto, no sirve ni al espacio físico, ni a lo energético ni a lo emocional, y es muy beneficioso decirle adiós.

Estos pasos de edición de un guardarropas son una sugerencia que espero puedan serte de utilidad y te den una experiencia más armoniosa con tus prendas y espacio. No son reglas grabadas en piedra sino ideas que podes tomar si sentís que podrían serte útiles.


El tiempo es importante, lo que tenemos a la vista ocupa nuestro tiempo, ocupa nuestra atención. Aunque no lo percibamos ocupar nuestra vista con un montón de prendas que no nos dan ganas de usar o no nos entran o quedan grandes o en verdad no disfrutamos usar es un gran motivo por el que terminamos bloqueados sin ver posibilidades y terminamos en el “no sé que ponerme”. El trabajo de encontrar nuestro estilo va a darnos de a poco facilidad, va a sacar esos bloqueos que tenemos en frente (al removerlos con el paso de los días vestirse va a fluir más libremente) y nos va a permitir creatividad, tranquilidad y vestirnos divirtiéndonos y no pensando un puñado de cosas negativas respecto de nosotros mismos, que no me queda bien, que no se me bien, que tengo aspecto común y bla bla, ninguna de esas cosas son ni ciertas ni necesitamos escucharlas para avanzar.

Sean felices, que se merecen eso y más.

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