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ETIQUETADO Y PRENDAS SOSTENIBLES

En este artículo, trataremos de reflexionar sobre el auge que están tomando las certificaciones relacionadas con la sostenibilidad, tanto desde el punto de vista de materiales reciclados, como de materiales orgánicos.

En primer lugar, recalcar que no es lo mismo hablar de materiales reciclados y orgánicos, que hablar de prendas recicladas u orgánicas, al menos en un sentido estricto ….

Ciertamente, debemos plantearnos seriamente la cantidad de recursos naturales, como es el agua, que consume la industria textil. También de productos químicos y, por tanto, de contaminación medioambiental. En este sentido, el enfoque hacia la sostenibilidad del sector textil moda, es el adecuado (y además necesario).

Los conceptos de reciclado y de orgánico, vistos desde una óptica responsable, que es la que contemplan las certificaciones relacionadas con la sostenibilidad, no se quedan en el material solamente.

Un material reciclado, es aquél que se obtiene a partir de un producto de desperdicio no utilizable, de origen “pre o post-consumer”.

Un material orgánico, es aquél que cumple con una serie de requisitos muy estrictos, más allá del propio material.

Una camiseta fabricada utilizando  algodón orgánico, no significa necesariamente que la prenda resultante sea orgánica.

La certificación de un producto final (prenda) como orgánica, va más allá: se contemplan criterios sociales, medioambientales, de seguridad y salud y de utilización de productos químicos, fundamentalmente.

Podemos poner el ejemplo de varias certificaciones alineadas con la sostenibilidad, y que están en plena implantación en toda la cadena de suministro, y que son:

Global Recycled Standard (GRS) en reciclado.

Global Organic Textile Standard (GOTS) en orgánico.

Por supuesto hay más certificaciones, unas derivadas de éstas que no nombro en este artículo, y otras similares como puede ser Better Cotton Initiative (BCI), y otras. Por tanto, el valor añadido de los materiales y, ójala también de las prendas finales completas (con sus accesorios y fornituras), estén también basadas en el respeto a las personas y al medio ambiente, es decir, certificadas éstas últimas en SOSTENIBILIDAD.

En consecuencia, el consumidor debe conocer el “valor real” que le aporta una certificación sostenible y, en consecuencia, entender y justificar como este valor se repercute en el precio del artículo final que compra.

Realmente, al comprar una prenda con este tipo de certificaciones, tenemos la garantía de que, TODA LA CADENA DE SUMINISTRO, desde la fibra hasta la prenda (y no sólo la fibra o materia prima), contempla criterios sociales, medioambientales, de seguridad y salud y de uso de productos químicos.

La falta de información y sobre todo formación, tanto en los consumidores como en la propia cadena de suministro, lleva a unos a no saber cuál es el aporte real en “sostenibilidad” de la prenda que compra, y a otros a utilizar las certificaciones como “argumento de venta” en la mayoría de ocasiones (por supuesto, hay excepciones).

Es en este punto donde entran las grandes cadenas de distribución, las cuáles exigen a sus proveedores de hilos, tejidos, ennoblecimiento, fornituras, confección, etc. que aporten individualmente este tipo de certificaciones, (de ahí lo de “argumento de venta”), mientras que el consumidor, “no sabe exactamente que compara y, por tanto, porqué está pagando”.

Actualmente, el coste de la sostenibilidad lo soporta en buena parte la parte productiva de la cadena de suministro (la que tiene márgenes de beneficio exiguos), mientras que el márketing lo soporta la distribución (con márgenes de beneficio elevados).

Cabe preguntarnos entonces lo siguiente, ¿es realmente sostenible el “reparto de costes” de la sostenibilidad, a lo largo de toda la cadena de suministro?

Esta reflexión va en el sentido de asegurar no sólo la perdurabilidad en el tiempo de las grandes cadenas de distribución, sino también de aquéllos que soportan productivamente el sector textil moda.

Las conclusiones que se podría obtener de todo lo anteriormente dicho, son:

  1. La sostenibilidad, ha venido para quedarse.
  2. La sostenibilidad es, aparte de una oportunidad de negocio, una necesidad.
  3. Toda la cadena de suministro del sector textil moda, está implicada en la sostenibilidad.
  4. Los costes actuales de la sostenibilidad, son importantes a día de hoy.
  5. El consumidor, es parte fundamental en la consecución de los objetivos sostenibles planteados.
  6. Se necesita más información y formación en sostenibilidad real, a todos los niveles.

Apreciado lector,

¿TE SUBES AL CARRO DE LA SOSTENIBILIDAD REAL?

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