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Fast Fashion en Latinoamérica

Según los resultados que Fashion Revolution publicó en el 2019: Latinoamérica es uno de los continentes donde más se consume fast fashion, o sea, moda rápida.

Una tendencia que nace en los años 80, cuando la gran novedad fue la transición de tiendas multimarca a establecimientos propios que ofrecieran una amplia variedad de ropa, cambio de stock constante y precios bastante asequibles. Actualmente las tiendas de la moda rápida son cuestionadas en numerosas plataformas por asuntos como contaminación, destrucción de la industria local y autóctona, sobreexplotación a los productores de vestimenta y más, pero ¿Cómo afecta a Sudamérica y qué podemos hacer al respecto?

Yo era de los que se endeudaban comprando ropa porque estaba barato, porque le gustaba el color o porque lo veía en el maniquí y se veía. Finalmente mi clóset estaba lleno de ropa que no utilizaba”, confiesa el bloguero de moda Patricio Nieto.

Directamente desde Machala, Ecuador, conversamos con el asesor de imagen y personal shooper Patricio Nieto (@patricionieto), el cual a través de su trabajo y blog busca concientizar a las audiencias en torno a la moda.

Conciencia en la moda personal

¿Cuál es la importancia de ser conscientes con lo que tenemos en el clóset? Consumimos solo entre el 15% o el 20% de nuestro clóset porque el cerebro humano funciona con tanta practicidad que ya sabemos lo que nos queda y lo otro -ropa- no nos atrevemos ni a probarlas porque nos da pereza. Entonces ¿Para qué tener tanta ropa si no la vas a utilizar? Al final termina convirtiéndose en basura y hay tanta gente, de la puerta de tu casa para afuera, que necesita una camisa, un pantalón y no lo tiene. Entonces ¿Qué más bonito en la vida que poder hacer un détox de clóset y deshacerte de lo que te carga espacio?

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Problemáticas del fast fashion

¿Cuál es el principal conflicto del fast fashion? Que la gente no conoce que hay detrás de todo esto, de Zara, de Bershka, de Pull&Bear, de todas estas tiendas que te venden ropa en serie y que te parece súper barato. Cuesta 7 dólares, es una ganga, me compro 10, pero si te pones a pensar un poquito dices: ¿Quién hizo esta camiseta? ¿Cuánto le pagaron a la persona? ¿Un centavo? ¿Dos centavos? Eso es en lo último en lo que pensamos.

¿Cómo podrían cambiar estas industrias de moda rápida? Los cambios no se hacen de la noche a la mañana, pero es importante tener a iniciativa de querer hacerlo, como por ejemplo Stella McCartney o H&M que tienen colecciones sustentables. Aun así, todas esas marcas de fast fashion que dicen “estoy trabajando con productos sostenibles”, chévere, pero no deja de ser moda rápida y siguen haciendo entre 50 y 52 colecciones al año. Da la impresión que hacen esto de “colecciones conscientes” simplemente para no los molesten, pero en el fondo siguen haciendo lo mismo, siguen creando en serie.

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Patricio Nieto recuerda un caso conocido en su país que sucedió en el 2018 cuando la marca española, Loewe, se apropió de diseños y estampados provenientes de artesanos/tabaleños ecuatorianos para luego presentarlos en la Semana de la Moda de Madrid. El asesor de moda comenta que “obviamente salieron muchos artículos reclamando, la Junta de Artesanos en Otavalo hicieron una denuncia a la marca. No sé en qué habrá terminado, pero imagínate eso, que vengan de las pasarelas internacionales a usar tales diseños. Un saco de esos, allá en Madrid, habrá costado quizás 300 euros cuando en Ecuador lo encuentras en 20 dólares, pero claro, el latino dice ‘voy a comprar el de Loewe porque me voy a ver espectacular’ cuando las cosas no van por ahí”.

“Como no consumimos lo nuestro, los diseñadores se ven obligados a comprar materiales en menos cantidades y por ende el precio de las prendas sube”, asegura Nieto.

¿Qué podemos hacer como individuos para intentar cambiar este sistema?  Deberíamos apoyar y consumir más local, consumir lo nuestro. Aquí en Ecuador, como en otros países latinos, me atrevo a decir que no somos nacionalistas al 100% y ese es un error que tenemos, cosa que no pasa con los mexicanos o colombianos, por ejemplo, que son super nacionalistas, que consumen primero lo de ellos. Hay que aprender a consumir lo nuestro, a darle la oportunidad, por último, si no nos gusta al menos pudimos probarlo. Nosotros somos buenos para juzgar: “¡Ah! Es ecuatoriano, debe ser malísimo, ¡Ah! Viene de Estados Unidos, debe ser muy bueno, lo voy a comprar” y eso es uno de los problemas que tenemos nosotros. Apoyar a nuestros artesanos y diseñadores, en eso deberíamos enfocarnos ahora en adelante.

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