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Fast Fashion: la tendencia de producir mucho y usar poco impacta en el medio ambiente

La producción de ropa y accesorios en la industria textil es el origen del 20% de las aguas residuales y del 10% de las emisiones de dióxido de carbono a nivel mundial. La tendencia del fast fashion profundiza el impacto negativo en el medio ambiente. 

Una economía circular, que prevea el reciclado como parte del proceso productivo, podría ser la solución para las grandes compañías de moda. Crédito: Henry & Co. (Unsplash)

El fast fashion, la moda de comprar, usar y desechar rápido las prendas, ha creado un mercado para las empresas de la industria de la moda. Los consumidores demandan constantemente ropa y accesorios nuevos con precios baratos. El negocio de estas compañías consiste en producir grandes cantidades de prendas a través de procesos industriales que tienen un bajo costo y renovar constantemente el stock para fomentar el consumo. Para esto se usan procedimientos que generan un impacto negativo en el ambiente, ya que requieren grandes cantidades de agua, energía y petróleo.

El agua es uno de los elementos más importantes en la producción de una prenda, se la usa para tratar algunos materiales, como el algodón, y para teñir y estampar. Sin embargo, en la actualidad la industria textil produce el 20% de las aguas residuales a nivel mundial. En la fabricación de prendas se utilizan productos químicos que luego se lavan con agua, lo que produce que esta última se contamine y, al ser vertida en los ríos y mares, arrastre consigo esas sustancias tóxicas. 

La quema de petróleo es necesaria para producir una fibra sintética que se mezcla con el algodón y se utiliza en la confección de ropa para abaratar costos. El conflicto es que este proceso, combinado con el funcionamiento constante de maquinas industriales, produce la emisión de gases que alimentan el efecto invernadero. En la actualidad, a la industria de la moda se le adjudica el 10% de las emisiones globales de dióxido de carbono, según un reporte de la ONU (Organización de las Naciones Unidas). 

El fenómeno del fast fashion está motivado por la demanda, existe porque sigue teniendo quien lo consuma. Algunos estudios de marketing y sociología han descubierto que las redes sociales fomentan la tendencia a comprar más ropa y conservarla por menos tiempo. El hecho de estar expuestos constantemente, a través de fotos subidas a internet, hace que mucha gente no quiera ser vista dos veces con la misma ropa. Como la mayoría de las personas no cuentan con mucha plata para destinar a la compra de prendas, recurren a los negocios que producen según un modelo de fast fashion para conseguir ropa barata y de moda. 

¿Cómo disminuir el impacto negativo del fast fashion

La Fundación Ellen MacArthur, referente internacional en ecología y sustentabilidad, considera que es indispensable que las empresas multinacionales desarrollen un circuito circular de producción. Hoy en día, las prendas se producen, se consumen y se desechan. La fundación propone agregar el reciclado como cuarto paso, de forma que las propias empresas introduzcan procesos por los cuales reutilicen los materiales desechados. 

Sin embargo, cada persona puede realizar su pequeño aporte. Reduciendo la cantidad de ropa que compra y dándole una mayor vida útil a las prendas que posee se hace una diferencia. Si son cada vez más las personas que compran menos y usan por más tiempo, se protege al ambiente del impacto negativo de los procesos productivos y de la gran cantidad de basura que surge de la ropa y accesorios desechados. 

Escrito por Sol Barbera

Editado por Mercedes Urtubey

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