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Fast Fashion, la cruda realidad en el mundo de la moda

Cuando hablamos de moda en términos de ropa, lo definimos como aquellas tendencias que la gente adopta por un tiempo en específico, marcando una época o un acontecimiento en su mayoría de corta duración. Sin embargo, te has preguntado ¿Cuánto afecta esto al medio ambiente? 

Según la ONU, confeccionar unos jeans requiere de unos 7500 litros de agua, el equivalente a la cantidad de líquido que bebe una persona promedio en siete años, esto representa un gran impacto ecológico y hace de la industria de la moda, una de las más contaminantes del mundo. Estos datos alarmantes son causantes del proceso de expansión que vive la industria en su necesidad de innovar, dando como origen el término: ‘Fast Fashion’ .

El término Fast Fashion o moda rápida, se refiere a colecciones de moda que siguen las tendencias del momento, y que son producidas en grandes volúmenes de ropa de forma acelerada y a bajo costo, esto las hace más asequibles pero de baja calidad y escasa durabilidad. Esta tendencia consumista ha provocado no solo un gran impacto en el medio ambiente, sino una desigualdad salarial y unas injustas condiciones laborales en países como: India, Bangladesh, China, Indonesia y Malasia donde trabajan para grandes empresas confeccionando ropa en gran cantidad por salarios que no alcanzan a cubrir sus necesidades.

Según Greenpeace, las veces que se usa la ropa han decrecido en un 36%. La ropa desechada, que podría usarse aún, se traduce en 460 mil millones de dólares perdidos y hay prendas que se usan únicamente de 7 a 10 veces y se tiran. Otras estadísticas arrojan que el 73% de la ropa producida anualmente, termina incinerada o en basureros, lo que contribuye a la contaminación terrestre y atmosférica.

A pesar de las estadísticas alarmantes, hay productores y consumidores de moda que cada día son más conscientes de los cambios que debe hacer la industria para combatir el Fast Fashion. Empresas como H&M y Guess, adelantan una iniciativa global de recolección de ropa que promueve el reciclaje sostenible, la empresa Patagonia produce chaquetas de poliéster con botellas recicladas, la empresa suiza Freitag, utiliza lonas de cinturones de seguridad de camiones para hacer carteras y maletas o Indosole que fabrica zapatos con llantas viejas.

Por otro lado, Greenpeace creó la primera campaña que retó a las grandes compañías para que asumieran la responsabilidad de sus efectos contaminantes llamada: Detox My Fashion logrando que cerca de 80 empresas dejaran de usar químicos como los alquilfenoles etoxilados (APEs), restringidos en Europa y Estados Unidos; un compromiso que sigue vigente.

En cuanto a la industria de la moda, te preguntarás, qué consecuencias podría tener cambiar su modelo de producción en pro del medio ambiente y en beneficio de sus trabajadores. Según Greenpeace, disminuir el Fast Fashion tendría un beneficio económico global de 192 mil millones de dólares.

Sin duda alguna, la industria de la moda debe cambiar y transformarse para ser más consciente y responsable del gran precio que paga el medio ambiente y sus trabajadores, por una pieza de ropa cuya vida no supera el año, pero que sí significa un impacto de grandes dimensiones para el planeta.

Kind of Grace.

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