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FASHIONISMO, MITO Y LOGOS

Una alianza que forja milenios

Podríamos comenzar con uno de tantos tópicos que han perdurado hasta la actualidad. Como por ejemplo, aquella expresión que afirma con rotundidad el hecho de que todos somos hijos de nuestro tiempo.

¿Y si esto no fuera así? ¿Qué pasaría si sucediese justo lo contrario?¿Acaso no es la moda, la que prevalece sobre el testimonio en el imaginario común?

Una imagen, eso es lo que prevalece. Inmortal e incluso renovada por tendencias pasajeras. La Antigüedad, el Barroco, los felices 20, e incluso la lúgubremente iluminada era victoriana. De ellas llegan ecos, tejidos, formas y colores. En definitiva, mucha moda.

Por ello decimos que para los herederos de todo aquello, es la estética la que da forma a los siglos, y no al contrario tal y como nos han enseñado a pensar.

Sin embargo, si profundizamos un poco más, apartando la urdimbre de lo banal, nos daremos cuenta de que se trata de una alianza cada vez más arraigada. Su éxito supera ya lo meramente comercial, y amenaza con hacer sombra a los grandes nombres de la industria.

Todos ellos, modistas, directivos, artesanos, técnicos, maquilladores, fabricantes… quedan relegados a un segundo plano cuando la tendencia se abre paso a través de una multitud expectante.

El mito (mythos), origen de todas las culturas, ha sido tema común en decenas de colecciones. Incluso casas como Versace, son ahora icónicas gracias en parte, al uso que hacen del universo grecorromano. De ahí que ya no sea una simple leyenda, sino que permita desarrollar toda una historia global referente a la marca. Así llegamos al logos.

Pero no sería justo excluir de esta categoría a creadores como McQueen en su debut para Givenchy, o las primeras muestras de Michele en una renovada Gucci. Los relatos y deidades habitan ahora la pasarela, ganándose así la admiración de una generación tras otra.

O al menos, hasta que Schiaparelli acaparó todas las miradas, aún con la pandemia golpeando a sus espaldas.

Si hace unas décadas Elsa marcó un antes y un después creando surrealistas vestidos para lo que ella consideraba el “fin del mundo”, ahora la oportunidad ha sido aprovechada por el equipo creativo de la casa.

El Apocalipsis se llena así de ornamentos dorados, ojos de esmalte y extremidades que completan los outfits más exquisitos. Y es que ya cansados del minimalismo y el athleuisure, necesitamos dejarnos llevar por el barroquismo más absoluto, haciendo frente a la adversidad.

Esa es nuestra historia.

Quién sabe si con el tiempo llegará a convertirse en mito. Lo que sí podemos asegurar es que las creaciones de la firma italiana serán fiel testigo de estos años confusos.

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