Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

¡Esto hace que no puedas comprar tus prendas y/o calzado favoritos!

De seguro te ha pasado que cada vez que has ido a visitar una tienda de ropa y/o calzado de tu localidad o de Gamarra (si es que vives en Perú) para ver qué novedades tiene o si alguno de sus productos te gustan, rápidamente se te ha aparecido uno de los vendedores para abrumarte y, de forma inconsciente, molestarte con las típicas preguntas: “¿En qué puedo ayudarte casera (o casero)?”, “¿Qué va a llevar? Consulte sin compromiso”, etc., las cuales en lugar de motivarte a adquirir alguno de los productos, hace que te sientas presionada o presionado y, sin terminar de ver todo lo que se halla en exhibición, decidas abandonar rápidamente el lugar después de responder con una sonrisa falsa que solo estás mirando.

Lo peor sucede con las jaladoras que paran ocho o tal vez doce horas de pie afuera de las tiendas atrayéndote con su belleza y halagos para que compres sus productos, lo cual es incómodo porque muchas veces no te dejan desplazarte con facilidad debido a que te rodean y hasta terminan literalmente jalándote hacia sus lugares de trabajo cual si fueras un muñeco ¡Horrible! En fin, todo lo anterior mencionado hace que no puedas comprar tus prendas y/o calzado favoritos, y sinceramente tienes razón para sentirte fastidiada o fastidiado ante estas situaciones porque lo que sucede es que los dueños que contratan a jaladoras y los ayudantes que creen que vender es atosigar al cliente, cometen el típico tremendo error de aplicar una pésima técnica de mercadotecnia.

¿Entonces qué procede? Lo que deberían hacer los dueños de tiendas de ropa y/o calzado y también sus ayudantes es elegir una mejor herramienta que les permita incrementar sus ventas y sobre todo que haga que sus clientes se sientan cómodos al visitar sus establecimientos, lo cual conllevará a que estos aprecien todos los productos en exhibición y al final decidan realizar la compra de uno o más artículos; eso sin mencionar que se volverán fieles a sus marcas. Pero Ariel ¿En verdad existe alguna técnica que permita lograr eso que dices sin la necesidad de molestar a los clientes ni de contratar jaladoras? Claro que sí y se llama “Engagement Marketing” o “Marketing de compromiso”, el cual consiste en enamorar al consumidor como si se tratara de una pareja potencial; decorando llamativamente la tienda, colocando imágenes publicitarias o letreros luminosos sobre las paredes (sin rayar en lo exagerado), poniendo música agradable de acuerdo al público objetivo a un volumen que no sea ni muy bullicioso o demasiado bajo, y lo principal: priorizando la mejora del trato hacia el cliente ¡Eso es lo más importante! ¿O no? ¿Acaso con un trato de primera no se logra conquistar a esa chica o a ese chico que te gusta mucho? Tú lo sabes.

La finalidad del “Engagement Marketing” o el “Marketing de compromiso” es que tú como consumidora o consumidor te lleves una maravillosa experiencia de tu visita a la tienda que te haga volver a ella en próximas oportunidades, es por eso que el dueño y sus ayudantes deben desterrar de por vida la vieja y jodida modalidad de venta (en la que también se incluye el poner cara de mierda como si se le estuviera haciendo el favor al cliente de venderle artículos) y decirle hola al buen trato que consiste básicamente en esperar con una buena sonrisa y una buena actitud a que los clientes pregunten por los productos que se ofrecen, como también darles una cálida bienvenida a los primeros en el día que visitan el establecimiento aunque a la larga no compren nada. Sin duda, esta estrategia hará que puedas adquirir todas tus prendas y calzado favoritos sin que alguien te incomode, y permitirá a los microempresarios incrementar sus ingresos al mismo tiempo que sus caseros.

¿Pero aun aplicando el “Marketing de compromiso” se puede contratar jaladoras o no? ¡No! Porque mayormente el hecho de contratar jaladoras responde a la necesidad de hacer publicidad; de poder destacar entre la competencia, lo cual a la larga no se logra eficazmente contratando a estas señoritas que muchas veces no hacen más que gritar como una bandada de loros. Lo que sí resulta eficaz es mandar a hacer gigantografías  (banners) con el nombre de la tienda o con las promociones que esta ofrece, las cuales cuestan mucho menos y se ven mejor que hacer carteles caseros con cartulina y hojas de colores, lo cual es totalmente cutre. El tema de repartir volantes tampoco es algo que yo aconsejo, pero ya el por qué lo diré en un próximo post.

Bueno, hasta aquí llegó la publicación de hoy, si te pareció interesante no olvides darle “Me gusta” y compartirlo con esa amiga o ese amigo que tiene su tienda de ropa y todavía aplica la técnica de Marketing errada además de contratar jaladoras ¡Que tengas un excelente fin de semana!

Me despido,

Saludos desde Trus,

Ariel Dom Trus

Relacionado